Última operación británica de guerra de información se muestra débil

19 de marzo de 2018

19 de marzo de 2018 — Primero fue el expediente de Christopher Steele; después la estafa de la “Agencia de Investigaciones de Internet San Petersburgo” con la que basó Bob Mueller el enjuiciamiento fraudulento de 13 rusos; y ahora las acusaciones histéricas del gobierno de May, sostenidas en el aire, de que Putin trató de asesinar al espía británico chaquetero Sergei Skripal en Salisbury. Esta última provocación de Londres se produce en el momento en que el caso de Bob Mueller contra el Presidente de Estados Unidos, y todo el ataque del Rusiagate se viene abajo de manera visible. Cualesquiera que sean sus planes futuros, uno de los cálculos del imperio británico en sus ataques febriles a Rusia sobre el caso Skripal y el gas nervioso, era su esperanza de que una histeria bélica totalmente inflada, que se le hiciera tragar a Estados Unidos desde Europa, pudiera ayudar a crear las circunstancias bajo las cuales pudiera revivir el caso de Mueller y el expediente Steele, o cualquier otra campaña para sacar a Trump del cargo.

Pero para empezar, el gobierno de May no es popular y la debilidad de su caso se pone cada vez más en evidencia. Craig Murray, antiguo embajador británico en Uzbekistán, a quien hemos citado anteriormente sobre este caso, escribió el 16 de marzo que los científicos sobre guerra química de Gran Bretaña en Porton Down,“no pudieron identificar el gas nervioso como algo producido por Rusia, y están resentidos por toda la presión que les han hecho para que lo reconozcan así. En Porton Down solo aceptaron estar dispuestos a firmar una formulación de ‘del tipo desarrollado por Rusia’ después de una reunión bastante difícil en donde se acordó esto como una formulación negociada. Supuestamente los rusos estaban investigando, en el programa ‘Novichok’, la creación de una generación de gas nervioso que se pudiera producir a partir de precursores disponibles comercialmente, como insecticidas y fertilizantes. Esta sustancia es un ‘novichok’ en este sentido. Es solo de ese tipo. Es como yo que estoy escribiendo en una computadora ‘del tipo’ desarrollada en Estados Unidos, aunque esta fue hecha en China”.

Por supuesto, el antecedente que tiene Porton Down para su reticencia, es el expediente falso del ex primer ministro Tony Blair sobre las Armas de Destrucción Masiva (ADM) de Iraq, que LaRouche combatió junto con el finado experto en armas británico David Kelly, quien denunció en ese entonces el “expediente marrullero”.

“Para cualquiera que tenga la experiencia de Whitehall esto ha sido obvio desde hace varios días” señala Murray. “El gobierno nunca dijo que el gas nervioso fuera hecho en Rusia, o que solo haya sido hecho en Rusia. La formulación exacta que empleó Theresa May en el parlamento es ‘del tipo desarrollado por Rusia’, el mismo que empleó el Reino Unido en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y por excanciller británico Boris Johnson en la BBC y, lo más diciente de todo ‘del tipo desarrollado por Rusia’, es la frase exacta empleada en el comunicado conjunto dado a conocer ayer por el Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Alemania”.

En vez de simplemente tachar de loco a Murray y negarse a responderle, el Secretario de Relaciones Exteriores británico Boris Johnson puso al descubierto sin querer la debilidad del gobierno británico, al intentar refutar a Murray en la BBC. Comiquísimo, aunque típico de Boris “Bozo” Johnson, la Oficina de Relaciones Exteriores y la Mancomunidad (FCO por siglas en inglés) le dijo a la BBC que “nosotros no tenemos la más mínima idea de a lo que se refiere el señor Murray. La primera ministra le dijo el lunes a los parlamentarios que los prestantes expertos mundiales en Porton Down habían identificado positivamente el agente químico. Está claro que es un gas nervioso grado militar del tipo desarrollado por Rusia. Nada de esto está bajo duda alguna”.

Finalmente Johnson invitó a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) para que fueran a Londres el lunes a inspeccionar la muestra, como lo obliga el tratado. Las fuentes de Murray dicen que Londres está cabildeando a la OPAQ para que adopte la línea marrullera de Londres, “del tipo desarrollado por Rusia”.

Luego el domingo 18, la FCO hizo un nuevo descubrimiento de inteligencia en el caso y publicó una declaración extensa, cuya esencia dice: “El Secretario de Relaciones Exteriores reveló esta mañana que tenemos información que indica que en la última década, Rusia ha estado investigando formas de aplicar el gas nervioso, como para asesinatos. Y parte de este programa incluye producir y almacenar grandes cantidades de novichok. Esto viola la Convención sobre Armas Químicas”. Una acusación sorprendente aunque cuidadosamente fraseada como se puede ver. Y cuando dicen “Rusia”, ¿realmente quieren decir Rusia?, por ejemplo. Quizá sea así aunque la misma Oficina de Relaciones Exteriores y la Mancomunidad añade este párrafo: “ Rusia es el Estado sucesor oficial de la U.R.S.S. Como tal, Rusia tomó responsabilidad legal de garantizar que la Convención sobre Armas Químicas se aplique a las instalaciones y los almacenajes de armas químicas de la antigua Unión Soviética”.

El programa novichok se desarrolló supuestamente en Uzbekistán, entonces parte de la Unión Soviética, que después especialistas de Estados Unidos clausuraron y limpiaron los antiguos laboratorios soviéticos.