Las elecciones catalanas no resolvieron nada

27 de diciembre de 2017

27 de diciembre de 2017 — Las elecciones parlamentarias de Cataluña que se realizaron el pasado 21 de diciembre, en las cuales votó un número récord de la población rural (un 83%), tuvo como resultado un voto mayoritario de 52.3% en contra de la independencia; sin embargo, dado que la ley electoral le da mayor representación a las zonas rurales, donde el movimiento independentista es más fuerte que en las zonas urbanas (como en Barcelona) donde favorecen mayormente la unidad, los partidos separatistas ganaron la mayoría en el Parlamento, con 70 curules de un total de 135.

Los resultados en estas elecciones especiales, propuestas por el gobierno nacional en octubre de este año, con base en el Artículo 155 de la Constitución, luego de que el parlamento catalán votara por la independencia, son esencialmente los mismos de las elecciones que se hicieron hace tres años. La única diferencia está en un cambio de votos entre los numerosos partidos de ambos bandos. Sin embargo, las condiciones de vida, y también los ánimos, se han empeorado, en vista de que alrededor de 3,000 compañías movieron sus sedes fuera de Cataluña, y el desempleo aumentó en los últimos tres meses, durante los cuales se hizo de la independencia el tema.

En síntesis, Cataluña sigue siendo un punto álgido, sumamente polarizado y sigue siendo una amenaza de crisis para España, donde el gobierno nacional que es minoría —y que ha implementado las políticas de austeridad de la Unión Europea (UE)— se habría colapsado hace mucho tiempo si hubiera algún partido o combinación de fuerzas políticas capaz de reemplazarlo. El partido de gobierno, Partido Popular (PP), está ahora mucho más débil, puesto que en las elecciones regionales fue apabullado, cayendo de 11 a 3 curules en el Parlamento. El partido que fue la estrella del día fue ‘Ciudadanos’, el partido que está a favor de los sindicatos cuya consigna es “Cataluña es mi tierra natal, España es mi país, y Europa es nuestro futuro”, el cual, de todos los partidos individuales, fue el que ganó el mayor número de curules en el Parlamento catalán en las elecciones recientes. Su política económica -–como la del principal partido separatista catalán, JustxCat, que preside Carlos Puigmont, ex presidente de Cataluña— es de austeridad neoliberal.

En este vacío y caos político, la declaración política que emitió el Movimiento LaRouche España el 2 de octubre de este año, antes del referendo por la independencia, titulada “El verdadero referendo debe ser, que España vote para adherirse a la Nueva Ruta de la Seda”, se presenta todavía como la única declaración que se conozca de una política viable para gobernar a España.

Esa declaración propone: “La verdadera secesión que debe dominar la atención nacional, no debe venir de una separación entre Cataluña y España –-que solo vendría a beneficiar al gran juego geopolítico de la City de Londres y de Wall Street—- sino de la secesión de España del caduco y genocida sistema de la Unión Europea, de la Troika, la cual es la expresión en Europa de este sistema monetarista en quiebra cuyas medidas de austeridad han dejado sin futuro a millones de jóvenes españoles. Una España unida debe declarar su independencia y reclamar su soberanía nacional para adherirse plenamente a la Nueva Ruta de la Seda”.

Puede leer la declaración completa aquí: http://www.larouchepub.com/spanish/pdfs/2017/1002-MLE-catalan-separatism4.pdf