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El PCC incorpora la Iniciativa de la Franja y la Ruta en sus estatutos

25 de octubre de 2017
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En la reunión final del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCC), Xi Jinping fue electo para el XIX Comité Central del PCC este martes 24. (Foto: Xinhua New China)

25 de octubre de 2017 — En el último día del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, el pleno incorporó la Iniciativa de la Franja y la Ruta en sus estatutos. El nuevo texto exhorta a la nación y al pueblo a “seguir el principio de lograr el crecimiento compartido a través de la discusión y la colaboración, y promover la Iniciativa de la Franja y la Ruta”. Asimismo, el nuevo texto incorpora “el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para la nueva era”.

Esto marca el contexto para que la gira del Presidente Trump a Asia, que comienza el viernes 3 de noviembre, se pueda convertir en un punto de inflexión en la historia. Trump se reunirá con Xi Jinping en Pekín el 8 de noviembre. Si él anuncia ahí que Estados Unidos participará de lleno en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y se une al BAII (que Obama trató tanto de sabotear), el nuevo paradigma que vio la luz con la Nueva Ruta de la Seda de Xi Jinping, se puede convertir en una realidad universal.

Si luego Trump se reúne con Vladimir Putin en las márgenes de la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Vietnam, cuya posibilidad ha indicado la Casa Blanca, y consolida su intención de establecer una relación amistosa y de colaboración con Rusia, entonces la división del mundo impuesta por el imperio británico mediante el fraude geopolítico del “choque de civilizaciones” entre Oriente y Occidente, se puede enterrar definitivamente, por siempre quizás. El fraude cada vez más transparente del golpe del Rusiagate que intenta ejecutar Mueller contra Trump, quedará más expuesto y será aplastado.

Ya el primer ministro japonés, Shinzo Abe, cuya coalición gobernante arrolló en las elecciones de la Cámara Baja de la legislatura japonesa el domingo 22, con una “súper mayoría” de dos terceras partes, declaró que ahora cuenta con el mandato para proceder con una “política exterior fuerte”, específicamente en su propósito de reunirse con Putin, Xi Jinping y Trump en los próximos días. Abe y Putin han forjado ya una relación fuerte, basada en el logro de alcanzar finalmente un tratado de paz (¡de la Segunda Guerra Mundial!) a través del desarrollo conjunto de los territorios en disputa y con la participación plena de Japón en el desarrollo de la región del Lejano Oriente de Rusia que está sumamente atrasado.

En el sudeste de Asia, el ministro de la Defensa de Singapur anunció luego de la reunión ministerial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA) que se llevó a cabo en Manila, Filipinas, que las diez naciones de la ANSEA y China preparan la realización de ejercicios navales conjuntos para el año próximo en el Mar de China Meridional, otra demostración de que el enfoque de “todos ganan” está transformando la historia mundial.

Estados Unidos tiene ahora el potencial de transformarse, para que la ciencia y la industria estadounidense se vuelva a comprometer en el desarrollo de las naciones en todo el mundo, como parte de la Franja y la Ruta. Tenemos el potencial de que China y Japón integren sus dos áreas de experiencia —y sus enormes tenencias de deuda de EU— en inversiones productivas dentro de Estados Unidos, y ayudar así a darle marcha atrás al descenso sistemático del crecimiento productivo de Estados Unidos durante los últimos 50 años. Para que eso suceda, es necesario que Estados Unidos se una a la Nueva Ruta de la Seda, y que sustituya a los bancos demasiado-grandes-para-quebrar del Wall Street quebrado, con instituciones financieras hamiltonianas capaces de canalizar crédito hacia la construcción de un futuro para la nación y para la humanidad.

Esto es a lo que se refiere Helga Zepp-LaRouche como los objetivos comunes de la humanidad, y que Xi Jinping llama “todos ganan”, y “una comunidad de naciones con un futuro compartido”. Helga participó ayer en una conferencia en Francia coauspiciada por el Instituto Schiller, encaminada a construir ese futuro compartido, y que ella caracterizó como una evento muy poderoso y también de mucha polarización, que dejó contentos a muchos y a otros muy disgustados.