La larga historia del imperio británico de experimentos de armas químicas y biológicas con humanos

19 de marzo de 2018

19 de marzo de 2018 — Después de que la Primera Ministra británica Theresa May desatara su histeria por el supuesto envenenamiento del doble agente británico Sergei Skripal, ha vuelto a salir a la luz el propio historial de experimentos con armas químicas y biológicas del imperio británico. Esto incluyó el rescate de artículos de los archivos sobre estos tópicos.

El primero de esos artículos archivados que llamó nuestra atención fue publicado en el Guardian el 6 de mayo del 2004, que informaba sobre la investigación entonces nueva sobre los experimentos con soldados británicos con gases nerviosos reales durante las décadas de 1950 y 1960.“Desde una perspectiva puramente científica, produjeron una enorme cantidad de información sobre los efectos del gas nervioso en el cuerpo humano” escribió Rob Evans, autor del artículo Gassed: British Chemical Warfare Experiments on Humans at Porton Down (Gaseados: Experimentos británicos de guerra química en humanos en Porton Down). (Porton Down es el laboratorio tecnológico y científico secreto de defensa de Gran Bretaña, que supuestamente identificó el gas nervioso Novichok en el caso Skripal). “Estos datos a su vez le permitieron a Porton desarrollar algunas de las defensas más sofisticadas en el mundo para proteger a las fuerzas armadas británicas de ataques químicos”. Evans informa después que estos experimentos al estilo nazi (nuestra identificación, no suya) en humanos ha sido parte integral del trabajo en Porton Down desde que fue establecido en 1916.

Un segundo informe igual de relevante apareció en el Independent el 8 de julio de 2015, en donde desenmascara nuevas investigaciones experimentales del gobierno británico tanto con agentes químicos como biológicos sobre la población en general sin que lo supieran. “En más de 750 operaciones secretas, cientos de miles de británicos comunes y corrientes fueron sujetos de ataques de guerra química y biológica ‘simulada’ lanzados desde aviones, barcos y vehículos de carretera” informa el Independent. Investigado por Ulf Schmidt, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Kent, se reveló que las aeronaves militares británicas arrojaron miles de kilos de una substancia química con un ‘potencial tóxico en gran parte desconocido” sobre población civil británica en y en torno a Salisbury en Wiltshire, Cardington en Bedfordshire y Norwich en Norfolk. El químico utilizado, sulfuro de cadmio y zinc, se creía que era inofensivo pero desde entonces a la fecha se le ha llegado a considerar cancerígeno.

En mayo de 1964, científicos de Porton Down también llevaron a cabo un experimento en el sistema de trenes subterráneos Tube de Londres, dispersando una bacteria llamada Bacillus globigii. En ese entonces, informa el Independent, “el gobierno pensó que la bacteria Bacillus globigii era inofensiva; pero hoy es considerada como causante de envenenamiento con alimentos, infección ocular e incluso septicemia”.

En la década de 1950, los científicos británicos se pasaron 15 meses en Nigeria, que entonces era aún colonia británica, llevando a cabo experimentos con gas nervioso, aunque al parecer se desconoce el alcance de sus efectos sobre la población local.