La mafia británica de las “noticias falsas’ desciende sobre Washington, DC, para asistir a las “audiencias”

21 de febrero de 2018

21 de febrero de 2018 — Cobijado en las sombras de los encabezados escandalosos sobre el Rusiagate que dirigen los británicos, se esconde una operación secundaria paralela, igual de siniestra. Una campaña para que la población estadounidense acepte la censura de los medios, utilizando la explicación Orweliana de que es necesario para evitar que se diseminen las noticias “falsas” (o mas bien, “no aprobadas”).

Esto, también, está dirigido por los británicos.

Consideren lo siguiente: el 8 de febrero, en una maniobra equivalente a invasión, descendió sobre Washington, DC, un grupo operativo de alto nivel del imperio británico, cuando toda la membresía de la Comisión Selecta sobre Cultura, Medio y Deporte (CMS) de la Cámara de los Comunes, encargada simultáneamente de investigar la diseminación incontrolable de “noticias falsas” Y A LA VEZ, averiguar si la interferencia rusa era culpable del éxito inesperado del referendo (Brexit), se reunió en suelo estadounidense para escuchar testimonios de testigos estadounidenses.

La audiencia, que duró más de cinco horas, tuvo lugar en la sede de la Universidad George Washington, que fue “inmunizada” para el evento, garantizando que los esbirros debidamente electos de su majestad (es decir los miembros del Parlamento) no pudieran ser demandados por sus tergiversaciones o acciones durante la sesión. Sin embargo, a pesar de los graciosos esfuerzos de la Comisión, las firmas tecnológicas (el trío impío de Google, Facebook y Twitter) solo envió “altos ejecutivos”, y no directores generales, para la ocasión.

Si todo esto suena vagamente familiar, no es de sorprender. Estas mismas compañías fueron persuadidas y forzadas a testificar ante el Congreso de Estados Unidos, ya que los funcionarios electos de EU, marchan al paso que les marca la monarquía británica. Ya en abril del 2017, el Presidente de la Comisión CMS, Brian Collins, le había advertido a Google y a Facebook que se aseguraran de estar “haciendo su parte para eliminar relatos que fueran falsos y evitar que se vuelvan virales”. La “investigación” original iniciada por esa comisión se remonta a septiembre del 2016, antes de que siquiera Trump resultara electo.

Después de resistirse a la idea, la industria de la tecnología (Marck Zuckerberg de Facebook fue el más reacio) “entró en razón” sobre la idea de la “interferencia rusa” en sus sitios electrónicos. En septiembre del 2017, Facebook finalmente llevó a cabo una investigación interna, y entregó finalmente “miles” de documentos al fiscal especial Mueller. El 31 de octubre y 1 de noviembre, finalmente fueron llevados ante el Congreso a que testificaran en persona todos los directores generales. Hace solo unos días, el 15 de febrero, George Soros, contrario al perfil de su Sociedad Abierta, hizo un llamado en el periódico Guardian de Londres para que la Unión Europea “regule” los gigantes de los medios sociales, con el fin de protegernos de la “manipulación”.

Sobre las razones de por qué los británicos tuvieron que cruzar el océano solo para este evento, las tenemos en lo que dijo el Guardian el 8 de febrero. “La Comisión se ha quejado insistentemente sobre la percepción de que las firmas tecnológicas [todas estadounidenses] están más dispuestas a contestar preguntas del Congreso estadounidense que del Parlamento británico [!]. En diciembre, [el presidente de la Comisión] Collins criticó tanto a Facebook como a Twitter por contestar preguntas detalladas sobre la inferencia rusa en el Brexit con refritos de evidencias que ya habían presentado anteriormente ante el Congreso”.

Cobertura adicional revela que, después de la audiencia sin precedentes, la fuerza invasora se va a mover por la costa este para asistir a reuniones adicionales en la ciudad de Nueva York, antes de replegarse a su patria.