Filadelfia adoptará el modelo Soros de “reducción de daños” en sitios de “inyección segura” para los heroinómanos

17 de marzo de 2018

16 de marzo de 2018 — Después de examinar la estrategia de Vancouver, Canadá, de establecer sitios supervisados para inyectarse, en donde los adictos a la heroína y a otras substancias puedan ir a inyectarse “de manera segura”, la ciudad de Filadelfia (la ciudad del “amor fraternal”) decidió hacer lo mismo. ¿Por qué no abrazar el programa de menticidio de la reina?

Como lo informó The Economist, el primer subdirector gerente de Filadelfia, Brian Abernathy decidió que ayudar a los adictos de esta forma “tiene más peso que los riesgos de alentarlos a que infrinjan la ley”. El programa es controvertido y el procurador general del estado se opone a el; permitirle a los adictos consumir heroína de esa forma es una violación de las leyes federales.

Esta estrategia viene directamente del libro de tácticas de George Soros, el cual alega que dado que la guerra a las drogas es un fracaso y que va a fracasar cualquier intento por combatirlas, el único programa sensato sería permitir que se consuman drogas de una manera “segura” y bajar por lo tanto la tasa de mortandad así como también los costos envueltos en el combate a esta epidemia.

Vancouver ha mantenido este tipo de sitios desde el 2003. Se dice que San Francisco está planeando abrir algunos pronto y esta política se está discutiendo ahora en Baltimore y Nueva York. En estas ciudades, se entregan agujas esterilizadas, y para quienes sufren de una sobredosis (¿segura?) se les administra el antídoto naxolone. A nivel internacional, hay más de 100 sitios para inyectarse en 66 ciudades, incluyendo algunas en Canadá, Suiza y Alemania.

Filadelfia ha visto elevarse sistemáticamente las estadísticas de muertes por sobre dosis de 702 en 2015 a 2,100 en 2017; 80% de esas muertes resultado de los opiáceos y la mayoría de las víctimas hombres blancos entre 35 y 59 años. De manera reveladora, funcionarios de la ciudad vinculan el flagelo de opiáceos con el aumento en la pobreza en esta región anteriormente industrializada. Una cuarta parte de la población de la ciudad vive por debajo del nivel de pobreza, según el criterio federal. Las drogas están muy disponibles y los traficantes locales venden la heroína más pura y más barata de la costa este.