La reforma fiscal del Partido Republicano es el manejo equivocado de la nueva deuda de $1.5 billones de dólares

22 de diciembre de 2017

22 de diciembre de 2017 — El miércoles 20, el Presidente Trump firmó la “Ley de Recorte Fiscal y de Creación de Empleos” que reduce los impuestos a los hogares en los próximos cinco años, y reduce los impuestos corporativos de manera permanente del 35% al 21%. Es muy poco de interés público en lo que queda de la Ley; Estados Unidos ya es una nación industrializada con impuestos relativamente bajos para los hogares e individuos.

Lo que se necesita urgentemente no es reducir los impuestos sino elevar los salarios reales, que han sufrido un declive que ya lleva 40 años, todo el período de la desindustrialización. Para lograr ese aumento, es necesario aumentar el empleo de mano de obra calificada en relación a la fuerza de trabajo total; y el camino para que eso suceda es la inversión a nivel nacional en nueva infraestructura de tecnología avanzada.

La Ley Fiscal tiene el efecto de autorizar $1.5 billones de dólares más en deuda federal en los próximos 10 años. En vez de utilizar esto para recortar impuestos (principalmente a las corporaciones), esa autorización para un nuevo endeudamiento se podría utilizar como préstamos del Tesoro para una nueva Corporación Financiera de Reconstrucción, o sea, una institución de crédito nacional, como la de Franklin Roosevelt, para invertir en infraestructura y para mejorar la producción manufacturera y agropecuaria.

Por el contrario, la reducción al impuesto a las corporaciones, que es el elemento central de esta ley, resultará en que habrá mucho más dinero para invertirlo en la especulación en el mercado de valores, en la recompra de acciones, en mayores dividendos, y en fusiones y adquisiciones; será, como le llamó el presidente de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, la “EC4”, la cuarta ronda de “Emisión cuantitativa”, otra ronda de emisión de dinero inorgánico para los bancos insolventes.