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Iberoamérica se mueve hacia la Franja y la Ruta, exhorta a Estados Unidos a unirse

noviembre 22, 2017
El Presidente de Panamá, Juan Carlos Varela (izquierda) y el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, durante la inauguración de la primer embajada de China en la Ciudad de Panamá, Panamá, el 17 de septiembre de 2017. Foto credit: Xinhua/Dan Hang

por Gretchen Small

Este artículo se publicó originalmente en la edición del 20 de octubre de 2017 en el semanario EIR , No. 42, Vol. 44.

Oct. 14 – Panamá ha apostado su futuro a que todas la Américas, incluido Estados Unidos, se unan a la gran Iniciativa de la Franja y la Ruta —el programa de cooperación global iniciado por China— tal y como lo ha hecho Panamá.

Desde que estableció relaciones diplomáticas el pasado 13 de junio con la República Popular de China (RPC), en vez que con Taiwán, Panamá y China han estado negociando una cantidad de acuerdos de cooperación centrados en el desarrollo de Panamá como un “puente” o “plataforma” logística, de transporte, financiera y tecnológica estratégica para las inversiones chinas en los proyectos de la Franja y la Ruta en el resto de la región.

El Ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, visitó Panamá los días 16 y 17 de septiembre, para supervisar la apertura de la primera embajada de la RPC en Panamá, y para continuar las pláticas con el Presidente Juan Carlos Varela, y la vicepresidenta y ministra de Relaciones Exteriores, Isabel Saint Malo, y otros miembros del gabinete, sobre lo que el viceministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Luis Miguel Hincapié, denominó el pasado junio como las “incalculables” posibilidades para el desarrollo que se generan con el hecho de que Panamá se convierta en la puerta de entrada de China para el resto de Iberoamérica.

“Inicia una nueva era en la que debemos estar más unidos que nunca por el bienestar de nuestros pueblos. La distancia geográfica no será impedimento para constituirnos como aliados”, dijo el Presidente Varela en la apertura de la embajada de la RPC. En una conferencia de prensa con su homóloga Saint Malo, Wang dijo que los primeros 100 días de relaciones diplomáticas obtienen “una puntuación general de 100 puntos”. Confirmó que el Presidente Xi Jinping recibirá al Presidente Juan Carlos Varela antes de finales de 2017 en Pekín, donde espera que firmarán varios de los más de doce acuerdos de cooperación bajo discusión. Se espera que Varela lleve una delegación con él a China, donde visitará Shangai y Guangzhou, además de Pekín, para fomentar negocios y turismo.

Los proyectos de compañías chinas que están ya en construcción o bajo discusión, van desde la construcción de un puerto moderno de aguas profundas para contenedores y un parque logístico gigante de 4,5 millas cuadradas en tierra, alrededor del ahora ampliado Canal de Panamá, a la reactivación del proyecto hidroeléctrico parado Chan II y el financiamiento chino de un tren de pasajeros y de carga desde Panamá a la frontera de Costa Rica. Este último puede que no sea de los proyectos más “llamativos”, pero es decisivo, debido a la escandalosa falta de ferrocarriles a lo largo de Centroamérica, a la cual la facción imperial de Teddy Roosevelt en Estados Unidos se ha referido históricamente como su patio trasero.

“A China le gustaría estrechar firmemente la mano con Panamá”, dijo Wang. La agencia noticiosa china Xinhua añadió en su informe que Wang y la dirigencia de Panamá “también acordaron alentar intercambios de alto nivel, profundizar la confianza política mutua, y emprender la construcción conjunta de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima del siglo 21, como una oportunidad para promover la cooperación mutuamente beneficiosa, para así servir mejor a los dos pueblos”.

Un proyecto para futuras generaciones

El viceprimer ministro de China, Zhang Gaoli, le da la bienvenida a los delegados participantes en el Foro de Cooperación para los Medios sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, auspiciada por El Diario del Pueblo, al cual asistieron más de 300 representantes de 126 países y organizaciones internacionales, que se llevó a cabo en Pekín el 21 de septiembre. Foto credit: Xinhua/Wang Ye

La decisión de Panamá refleja la percepción que se extiende cada vez más por toda Iberoamérica y el Caribe, de que la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) no es algo que sucede “en Asia”, en lo cual ellos sean espectadores. En particular, desde el Foro Internacional de Cooperación de la Franja y la Ruta, en mayo de 2017 en Pekín, se ve también a la IFR como una fuente potencial de inversiones para sus naciones, en puertos, ferrocarriles, y otra infraestructura que se deseaba desde hace tiempo, pero más importante, como un nuevo sistema emergente de relaciones entre naciones. Están despertando a la idea de que sus naciones, en cooperación con otras, pueden dar un salto a un futuro sin la pobreza, la miseria y el atraso que oprime a la gran mayoría de la gente del mundo hoy.

Esta emoción creciente se ve en las reseñas que hicieron algunos de los periodistas iberoamericanos más destacados que asistieron al Foro de Cooperación de Medios de El Diario del Pueblo sobre la Franja y la Ruta, en Dunhuang, China, el 19 de septiembre de 2017.

Destaca el informe del 20 de septiembre de 2017 que publicó la agencia oficial de noticias de México, Notimex, desde Dunhuang, que su director general Alejandro Ramos Esquivel exhortó a los representantes de los medios de todo el mundo presentes en Dunhuang a pasar la voz “en favor de un desarrollo ordenado de esta Nueva Ruta de la Seda”. Desde el punto de vista de Ramos Esquivel, la Franja y la Ruta comenzó como un proyecto comercial, pero al reunir a pueblos separados geográficamente, que representan una riqueza de tradiciones, expresiones culturales, y religiones, se está convirtiendo “en un emblema de cooperación”. Así que, “hagámoslo desde nuestras plataformas, desde nuestros medios impresos, desde los sitios web; aprovechemos nuestras redes sociales para invitar a las nuevas generaciones a ser parte de este proyecto de cooperación e intercambio”, indicó Ramos.

La Franja y la Ruta “pasa a través de Brasil”, escribió Marcos Oliveira el 29 de septiembre, editor del periódico nacional Monitor Mercantil, en su segundo artículo, promoviendo la Iniciativa de la Franja y la Ruta, desde que volvió de Dunhuang. “¿Puede la Iniciativa de la Franja y la Ruta china beneficiar a Brasil? La respuesta es: sí”, escribió de Oliveira. El proyecto de China va más allá de la creación de rutas para el comercio. “La dimensión y grandeza de las inversiones crearán una dinámica en la economía global que puede beneficiar no solo a las economías de ese entorno, sino también a otras partes del mundo, como Brasil y Latinoamérica... La iniciativa se contrapone al estancamiento actual de la economía mundial, provocado por la preponderancia de los intereses financieros especulativos sobre la producción real. Así es cómo China se ha vuelto una gran potencia, y propone la asociación y cooperación para beneficio de todos los países”.

Desde el punto de vista de Oliveira, Brasil, como único miembro de los BRICS (el grupo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en las Américas, “puede desempeñar un papel fundamental en la construcción de un nuevo mundo. Por tanto, Brasil tiene que establecer sus intereses y buscar socios para unirse a la Franja y la Ruta. Si China establece sus metas e intereses, cada país debe buscar la estrategia que mejor le sirva, dentro de este mundo de cooperación”. El problema de Brasil es que no tiene un proyecto nacional, sino un gobierno ilegítimo, “repudiado por el 97% de la población”, escribió de Oliveria, así que propuso al sector empresarial construir una agenda para el papel de Brasil en esta iniciativa, un mensaje dirigido a los lectores de Monitor Mercantil, los empresarios e interesados en la economía de orientación más nacionalista.

Impulsando a los demás hacia la IFR

El Presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís (Izquierda), en su reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, en San José, Costa Rica, el 15 de septiembre de 2017. Foto credit: Xinhua

La decisión histórica de Panamá ya se ha propagado, y ya otras naciones americanas aspiran a participar en el proyecto de la Franja y la Ruta. De camino a Panamá en septiembre, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang y, hizo un alto en Costa Rica, vecino inmediato de Panamá y el único otro país centroamericano que tiene relaciones con la RPC, establecidas hace 10 años. Antes de la visita de Wang, el Presidente costarricense Luis Guillermo Solís habló con entusiasmo del potencial de las relaciones chino-costarricenses en una entrevista del 1 de septiembre con Xinhua, pero explicó que antes de iniciar la participación en la IFR, deberían ampliarse las relaciones bilaterales. Tras la reunión de Wang, tanto con el Presidente como con el ministro de Relaciones Exteriores costarricense Manuel González, el 15 de septiembre, González anunció que Costa Rica está preparada para tomar parte activamente en construir la Franja y la Ruta, dado que fomentará el propio desarrollo de Costa Rica. Asimismo, especificó que su gobierno está dispuesto a explorar la cooperación trilateral con China y Panamá.

Tras la ruptura de relaciones de Panamá con Taiwán para establecer lazos con China, hay indicios de que otras naciones de la región podrían seguir su ejemplo, en particular en el Caribe. La República Dominicana, que comparte la isla la Española con Haití, ha tomado nota de la inversión china ya anunciada de $4 $7 mil millones de dólares para reconstruir Puerto Príncipe (aunque Haití todavía mantiene relaciones con Taiwán), y se ha desencadenado un debate sobre si la República Dominicana debiera seguir la iniciativa de Panamá y establecer lazos con la RPC, o intentar participar en este desarrollo global con China sin hacerlo.

Unirse a una “noble” idea

Los países anglófonos del Caribe también se están orientando hacia la Franja y la Ruta. El Primer ministro de Trinidad y Tobago, Stuart Young, anunció el pasado junio que su nación está “bien posicionada” para asumir la tarea de ser el conducto económico de China en la región.

El gobierno jamaicano firmó un acuerdo con China Harbor Engineering Co. en septiembre de 2016, para la construcción de un megapuerto por medio del cual espera transformarse en un centro para el creciente número de grandes barcos chinos que pasan a través del Canal de Panamá ampliado, que se abrió en junio de 2016.

El pasado 22 de junio, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, anunció que “el gobierno de Jamaica respalda este programa” de la Franja y la Ruta, y en cierto momento, “querríamos unirnos, si es posible, formalmente en lo que creemos es una expresión beneficiosa, pero muy noble, no solo de la aspiración china para el desarrollo, sino el desarrollo de las economías en todo el mundo, a través de una estrategia cooperativa y de inclusión”.

Ese deseo fue seguido de cerca en septiembre, cuando el Consejero de Estado de China, Yang Jiechi, acompañado por una delegación de doce personas, visitó Jamaica para una reunión de trabajo de un día, el 11 de septiembre. Ahí, él y el primer ministro analizaron una gama de asuntos bilaterales, regionales y multilaterales, entre ellos algunos proyectos de inversión china en la isla y la Iniciativa de la Franja y la Ruta. De acuerdo con el diario Jamaica Gleaner, el primer ministro Holness prometió que “seguiremos garantizando que los proyectos emprendidos entre nuestros países estén en línea no solo con nuestro desarrollo, sino para el desarrollo de China también, de manera que el desarrollo sea mutuo”. Holness añadió que Jamaica se ha beneficiado de la construcción de infraestructura financiada por China, y dijo que ve la relación bilateral como un medio por el cual Jamaica puede ampliar significativamente su sector manufacturero.

¡Únanse a nosotros en la IFR!

Reunión del primer ministro de Jamaica, Andrew Holness (derecha), con el Consejero de Estado de China, Yang Jiechi, en Kingston, Jamaica, el 11 de septiembre de 2017. Foto credit: Xinhua/Huang Yanan

Los geopolíticos acérrimos como el investigador residente sobre Latinoamérica del U.S. Army War College, R. Evan Ellis, han estado batiendo el tambor contra China por algún tiempo, alegando que la presencia cada vez mayor de China al sur de la frontera de Estados Unidos, tanto diplomática, económica, personal, como militar, es un peligro porque Estados Unidos y China podrían terminar en una “guerra abierta”.

En una entrevista con el World Policy Review (titulada “Qué supone el reconocimiento de Panamá a China para el patio trasero de Estados Unidos”, publicada el 5 de octubre), Ellis reconoce que la economía de Panamá podría beneficiarse de sus nuevas relaciones con China, y que esas relaciones podrían también llevar a establecer una cooperación en la lucha contra las redes del crimen organizado chino en Panamá. Sin embargo, Ellis insiste en que la cooperación de Panamá con China tiene “implicaciones potencialmente negativas para la posición estratégica de Estados Unidos en la región y en su agenda política del libre comercio, democracia, derechos humanos y estado de derecho al estilo occidental”. Para tales adictos de Wall Street, ¡el fomento al desarrollo económico tan cerca de Estados Unidos es una amenaza!

El Presidente Varela no trata la unión de Panamá con China para construir la IFR como algo contra Estados Unidos, ni remotamente. Menos de una semana después de que anunció por la televisión nacional el establecimiento de las relaciones con la RPC —un país que, como él dijo, representa el 20% de la población mundial, es la segunda mayor economía del mundo, y que juega un papel decisivo en la región y a nivel mundial, con la cual ningún dirigente responsable debería dejar de establecer relaciones-– Varela realizó una visita de cuatro días a Estados Unidos para reunirse con el Presidente Trump y los miembros de su gabinete. En su intervención ante el Diálogo Interamericano en Washington, DC, el 21 de junio, Varela defendió con entusiasmo las relaciones con China, al mismo tiempo que enfatizó que Panamá es un socio firme de Estados Unidos, que juega un papel regional importante en Centroamérica, concretamente en la colaboración con otras naciones para tratar asuntos de seguridad en la región de El Salvador, Guatemala, y Honduras, donde pululan las pandillas del narcotráfico.

Lo que Varela no dijo, se hizo explícito por parte de un funcionario de la Unidad de Economía de la Autoridad del Canal de Panamá, en un discurso sobre “las nuevas relaciones de Panamá con China y las posibles implicaciones para el Canal: Una Franja, Una Ruta”, como informó La Estrella de Panamá el 17 de septiembre, el último día de la vista de Wang en Panamá. En su discurso, el economista Eddie Tapiero, recalcó que las nuevas relaciones de Panamá con China van más allá un comercio creciente. Panamá se une a la Iniciativa de la Franja y la Ruta china, “la cual cambiará el mundo en los próximos años”, un mundo al que Estados Unidos tiene que unirse también.

La Franja y la Ruta es “un nuevo modelo de negocio de globalización en el mundo y Panamá no debe ser ajeno a él. También se requiere que Estados Unidos forme parte de la iniciativa, como principal socio de todos los países de Latinoamérica. Cuando todos los actores trabajan con una misma finalidad, los países lograrán un equilibrio en su fuerza y estabilidad a largo plazo”, declaró Tapiero.

El desarrollo rápido y de tecnología avanzada, que traería la cooperación de Estados Unidos con China en la Franja y la Ruta a los pueblos de Centroamérica es, de hecho, la única estrategia más eficaz para liberar a Centroamérica de las garras del narcotráfico y del narcoterrorismo, que es una amenaza de seguridad muy real para Estados Unidos.