Aceleran maniobras para el cambio de régimen en Venezuela

16 de febrero de 2018

15 de febrero de 2018 — El martes 13 el llamado “Grupo de Lima”, compuesto de 14 países sudamericanos, centroamericanos y caribeños, junto con Canadá, dio a conocer una declaración después de su reunión en Lima, Perú, en donde le retiraban la invitación hecha previamente al Presidente venezolano Nicolás Maduro para que asistiera a la Octava Cumbre de las Américas —que se llevará a cabo el 13 y 14 de abril en Lima— argumentando que Venezuela ha pisoteado la “institucionalidad democrática”.

Esto se produjo una semana después de que el Secretario de Estado Rex Tillerson completara su gira por cinco naciones iberoamericanas y una nación caribeña, cuyo propósito central fue organizar al continente para un cambio de régimen en Venezuela. Tillerson llegó hasta hacer un llamado a las fuerzas armadas venezolanas para que derrocaran a Maduro.

La declaración del Grupo Lima es una escalada en la situación, al retirarle a Maduro una invitación que ya había aceptado. Se comenta que Tillerson hizo saber que Donald Trump pudiera asistir a la cumbre pero solo si Maduro no estaba presente. El Grupo de Lima acaba de descubrir ahora que cualquier “ruptura anticonstitucional en el orden democrático” en una nación del hemisferio occidental, justifica excluir a dicha nación de participar en la Cumbre de las Américas. No obstante, pasaron por alto el caso de Brasil, en donde derrocaron a la Presidente legítima mediante un golpe parlamentario.

La declaración repasa una lista de los delitos en contra de la democracia que ha cometido el gobierno de Venezuela, y exige que abra de inmediato “un corredor humanitario” para mitigar los efectos de la terrible escasez de alimentos y medicinas y exhorta a los Estados miembros a que “coordinen esfuerzos” para hacer frente a la crisis venezolana de una manera “ordenada y segura”. El Grupo de Lima también anunció que no va a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 22 de abril convocadas por Maduro, dado que las fuerzas de oposición no van a participar, ya que el Consejo Nacional Electoral no permitió que la oposición tenga un candidato único.

La declaración no especifica lo que quiere decir con eso de “esfuerzos coordinados”; aunque basta decir que cualquier acción que se emprenda en contra de Venezuela, a instancias de Washington, podría potencialmente hacer estallar toda la región. Venezuela vive una crisis como nunca en su historia, pero es evidente que el tono del Grupo de Lima no busca realmente ayudar a mitigar los efectos sobre la población, pues el resultado neto de su llamado solo agrava la confrontación.

La situación interna de Venezuela es un desastre, en donde cientos de miles de sus ciudadanos huyen del país hacia países vecinos como Brasil, Guyana y Colombia: 35,000 venezolanos cruzan diariamente la frontera hacia Colombia, algunos con el objetivo de seguir hasta Argentina o Perú. En el 2017, ya había unos 550,000 venezolanos en Colombia, un aumento del 62% comparado con el año anterior, y, según The Wall Street Journal del 13 de febrero, 1.2 millones de venezolanos han salido del país en los últimos dos años.

Cualquier cosa que se proponga para Venezuela que no sea lo que EIR ha propuesto, de incorporar a Venezuela en la Nueva Ruta de la Seda con la propuesta china de la cooperación en que “todos ganan”, para desarrollar toda la región económicamente, está condenada al fracaso.