Primeros bombardeos estadounidense contra laboratorios de heroína y almacenes de opio en Afganistán

22 de noviembre de 2017

22 de noviembre de 2017 –Luego de ignorar por completo la explosión de opio y de heroína en Afganistán, por 16 años desde el 2001, el 19 de noviembre de este año, con lo que parece un cambio de política, aviones bombarderos B-52 y F-22 de Estados Unidos, junto con aviones afganos A-29, atacaron diez instalaciones de refinamiento de opio el primer día de la Operación Jagged Knife (Cuchillo Dentado) en la provincia norteña de Helmand. La provincia de Helmand produce el 70% del opio de Afganistán, que a su vez corresponde a alrededor del 85% a 90% de la producción de opio a nivel mundial. Extraoficialmente, la producción de opio de este año en Afganistán rompió todos los records, y esperan sea de un total de 9,000 toneladas. Antes de la invasión de Estados Unidos a Afganistán en el 2001, la mayor cantidad de toneladas registradas nunca llegó a las 2,000. El Talibán, en el gobierno desde 1996 hasta el 2001, había aumentado la producción de 2,000 toneladas, y luego antes de que los derrocaran redujo la producción hasta 100 toneladas.

Aviones F-22 estadounidenses despegaron de la Base Aérea de Al Dhafra, en los Emiratos Árabes Unidos, junto con aviones B-52 del 69vo Escuadrón Expedicionario de Bombarderos que está asignado a la 379ava Ala Expedicionaria Aérea de la Base Aérea de Al Udeid, informó Navy Times.

El general John Nicholson, comandante de las Fuerzas de Estados Unidos en Afganistán, dijo que “las agencias de inteligencia y de policía de Estados Unidos estiman que el Talibán tiene un ingreso de alrededor de $200 millones de dólares al año provenientes de la producción de opio en Afganistán”, lo cual muy probablemente es una subestimación significativa. Los bombardeos se concentraron en las instalaciones de producción de droga, no en las cosechas de amapola de los campesinos afganos. Nicholson estimó que hay alrededor de 400 a 500 instalaciones para procesar el opio en Afganistán, informó Navy Times.

Durante estos 16 años de la guerra en Afganistán, las tropas de Estados Unidos y de la OTAN (que solían trabajar conjuntamente como la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad —FIAS— hasta el 2014, cuando fue disuelta), los almacenes de opio y los laboratorios de refinación del mismo estaban fuera del alcance de la FIAS. Esta fue un orden que dio Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa de George W. Bush, quien dijo que el único foco del Pentágono en Afganistán era derrotar al Talibán, pero no involucrarse en esa “misión de arrastre” como calificó a la destrucción de narcóticos. Como resultado, la producción de opio en Afganistán aumentó enormemente; nunca se derrotó al Talibán, sino que al contrario ellos sacaron cada vez más dinero para adquirir más armas y explosivos hasta asegurar el control de alrededor del 40% de la superficie terrestre de Afganistán.

Algunos miembros del Congreso, como los representantes Walter Jones (republicano por Carolina del Norte) y Thomas Massie (republicano por Kentucky), han estado llamando la atención de la producción de opio en Afganistán como parte de sus esfuerzos para detener la guerra en ese país. Por ejemplo, durante las audiencias de la Comisión de Supervisión y Reforma del Gobierno, de la Cámara de Representantes, el 1 de noviembre, sobre Afganistán, el representante Massie manifestó que: “A pesar de que hemos gastado $8,600 millones de dólares en los esfuerzos para combatir los narcóticos en Afganistán desde el 2002, ellos aumentaron la producción de amapola (utilizada por producir heroína) en un 43% desde el 2015. El 60% del ingreso del Talibán proviene de la amapola... Ya es hora de una nueva estrategia”.