Incumplimiento venezolano: ¿Realmente quieren los financieros empezar a tirar piedras en una casa de cristal?

21 de noviembre de 2017

21 de noviembre de 2017 — La semana pasada las calificadoras de deuda Standard & Poor, Fitch y Moody’s declararon a Venezuela en estado de incumplimiento “selectivo” o “restringido”, porque pagó intereses vencidos sobre varios bonos de la compañía petrolera estatal PDVSA y del gobierno después de más de los 30 días permitidos como período de gracia después de la fecha de vencimiento. El cartel de especuladores con derivados (también conocida como Asociación Internacional de Permutas y Derivados) les siguió la corriente, y sentenciaron el 16 de noviembre que el pago tardío era un “caso de incumplimiento” lo que desencadenaba por lo tanto pagos por indemnización a los tenedores de las permutas o seguros por incumplimiento de deuda (CDS, en sus siglas en inglés) sobre esa deuda.

Se calcula que las indemnizaciones por CDS estarían solo alrededor de los mil millones de dólares, pero los tenedores de bonos podrían utilizar estas declaraciones de incumplimiento para “acelerar” los pagos, es decir, exigir el pago inmediato de la cantidad total de los bonos. Dado que esto pondría en incumplimiento a la totalidad de la deuda de Venezuela, que se calcula está alrededor de los $150 mil millones de dólares y dado que Venezuela todavía está pagando su deuda, si bien tarde (en donde muchos de estos bonos pagan tasas usureras de hasta 13% de intereses) la prensa financiara tranquiliza a sus lectores con la conclusión de que los tenedores de bonos no van a tomar esta decisión, al menos por ahora. Estas consideraciones no toman en cuenta a los fondos buitre, que están entrando en escena y por la puerta grande.

A la ineptitud del gobierno de Maduro —que al igual del gobierno de Chávez no ha invertido en obras para aumentar la capacidad productiva de la economía venezolana— se le agregan las sanciones económicas que ha impuesto el gobierno de Trump en contra del gobierno de Maduro, una escalada de la política del gobierno de Obama en contra de Venezuela. Las sanciones impuestas por el Secretario del Tesoro Mnuchin en agosto pasado están orillando al país al incumplimiento. Tratando de evitar problemas por las sanciones, Citigroup Inc. cerró algunas cuentas del gobierno, Euroclear congeló los pagos de bonos de PDVSA y Deutsche Bank dejó de servir como banco de correspondencia, lo que hizo más difícil para el gobierno hacer los pagos. El gobierno convocó a una reunión de tenedores de bonos para el lunes 20 de noviembre para hablar sobre una reestructuración de más de la mitad de su deuda, pero bajo las sanciones, es ilegal que “entidades estadounidenses” participen en transacciones que den como resultado la extensión de una nueva deuda para el gobierno venezolano o compañías estatales venezolanas, lo que descarta cualquier participación estadounidense en prórrogas que resulten en deudas nuevas.

Venezuela hizo más de $73,300 millones de dólares en pagos de deuda en los últimos tres años, lo que la dejó tan en quiebra que ahora prácticamente no están entrando importaciones en una economía altamente dependiente de las importaciones. La hambruna se está extendiendo y está empezando a aumentar la tasa de muerte infantil, en tanto que el FMI pronostica que la hiperinflación va a golpear alcanzando un 2,350% en el 2018. Todo esto no es solo consecuencia de las sanciones y la presiones del exterior, sino también de la insensatez ideológíca del gobierno de Maduro, que al igual que Chavez se niegan a realizar obras que atenten contra la “madre naturaleza”. Por eso suspendieron el programa nuclear que había ofrecido Rusia, y no han realizado obras para aumentar la capacidad de generación eléctrica que es deficitaria desde hace tiempo.

Rusia y China tienen una política diferente con relación a la deuda. Rusia firmó un acuerdo de reestructuración esta semana sobre los $3,150 millones que Venezuela les debe, extendiendo el pago cabal a 10 años, con pagos mínimos los primeros seis años. Un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China que se dice tiene unos $60 mil millones en préstamos pendientes en Venezuela, dijo esta semana que “nosotros creemos que el gobierno y el pueblo de Venezuela tienen la capacidad de manejar apropiadamente el problema con su deuda”.