La señora “M” arrastra a los aliados occidentales a una peligrosa confrontación con Rusia

19 de marzo de 2018

19 de marzo de 2018 — Helga Zepp-LaRouche escribió un artículo para el sumario alemán Neue Solidarität el 17 de marzo, del cual reproducimos aquí algunas partes.

“Tan solo un día después de que la Canciller Angela Merkel juró ‘proteger de cualquier peligro¿, en su juramento del cargo, le dio todo su apoyo a la irresponsable provocación del gobierno británico contra Rusia, en una declaración conjunta con los gobierno de Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña. Macron, Trump, May y Merkel coincidieron en que “no hay explicación alternativa plausible” al ataque con gas nervioso contra el ex doble agente Sergei Skripal y su hija Yulia, más que Rusia fue responsable de ello. Pero esta operación es tan descarada, que en realidad solo hay una explicación posible: El imperio británico quiere arrastrar a todo el Occidente en una escalada de nueva Guerra Fría y posiblemente más allá. Y la señora Merkel le está haciendo el juego sin ninguna vacilación.

“Mientras tanto, varios expertos de renombre han señalado que el ultimátum de un día que le dio Theresa May al gobierno ruso para que explicase como es que el gas nervioso ‘Novichok’ llegó de Rusia a Gran Bretaña, es un patente incumplimiento de las normas de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), de la cual el Reino Unido es miembro. Hubiera sido necesario, señalan los expertos, entregar muestras del tóxico a la OPAQ para una investigación independiente, y la parte acusada, en este caso Rusia, tendría 10 días para responder a las imputaciones. (https://www.craigmurray.org.UK/?s=%22Novichok+story%22). El ex embajador británico en Uzbekistán, Craig Murray, calificó al cuento de ‘Novichok’, para lo que el gobierno británico no ha aportado ni una pizca de evidencia, como un fraude similar al de la acusación a Iraqw de poseer supuestamente armas de destrucción masiva. (Hay que recordar que fue un memorándum de la agencia británica de inteligencia extranjera, MI6, el que hizo la presentación para proponer la invasión a Iraq.)

“Murray declaró que el jefe de la única unidad de armas químicas del Reino Unido, el doctor Robin Black, había señalado en una prestigiosa revista científica en 2016, que la evidencia de la existencia del gas nervioso era escasa y que se desconocía su composición química. Por lo tanto, aunque Gran Bretaña obviamente no tiene muestras, es decir, no tenía nada con que comparar la substancia tóxica utilizada en el ataque a Skripal, Theresa May declaró no obstante que Rusia tenía toda la responsabilidad de ello. Por lo demás, la unidad de armas químicas del Reino Unido está ubicada en Porton Down, que curiosamente está a solo 12 kilómetros de Salisbury, donde se llevó a cabo el ataque. Dado el dudoso carácter de la existencia del Novicho, la OPAQ decidió no incluirla en su lista de armas químicas.

“Las cosas se ponen más interesantes cuando se considera el rol de Christopher Steele en este asunto. Sergei Skripal, quien trabajaba para la agencia de inteligencia militar rusa, fue cooptado en 1995 por un agente del MI6 de nombre Pablo Miller, en una operación que fue coordinada por Steele, quien operaba en Moscú bajo una cubierta diplomática en ese entonces. Cuando Steele ‘salió’ del MI6 en 2009, fundó una empresa privada de seguridad, Orbis Business International, la cual se distingue por fabricar imputaciones contra Rusia como forma de relaciones públicas. Una de esas operaciones fue la ‘Operación Carlomagno’, sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones en Francia, Italia, Gran Bretaña y Alemania, así como el supuesto financiamiento de Marine Le Pen, Silvio Berlusconi y el grupo Alternativa para Alemania (AfD, en sus siglas en alemán), y la campaña rusa para destruir a la Unión Europea.

“Pero la obra maestra de su carrera como ‘agente secreto’ es el intento de golpe contra Donald Trump, a través de la colusión de los jefes de inteligencia del gobierno de Obama, el Comité Nacional Demócrata, y la campaña de Hillary Clinton y los servicios secretos británicos, todo basado en el ‘expediente salaz’ sobre Trump que produjeron Steele y Orbis. Hace poco, la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EU, acaba de dar a conocer su conclusión de más de un año de investigación, que resultó en que no hubo ninguna colusión entre el gobierno ruso y el equipo de Trump”.

Helga Zepp-LaRouche menciona en su artículo que otro actor de la operación de Orbis, es Andrew Wood, el ex embajador británico en Moscú en el momento en que Miller reclutaba a Skripal, en una operación coordinada por Steele. Más aún, Steele mismo fue el funcionario del MI6 en el caso de las acusaciones contra Rusia por el asunto de Litvinenko.

“En otras palabras, el mismo círculo de ‘ex’ agentes del MI6 que estuvo a cargo de la operación de propaganda en la supuesta colusión entre Trump y Rusia, lo cual se ha desacreditado ahora como la noticia falsa que ha sido siempre, es el mismo círculo de agentes que está en el centro de la operación en torno a Skripal. Si camina como pato, si hace como pato y parece pato, entonces con toda probabilidad que es un pato, es decir, una operación del servicio secreto británico”.

En su conclusión, Helga Zepp-LaRouche exhorta a la población alemana a no seguir la corriente a la campaña histérica contra Rusia ni tampoco contra China, sino más bien, integrarse al Nuevo Paradigma de la Nueva Ruta de la Seda. Y agrega:

“Si la señora Theresa May se imagina que tiene que imitar a Judi Dench como la ‘M’ de la película de James Bond, es una cuestión de su mal gusto. Pero dejarse arrastrar en una confrontación con Rusia por ese modelo, es irresponsable”.