¿Quién está detrás del “error” en el terror nuclear en Hawai?

15 de enero de 2018

15 de enero de 2018 — La campaña para destruir al Presidente Trump ha alcanzado un estado de agitación extrema. Prácticamente todos los medios noticiosos occidentales y gran parte de la dirigencia política, que han venido despotricando contra Rusia y contra la inventada “colusión” de Trump con Putin, son ahora concientes de que la operación del Rusiagate, que puso en marcha el agente del MI6 británico, Christopher Steele, se está derrumbado, y más aún, son esos conspiradores los que ahora enfrentan la luz pública y muy posible procesamiento penal por sus propios delitos, incluyendo el de traición. Se encuentran desesperados por detener a como de lugar el esfuerzo de Trump por restaurar las buenas relaciones con Rusia y con China, y desesperados también por ver como se salvan de un procesamiento penal, y por eso han lanzado ahora una campaña para pintar a Trump como un demente desquiciado y racista.

En medio de esto, el estado de Hawai —y por extensión todo el país— fue sometido a una situación de terror total de toda su población el domingo 14 en la mañana, cuando la Agencia de Gestión de Emergencia de Hawai transmitió un “Alerta de Emergencia” a todos los celulares del estado, que decía “AMENAZA DE MISIL BALÍSTICO SE APROXIMA A HAWAI. BUSQUEN REFUGIO INMEDIATO. ESTO NO ES UN ENSAYO”.

En tres minutos, funcionarios militares determinaron que el alerta era totalmente falso, pero durante los 38 minutos posteriores al anuncio, la enorme mayoría de los residentes y turistas de Hawai no estuvieron informados del hecho, y fueron sometidos a un terror sin paralelo con la creencia de que ellos y sus familiares estaban a punto de morir. La gente estuvo llamando a sus seres queridos para enviar su último mensaje. Los carros fueron abandonados en medio de las carreteras, en tanto que la gente corría sin rumbo en busca de refugio, pero sabiendo que no había lugar en donde refugiarse.

Por lo pronto, están en marcha las investigaciones sobre la causa del mensaje, pero el informe inicial de que fue simplemente un error, en el que alguien presionó un botón por accidente, es difícil de creer. Cabe señalar que los medios estadounidenses casi no han cubierto el gran avance que ha habido en las relaciones entre Corea del Norte y del Sur, ni que el Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, agradeció públicamente al Presidente Trump por su papel en hacer realidad las negociaciones, con la implementación de sanciones duras y medidas diplomáticas simultáneamente. En cambio, los medios y la mayoría de la dirigencia política han pasado por alto esa realidad, y han seguido sembrando temores y lanzando advertencias sobre una guerra preventiva como algo inevitable.

El próximo número del semanario EIR tiene un artículo titulado “Trump versus Durbin: ¿Quién es el verdadero hipócrita que fomenta el racismo institucional? ¿Por qué sucede esto ahora?” Muestra que la campaña para pintar a Trump como un racista, dirigida por el senador demócrata por Illinois, Dick Durbin, proviene precisamente de quienes han jugado un papel protagónico para convertir a América Central y al Caribe en infiernos infestados por el narcotráfico y destruidos económicamente, a través de la imposición de pactos de “libre comercio” y de programas de legalización de las drogas, dejando a esas naciones a merced de los bancos y de las bandas del narcotráfico. No han hecho nada para revertir la destrucción económica de África, que solo hasta ahora, gracias a China y el proceso de su Nueva Ruta de la Seda, es que comienza a salir del infierno del saqueo del colonialismo y poscolonialismo. ¿Quiénes son ellos para decirle racista a nadie?

La conexión directa con el Rusiagate de esta campaña sucia contra Trump se dejó ver de manera más clara con la declaración del notorio agitador del racismo y agente de Obama, el reverendo Al Sharpton, quien despotricó en CNN el sábado en la noche que “la verdadera prueba de que Tump es un racista”, es que él “nunca ha dicho nada malo sobre Vladimir Putin, nuestro enemigo jurado”.

Este nuevo enfoque difamatorio para destruir a Trump también resultará contraproducente, igual que el fraude británico del “Rusiagate”, si el gobierno de Trump procede con su compromiso declarado de iniciar un vasto programa de infraestructura, para revertir la desindustrialización de décadas de Estados Unidos, y se une al proceso de la Nueva Ruta de la Seda para desarrollar la infraestructura económica en el mundo. Como lo ha destacado siempre Lyndon LaRouche, no hay solución a las tensiones raciales que persisten en Estados Unidos, ni a las tensiones sobre la inmigración, que no sea el desarrollo e industrialización a gran escala de Estados Unidos y de las demás naciones, que ofrezca trabajo y esperanza para sus pueblos. Esto es precisamente lo que se ha puesto en marcha mediante la Nueva Ruta de la Seda, que propuso LaRouche desde la década de 1990, y que los chinos han adoptado ahora con gusto, y que le insisten a Estados Unidos a que se integre al esfuerzo.

China ha sacado de la pobreza a 700 millones de ciudadanos, y tiene contemplado acabar con la pobreza del todo para el año 2020. Europa y Estados Unidos pueden hacer lo mismo ciertamente, si se relega la geopolítica al basurero de la historia, y se integran de lleno al proceso de la Nueva Ruta de la Seda, empezando con restaurar el Sistema America como lo presenta LaRouche en sus Cuatro Leyes económicas.