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¡PACATELAS! Clinton coludida con los británicos; al descubierto parte de la operación golpista

octubre 26, 2017
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Foto: Gage Skidmore, Flickr

26 de octubre de 2017 — La Campaña de Hillary Clinton y el Comité Nacional Demócrata (CND) tuvieron que admitir que ellos financiaron directamente el trabajo del agente de la inteligencia británica, Christopher Steele. La admisión contenida en una carta de Perkins, Coie, LLP, abogados del CND y de Hillary en el 2016, es el primer árbol del bosque que cae, siempre y cuando sigamos enfocados en las razones estratégicas para el golpe y los mecanismos reales que están involucrados. Ese foco tiene que seguir concentrado en el papel de los británicos en intentar dictar quién gana las elecciones en Estados Unidos con el propósito estratégico de preservar el decadente imperio anglo-americano, posterior a la Segunda Guerra Mundial, que se está derrumbando. Como lo demuestra nuestro expediente sobre Robert Mueller, cada vez que escuchen que Rusia hizo algo para interferir en las elecciones de Estados Unidos, estarán más cercanos a la verdad si se sustituye por “los británicos”.

Enfocarse en el expediente del británico Steele, que se circuló en este país como resultado de una alianza entre la firma Orbis Business Intelligence —una firma con ligas directas y constantes al servicio de inteligencia británico, MI6— y la firma Fusion GPS, nominalmente con domicilio en Delaware y en Washington, DC, es fundamental no solo para detener el intento de golpe en contra del Presidente, sino también para poner al descubierto los crímenes de funcionarios del gobierno de Obama, de intentar, primero, hacer que Hillary Clinton ganara las elecciones, y después, intentar destruir la Presidencia de Donald Trump. Richard Nixon, se recordarán, usó las agencias de inteligencia oficiales de Estados Unidos para atacar y difamar a sus oponentes políticos. Aquí están ocurriendo crímenes de esa misma magnitud.

Para recapitular sobre la importancia de ese expediente marrullero. Fue la única base que tuvo Comey para iniciar la investigación sin precedentes del FBI, que comenzó en julio de 2016, sobre las supuestas influencias rusas sobre el candidato Trump. Ese expediente fue el guión que se siguió para todo el caso fraudulento. El primer memorando de Comey alegaba que los rusos habían hackeado las computadoras del Comité Nacional Demócrata, una acusación fabricada que presentó primero la inteligencia británica en el 2015. La campaña de Clinton lo utilizó para pintar a Trump como un “candidato de Manchuria”, controlado por Putin, que son las acusaciones hechas por Steele y los agentes aliados de la inteligencia ucraniana que trabajaban con la campaña de Clinton. Tanto la campaña de Clinton como la comunidad de inteligencia de Obama, circularon generosamente en los medios de comunicación las invenciones británicas sobre las ligas rusas de Trump.

Después de que Trump ganó las elecciones, el FBI prometió pagarle a Steele para que continuara su trabajo, un contrato que después fue abortado. El expediente se utilizó después para intentar chantajear al Presidente, para que cambiara su perspectiva sobre una posible relación amistosa con Rusia, alegando que Putin tenía información sexual comprometedora sobre Trump. Cuando el Presidente se negó a aceptar el chantaje y el intento de extorsión por parte de los jefes de la inteligencia de Obama, encabezados por James Comey, se filtraron a la prensa nacional y medios internacionales las mentiras lascivas y repugnantes del expediente elaborado por Steele, sobre prostitutas rusas retozando con el Presidente.

El hecho de que Clinton y el CND se hayan coludido con agentes de la inteligencia británica y les hayan pagado para que inventaran trapos sucios contra Trump, obviamente era conocido ampliamente en la comunidad de inteligencia de Obama, en particular el FBI. Esta primera admisión pública fue producto de un requerimiento que hizo la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes sobre los documentos bancarios de Fusion GPS, después de meses en que Fusion GPS trató de darle largas al asunto.

Fusion GPS trató de evitar que el banco entregara sus registros bancarios al Tribunal Federal de Distrito de Washington, DC. Pero parece que la juez distrital, Tanya S. Chutkah, no se tragó el artilugio legal de Fusion GPS, de reclamar una virtual inmunidad sobre cualquier investigación. Fusión GPS y la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes están ahora negociando un arreglo y se supone que van a presentarse de nuevo ante el Tribunal este jueves 26 de octubre.

Como parte de las negociaciones, parece que Fusion GPS obtuvo la carta de Perkins Coie LLP, donde se admite que Clinton y el CND financiaron a Steele. El acercamiento inicial para financiar a Fusion GPS ocurrió en marzo del 2016 y el acuerdo se extendió de abril hasta noviembre del 2016. Durante este tiempo, la campaña de Clinton y el CND le pagaron a Perkins Coie $12.4 millones de dólares. No se sabe cuánto de este dinero fue para Christopher Steele. Perkins Coie señala que Clinton y el CND se apoderaron de una investigación sobre Trump que anteriormente habían pagado sus oponentes republicanos.

En estos momentos, hay una gran campaña para desviar la atención de los británicos, con el cuento de que la participación de Hillary Clinton en el acuerdo “Uranium One” es el verdadero escándalo ruso y que las fuentes rusas citadas en el expediente de Steele, prueban que también ésta fue una operación del siempre sagaz Putin. Cualquiera que piense sobre esto por unos diez segundos se puede dar cuenta de que, las fuentes rusas en las acusaciones del expediente de Steele, involucran a agentes de inteligencia británicos en Rusia, que están actuando en contra del Estado ruso, si es que realmente existen.