Unificando a España con el Corredor Mediterráneo

19 de octubre de 2017

18 de octubre de 2017 — Más de 1.500 empresarios y representantes de la sociedad civil se reunieron el 3 de octubre en Madrid, para presionar al gobierno central para que asigne los recursos necesarios para construir el Corredor Mediterráneo, y hacerlo bien, no a bajo coste. El proyecto está en el papel desde 1990, y se trata de una doble ferrovía de alta velocidad, con vías de tren separadas para pasajeros y para el transporte de mercancías respectivamente, que iría desde la frontera con Francia, bajando al sur hasta el puerto de Algeciras en el Estrecho de Gibraltar, pasando a lo largo del trayecto por Barcelona, Valencia, Alicante, Murcia, y Málaga. El foro de Madrid fue la culminación de cuatro encuentros anteriores a fin de organizar para el proyecto ferroviario.

Fueron dos acontecimientos los que dieron forma al acto. Uno, la crisis separatista catalana, la cual muchos reconocieron como “protagonista indirecto” presente en las discusiones. El Ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, contó a las personas ahí reunidas que el corredor es “un proyecto que junta y une el interés general, que sirve para construir y mantener España, y lograr mayor cohesión social, en un momento tan trascendental como el que está atravesando ahora España, cuando algunos han decidido poner en riesgo la unidad del país y terminar con la soberanía nacional”. De la Serna prometió a los ahí reunidos que el gobierno mantendrá su compromiso para financiar todos los tramos del ferrocarril.

Valencia es la ciudad mediterránea designada para ser el principal puerto de entrada para la Nueva Ruta de la Seda marítima del siglo 21 en España, y ha sido la Asociación Valenciana de Empresarios la que ha estado liderando la organización del corredor (lleva incluso desde 2016, a través de su página sobre el CM, presionando para acelerar las obras de construcción del corredor).

El otro acontecimiento que dirigió la reunión, aunque no se informó que se haya debatido, fue la gran Iniciativa de la Franja y la Ruta, en la cual España se comprometió oficialmente a participar, en el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional que se llevó a cabo en Pekín, el pasado mes de mayo. La alternativa ofrecida al participar en ese desarrollo global ha estimulado a líderes políticos regionales y asociaciones empresariales, a intensificar su presión sobre el gobierno central para priorizar la construcción de los proyectos de infraestructura que llevan tiempo estancados.

Cuando se complete en 2025, que es cuando se tiene proyectado su conclusión, el tiempo de viaje desde un punto del país a otro, que conecta actividades industriales clave, se reducirá a la mitad. Cuando esté conectado al corredor también inconcluso Cantábrico-Mediterráneo en el noroeste, el cual el gobierno central también está siendo presionado para hacer que avance, los puertos mediterráneos de Valencia, Sagunto y Castellón tendrán una conexión ferroviaria directa de alta velocidad al centro logístico de Zaragoza en el interior, y desde ahí a los puertos de Bilbao, Pasajes y Santander en el Golfo de Vizcaya, en el norte. Esto acortará el tiempo de transporte desde Valencia a Bilbao en un 61%, de nueve a tres horas y media. Téngase en cuenta que el gigante chino de transporte marítimo, COSCO, adquirió recientemente la mayoría de la participación de la compañía que dirige ambos puertos.