Ya podíamos estar extrayendo helio-3 de la Luna, y todavía podemos hacerlo, dice Harrison Schmitt

9 de diciembre de 2017

9 de diciembre de 2017 — Harrison Schmitt, astronauta del Apolo 17, planteó lo que para el día de hoy Estados Unidos podría haber logrado en el espacio, si el gobierno de Johnson no hubiera recortado el presupuesta de la NASA y no hubiera recortado la producción de los cohetes Saturno V, decisión que luego fue confirmada por el gobierno de Nixon. Lo que significó esa decisión, le dijo Schmitt, astronauta nativo de Nuevo México, al periódico Albuquerque Journal en una entrevista, es que “nosotros realmente abandonamos la exploración del espacio profundo”. En su criterio, “sin duda alguna que hoy tendríamos un asentamiento en la Luna y tendríamos un programa serio para ir a Marte, si no es que ya hubiésemos llegado”. Kent Wala, director del periódico, entrevistó a Schmitt en ocasión del 45avo aniversario del lanzamiento de la última misión Apolo, la Apolo 17, el 7 de diciembre, que llevó a Schmitt a la Luna.

Schmitt ha sido un ferviente promotor de regresar a la Luna, y escribió un artículo con ese título. Ha trabajado muy de cerca con científicos investigadores de la fusión termonuclear utilizando helio-3 como combustible. En esta entrevista dijo que el suelo lunar hay muchos recursos minerales.

“Uno de ellos, el helio-3, no está disponible fácilmente en la Tierra, pero sí se encuentra en el suelo lunar. Es casi un combustible ideal para la fusión”. Aunque todavía no hemos explotado este recurso, del cual sabemos desde hace muchos años, dijo, “todavía se encuentra allí, y no se va a ir para ningún lado”. Explicó que aproximadamente 220 libras de helio-3 “generarían la energía necesaria para surtir a Dallas por todo un año... Se tendría que extraer una cantidad considerable del suelo lunar para producir 100 kilogramos, pero ciertamente es posible”.

Aunque Schmitt plantea la competencia con China como racionalización predominante para un programa espacial visionario en Estados Unidos, llega a la conclusión de que, “para el futuro, un asentamiento fuera de la Tierra puede ser muy importante filosóficamente. Y es una manera en que la especie humana puede perpetuarse ante la posibilidad remota del impacto en la Tierra de un enorme asteroide”.