Ucrania se prepara para la guerra contra Rusia. ¿Cual va a ser el papel de Estados Unidos?

24 de enero de 2018

24 de julio de 2018 — Dmitry Petrov informó en Vesti.ru que el poder legislativo de Ucrania, Verkhovnaya Rada, aprobó el 19 de enero una ley por la cual se reintegra el Donbass a Ucrania, abandonando los acuerdos de Minsk. La Rada declaró que el territorio suroriental está “ocupado” por un “agresor”, Rusia, y le otorgó poderes al Presidente ucraniano Poroshenko para que haga uso del ejército sin tener que solicitar permiso a la Rada.

Vesti.ru informó que Poroshenko “no dejó de mencionar que la nueva ley delinea la forma de reintegrar los territorios ocupados de Ucrania, mediante un proceso político y diplomático, y que esto era una señal tanto para el Donbass como para Crimea. “Ustedes son parte integral de Ucrania” escribió Poroshenko en su twitter. Esta señal se está percibiendo “en todos lados” como preparativos abiertos hacia una guerra, informó Petrov. La ley califica a Donetsk y Lugansk de “territorios temporalmente ocupados”. La presidenta del Consejo de la Federación de Rusia (Senado) Valentina Matvienko dijo “esta ley sepulta los acuerdos de Minsk. Esta ley conduce al uso irresponsable e incontrolable de la fuerza militar”.

Boris Gryzlov. ex presidente de la Duma (Cámara baja) rusa, el representante ruso autorizado ante el grupo de resolución del conflicto en el sudeste de Ucrania, dijo: “Hoy, al haber adoptado dicha ley, y al anunciar que Rusia es el agresor, básicamente Ucrania está dando pasos no hacia una regulación política sino a una resolución del conflicto por medios militares. Y todo esto sucede con el telón de fondo de la decisión de Estados Unidos de abastecer a Ucrania de armas letales”.

Gilbert Doctorow, miembro de la Comisión para un Acuerdo Este-Oeste, escribió un artículo titulado “La próxima (gran) guerra en Ucrania”, publicado el domingo 21 en Consortium News, que los rusos creen que la nueva ley aprobada por la Rada Ucraniana el 18 de enero “equivale a una declaración de guerra” que tiene la intención de ponerle el “ojo morado” a Rusia, por su éxito en Siria.

El reconocido comentarista ruso, Dmitri Kiselyov informó en su síntesis noticiosa del noticiero dominical del 21 de enero, que esta nueva ley, que espera la firma de Poroshenko, le pone fin a la participación de Kiev en los Acuerdos de Minsk y se prepara para la guerra. La misión en Donbass ya no se describe como una “operación antiterrorista” sino como una de enviar fuerzas armadas en contra de “formaciones militares de la Federación Rusa” en Donbass. Se está creando un cuartel militar para coordinar las operaciones militares en el Donbass. Bajo los Acuerdos de Minsk, las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk se consideraban “partes negociadoras”; ahora solo son “administradores de la ocupación” de la Federación Rusa en estos territorios.

“El problema no es la ley por sí misma. El problema es el estado de ánimo a favor de una guerra en Kiev”, escribe Doctorow, y grega que “Poroshenko no ha hecho nada para implementar los Acuerdos de Minsk; no se ha observado ni un solo cese al fuego a lo largo de las líneas de contacto; hay ataques y muertes todos los días... Kiev ya ha descartado a las poblaciones de ambas repúblicas. Ya ha cortado todas las conexiones de transporte y telecomunicaciones. No paga pensiones ni asistencia para los necesitados. Ha cerrado el sistema bancario y no tiene vínculos comerciales... Para Kiev, las dos provincias no son más que territorio que quieren recuperar de quienes lo ocupan”.

Agrega que existen evidencias circunstanciales de que la guerra está ahora en el interés de Kiev; es decir, la Unión Europea (UE) se ha negado a extender un crédito por 600 millones de euros, debido a la corrupción. Recientemente, el FMI les negó un tramo por $800 millones, debido a que no introdujeron reformas. En el 2019, Ucrania tiene que empezar a pagar los préstamos anteriores, unos $14 mil millones al año. Poroshenko y demás funcionarios del gobierno de Kiev no tienen posibilidad de ganar las elecciones.