Las revelaciones de Brazile señalan actos delictivos de parte de Hillary y el CND

6 de noviembre de 2017

6 de noviembre de 2017 —

Muchas voces se han dejado escuchar en respuesta a las revelaciones de la ex presidente del Comité Nacional Demócrata (CND) Donna Brazile, sobre la manera en que Hillary Clinton subvirtió el proceso de las elecciones primarias del Partido Demócrata, y como el aparato de campaña de Hillary se apoderó del CND. Algunos han dado a conocer más aspectos o hechos de lo mismo y señalan explícitamente el carácter delictivo de los mismos.

Quien fuera jefe de campaña de Bernie Sanders, Jeff Weaver, le dijo al diario Washington Post que a su equipo de campaña le hicieron creer que tenía el mismo acuerdo conjunto de recaudación de fondos que tenía Clinton. Sin embargo, “a nosotros no nos ofrecieron capacidad de veto al personal del CND, eso si te puedo decir”, dijo Weaver. “Esto fue una operación de lavado de dinero. Ellos iban con los recaudadores de fondos, conseguían un cheque por $350,000 dólares de los donantes, lo cual se suponía que se dividiría. Pero en vez de desembolsar ese dinero, se daban la vuelta y organizaban una recaudación de pocos dólares para generar contribuciones pequeñas que iban a la campaña de Clinton”.

El presidente del Partido Demócrata de Nebraska, Jane Kleeb, le dijo al mismo Washington Post que ella había descubierto que el partido había acumulado $35,000 dólares en deuda por la campaña de Clinton cuando ella asumió el cargo a fines de 2016. “En Nebraska nunca firmamos el Acuerdo de Recaudación Conjunta porque ... no queríamos ser un canal lavado de dinero, básicamente. Y ahora sabemos que un pequeño grupo de demócratas dirigentes son los que determinan quien es nuestro postulante. Eso va en contra de todos los fundamentos de los valores demócratas”.

Adriana Cohen, del diario Boston Herald, tituló su reseña sobre el asunto de Brazile, “Las ratas abandonan el barco que se hunde”, y escribe lo siguiente: “Y ese barco, dando bandazos y a punto de zozobrar, es el S.S. Hillary Clinton. La candidata presidencial demócrata de 2016 se ha vuelto tan pesada recientemente con los escándalos, que algunos de los mayores nombres de su partido no solo están saltando fuera de la borda, sino que le están lanzando torpedos”. La periodista señala que a la senadora demócrata de Massachussets, Elizabeth Warren, le preguntó CNN si la campaña de Clinton y el CND arreglaron la elección en contra de Sanders, y Warren respondió simplemente “sí”.

“Los días políticos de Clinton están contados y ahora que perdió a Brazile y a Warren, se puede esperar que otros se van a sumar. Se va a sentir muy presionada a encontrar a cualquiera que sienta pena por ella”, señala Cohen. “Si Hillary hubiese aceptado su derrota con gracia en noviembre pasado y no hubiese acusado ruidosamente a Donald Trump de haberse coludido con Rusia, probablemente no hubiéramos sabido ahora la extensión de su propia interacción con agentes rusos, posiblemente bastante delictiva. Quizás nunca hubiésemos sabido sobre ese burdo, sumamente desacreditado expediente difamatorio contra Trump que su campaña comisionó. Y la escandalosa venta de activos estratégicos de Estados Unidos en el acuerdo de uranio, del cual fue responsable de supervisar como Secretaria de Estado, por el cual la fundación de ella y de su esposo recibieron enormes retribuciones rusas, se hubiera olvidado en general, escondido bajo la alfombra de los medios amigables a Clinton y al Departamento de Justicia de Obama. Deshonestidad, hipocresía y corrupción son ahora los distintivos del legado de Clinton, y de los demócratas, sin duda temerosos de que Clinton les pueda costar otro ciclo de elecciones en el 2018, están abandonando ese barco despreciable”.