Importante ingrediente de los acuerdos comerciales entre EUA y China: construir 6 nuevas plantas nucleares en China

14 de noviembre de 2017

14 de noviembre de 2017 — El 9 de noviembre se firmaron o se comprometieron con un Memorándum de Entendimiento, treinta y siete acuerdos comerciales por un valor de $253 mil millones de dólares, entre compañías de Estados Unidos y compañías e instituciones estatales chinas, luego de la gira del Presidente Trump a China. Uno de esos acuerdos que la prensa apenas a mencionado, pero que el secretario de Comercio, Wilbur Ross, informó en la lista de acuerdos suscritos, tiene un potencial fascinante.

Los tres acuerdos que tienen un valor total de $164 mil millones de dólares, y de los cuales la prensa informó más ampliamente, son los siguientes: el Proyecto de $83 mil millones de dólares entre el estado de Virginia Occidental y la Corporación Shenhua de China para desarrollar el gas de esquisto; el Proyecto de $43 mil millones de dólares entre el estado de Alaska y varias instituciones chinas para desarrollar el gas natural licuado de Alaska; y un acuerdo de $38 mil millones de dólares entre la compañía Boeing y la compañía China Aviation Supplies Holding para 300 aeronaves Boeing.

Sin embargo, la lista de 37 acuerdos de Ross incluye algo que apenas se menciona, y es que la Westinghouse Electric aseguró que firmó contratos con la State Nuclear Power Technology Company de China y sus subsidiarias para construir seis nuevas plantas nucleares AP1000 en China; dos en Haiyang; dos en Sanmen; y dos nuevas plantas en Lufeng, un sitio que no se había mencionado antes.

El 18 de agosto de 2017 el periódico South China Morning Post, principal periódico en inglés de Hong Kong, escribió que la planta nuclear AP1000 diseñada por Westinghouse, y que posee una capacidad de 1,100 megavatios, que está en el Distrito de Sanmen County, en la provincia de Zheijiang, es la “más avanzada a nivel mundial”. En septiembre del 2017, la planta nuclear comenzó a cargar más de 100 elementos combustibles al núcleo del reactor. El reactor tiene un tanque suspendido que puede hacer una descarga de agua en el núcleo del reactor y mantenerlo frío incluso cuando cada una de las bombas de agua dejen de funcionar como consecuencia de un apagón eléctrico. Esta “es una solución simple e ingeniosa, ante el riesgo de una catástrofe nuclear”, dijo Shan Jianqiang, profesor de ciencia nuclear de la Universidad de Xi’an Jiaotong, experto en funcionamiento y seguridad de reactores.

La construcción de la planta de Sanmen comenzó con gran entusiasmo en el 2009, luego de una inversión de $6 mil millones de dólares entre Estados Unidos y China, con el plan de echar a andar el primero de dos reactores para el 2013.

Pero por años no se hizo nada en el lugar, en espera de que la Westinghouse rediseñara la bomba de agua principal del reactor—la cual emplea una tecnología de “utilización dual” que se utiliza en los submarinos—para poder obtener el permiso de exportación de Estados Unidos.

En el 2006, la Toshiba Corporation de Japón compró la Westinghouse Electric. El 29 de marzo del 2017, la Westinghouse Electric se declaró en bancarrota, como consecuencia de las enormes pérdidas en los proyectos nucleares estadounidenses. Toshiba está interesada en vender la Westinghouse Electric. La Westinghouse Electric declaró que van a cumplir con todos sus contratos.

Los chinos saben todo esto. Al reafirmar este acuerdo el 9 de noviembre en Pekín, y al añadir Lufeng como un sitio más para una nueva planta nuclear, China estaría haciendo un compromiso financiero y político con la Westinghouse Electric AP1000, que implicaría contratos en muchos otros países. Esto podría significar la supervivencia de la compañía que tiene sede en Pennsylvania, y un avance mayor en el desarrollo de la energía nuclear a nivel mundial.