Forzan al representante Tom Marino a declinar el puesto de zar de las drogas

19 de octubre de 2017

18 de octubre de 2017 — El representante Tom Marino (republicano por Pensilvania) retiró su nombre de las opciones del Presidente Trump para ocupar el puesto de director de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas, luego de que se supo ampliamente que él había encabezado un proyecto de ley que obstaculizaba a los agentes federales perseguir a las grandes firmas farmacéuticas que han inundado a los Estados Unidos con opiáceos.

El Presidente Donald Trump hizo el anuncio esta mañana en Tuiter: “El representante Tom Marino me informó que retiró su nombre de las consideraciones como zar antidrogas. Tom es un buen hombre y un gran congresista”.

El Washington Post, en una rara desviación de su apoyo a políticas y personalidades delictivas, cayó por esta vez en el lado correcto. Marino fue uno de los grandes paladines de la legislación que aprobó el Congreso en donde, efectivamente se le quitó a la Administración para el Control de Drogas (DEA) su arma más poderosa en contra de las grandes compañías farmacéuticas, de las que se sospechaba que permitían que los narcóticos por receta inundaran las calles de Estados Unidos. El proyecto de ley debilitaba una medida que fomentaba mayores esfuerzos de la DEA en contra de las compañías distribuidoras de drogas, que permitieron que las drogas recetadas fluyeran hacia los doctores y farmaceutas corruptos. El representante Marino apoyó este proyecto de ley y la industria de las drogas por receta lo respaldó.

La ley que Marino ayudó a que se aprobara todavía está vigente y el senador Joe Manchin (demócrata por Virginia Occidental) cuyo estado ha sido especialmente golpeado por esta crisis de opiáceos, anunció ayer planes para derogarla.

Manchin dijo que “estoy horrorizado de qué tan dañino ha sido este proyecto de ley para nuestros esfuerzos de combatir eficientemente la epidemia de opiáceos y ahora es tiempo de corregirlo. Voy a presentar una legislación para derogar este proyecto de ley horrible y restablecer la capacidad de la DEA de parar a los distribuidores y fabricantes de opiáceos que ponen en peligro a la población estadounidense”.