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La medida del éxito estratégico

15 de noviembre de 2017
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El Presidente Donald J. Trump en su visita a Las Filipinas, con el Presidente Rodrigo Duterte (der.); 13 de noviembre de 2017 (Foto oficial de la Casa Blanca, de Shealah Craighead).

15 de noviembre de 2017 — En comentarios que hizo a los periodistas que lo acompañaban en el avión presidencial Air Force One, al momento de salir de Filipinas de regreso a Estados Unidos, luego de su histórica gira de 12 días por Asia, el Presidente Donald Trump, caracterizó la gira de “tremendamente exitosa”, y destacó el valor de la misma para la seguridad nacional y del mundo, además de que los $300 mil millones de dólares en acuerdos firmados se podrían triplicar en breve.

Pero es mucho más que eso.

En una docena de estados de la unión americana que son los beneficiarios directos de muchos de esos acuerdos, desde Alaska hasta Virginia Occidental y Montana, está regresando una sensación de alivio y de optimismo incluso, en tanto que empieza a tomar forma en la mente de la población la perspectiva de salir de la prolongada pesadilla económica en que ha estado sumido el país.

Pero es mucho más que eso también.

Un artículo editorial en el diario chino Global Times del martes 14 va más allá, y en su encabezado proclama “Inevitable la participación de Estados Unidos en la Franja y la Ruta”, una iniciativa programática asociada muy distintivamente con Lyndon y Helga LaRouche. El autor del artículo, Wang Yiwei, director del Instituto de Asuntos Internacionales de la Universidad Renmin, señala que los acuerdos comerciales que resultaron de la gira del Presidente Trump, “le facultará a Estados Unidos a conocer mejor el potencial y las posibilidades de cooperación económica. Con este telón de fondo, es hora de que Estados Unidos reconsidere unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que ofrece un amplio espacio para la cooperación”. Wang recomienda incluso que los dos países podrían trabajar juntos en proyectos de infraestructura, empezando quizás en los países desarrollados, como la región del medio oeste de Estados Unidos, y de este modo Estados Unidos y China podrían establecer un “banco global de inversión en infraestructura”.

Pero la medida del éxito estratégico es muchos más que eso todavía.

Tenemos enfrente una situación de mayores oportunidades que en 1989, declaró Helga Zepp-LaRouche ayer, cuando la caída del Muro de Berlín abrió la perspectiva para que la humanidad sustituyese el viejo orden transatlántico en quiebra por el programa de un Nuevo Paradigma que habían especificado en ese momento Lyndon LaRouche y su movimiento. Esa oportunidad se perdió trágicamente, como ha señalado en repetidas ocasiones la señora Zepp-LaRouche.

“En ese entonces nosotros solo teníamos nuestras ideas”, explicó Helga Zepp-LaRouche, “pero no teníamos ninguna fuerza que las implementase. Pero ahora tenemos que el país más grande del mundo se está moviendo en la dirección de hacerlo realidad, aliado con otros 70 países. Tenemos todo el proceso asiático que está dominado por completo por ese nuevo paradigma. Y esa realidad se está afirmando en Estados Unidos y en Europa también”.

Con lo que nos enfrentamos hoy en día, es a la casta liberal del imperio británico y al lavado cerebral que ellos le han impuesto a las poblaciones mediante agencias tales como el Congreso para la Libertad Cultural (CCF, en sus siglas en inglés). “Durante todo este período hemos atacado al CCF”, señaló Zepp-LaRouche. “Ellos han forjado todo el paradigma cultural del período de la posguerra. Toda la élite izquierdista liberal y sus axiomas provienen del lavado cerebral cultural del CCF financiado por la CIA y por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Por encima de esto, tenemos a la Escuela de Francfort, y luego los sesentayocheros; y luego encima de eso impusieron el paradigma verde. Entonces, si ven la amalgama de todo este lavado cerebral, tienen también a la élite de la casta dirigente neoliberal que se hunde y que están espantados con Trump, y naturalmente por China, Rusia y todo lo demás.

“Esa es una visión del mundo errónea”, explicó Zepp-LaRouche. “Se oponen a la ciencia, a la cultura clásica. Desde el punto de vista de la historia, se van a hundir, como los escolásticos de la Edad media, porque creían en algo que no correspondía a las leyes del universo.

“Es importante reflexionar en esto, porque estos son nuestros adversarios; es lo que está detrás del modo de pensar de Mueller, aparte de otros sucios componentes neoconservadores y demás. El motivo por el cual nos odian es por lo que ha escrito Lyndon LaRouche. Ellos odian su método de pensar, apasionadamente”.

“La batalla en Estados Unidos está abierta totalmente; se puede ganar. Pero esa gente todavía está ahí, así que nos tenemos que mover muy duro contra ellos. El método de pensamiento de Lyndon LaRouche es muy superior; no debemos caer por debajo de esa norma en ningún momento. Así que, tengamos la perspectiva de ganar esta batalla y esta guerra”, concluyó Zepp-LaRouche.

Eso, y nada más, es la medida justa del éxito estratégico.