El dirigente laborista británico Jeremy Corbyn, cuestiona los alegatos de Theresa May sobre Rusia

17 de marzo de 2018

17 de marzo de 2018 — Luego de la histérica exhibición que dio la primera ministra británica Theresa May en contra de Rusia en la Cámara de los Comunes, el pasado miércoles 14 de marzo, el dirigente del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, sugirió que podría haber una explicación alternativa y planteó la cuestión del papel de los servicios de inteligencia.

El portal electrónico de negocios Business Insider, cita al vocero de Corbyn, quien indicó que el dirigente laborista no cree que hay suficiente evidencia par concluir que Rusia llevó a cabo el atentado con gas nervioso, y sugirió que los servicios de inteligencia británicos están mal en esta. Después de todo, dijo, “hay toda una historia entre las armas de destrucción masiva y la inteligencia, lo cual es problemático, para decir lo menos”. El vocero propuso la hipótesis de que alguien de la “mafia” o cualquier otro ex agente soviético, pero no el gobierno ruso, podría estar involucrado.

Por su parte, el diario londinense The Guardian informó que Corbyn dijo que el incidente de envenenamiento de Sergei Skripal y de su hija fue “un acto de violencia terrible. El gas nervioso es abominable cuando se utiliza en la guerra... es completamente imprudente utilizarlo en un ambiente civil”. Pero, señaló, no es inconcebible que el gas nervioso pueda haber sido utilizado por alguien más que no sea Rusia. Recordó que may había dicho en su primera aparición el lunes 12 de marzo, que podría ser un acto directo del Estado ruso, o que el gobierno ruso hubiera perdido el control de su “gas nervioso tan catastróficamente dañino y haya posibilitado que caiga en otras manos”.

Las preguntas precisas que planteó Corbyn en la sesión parlamentaria del miércoles 14, fueron:

“¿Ha tomado la primera ministra las medidas necesarias según la Convención sobre Armas Químicas para hacer una solicitud formal para la evidencia de parte del gobierno ruso según el artículo IX-2?

“¿Cómo ha respondido la primera ministra a la solicitud del gobierno ruso de una muestra del gas nervioso utilizado en el ataque en Salisbury para hacer sus propias pruebas?

“¿Se ha hecho un análisis de alta resolución de los residuos en una muestra del gas nervioso, y ha revelado eso cualquier evidencia sobre el lugar de su producción o sobre la identidad de los perpetradores?

“¿Podría la primera ministra dar a esta Cámara un informe actualizado sobre las conversaciones, si es que las ha habido, con el gobierno ruso? Con la suspensión de los contactos de alto nivel planeados, ¿está de acuerdo en que es esencial mantener un diálogo firme con Rusia, en el interés de nuestra seguridad y de la seguridad internacional en general?”.

Cualquier respuesta se tiene que apoyar en la evidencia. “Si el gobierno cree que hay todavía una posibilidad de que Rusia, de manera negligente haya perdido el control de un gas nervioso de uso militar, ¿Qué acciones se han tomado a través de la OPAQ [Organización para la Prohibición de las Armas Químicas] con nuestros aliados?”, preguntó Corbyn.

May carraspeó de indignación ante las preguntas, y simplemente dijo que ya se les había dado a los rusos una oportunidad para que explicasen de donde salió el gas nervioso, y luego se jactó de que su gobierno ya tenía un “consenso” entre los miembros del parlamento británico. May proclamo que de acuerdo a las intervenciones de las galerías parlamentarias luego de su discurso del lunes 12, hay un claro consenso “en todas las bancadas de esta Cámara”. Desafortunadamente, dijo, este consenso no se extiende al señor Corbyn, “quien pudo haber aprovechado la oportunidad, como lo ha hecho el gobierno del Reino Unido, para condenar la culpabilidad del Estado ruso”.

El hecho es que los tories (conservadores) de May están muy por debajo en las encuestas con relación al Partido Laborista de Corbyn en las elecciones locales que se aproximan.