El dirigente del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, desafía la histeria del imperio británico sobre el espía doble

20 de marzo de 2018

20 de marzo de 2018 — Desafiando la histeria antirrusa creada alrededor del conato de envenenamiento el pasado 4 de marzo del coronel Sergei Skripal —ex agente del GRU (inteligencia militar de Rusia) convertido en espía británico— el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, escribió un artículo editorial en el diario The Guardian, en donde plantea que hay que ser cautelosos. El artículo se titula “The Salisbury Attack Was Appalling. But We Must Avoid a Drift to Conflict” (El ataque en Salisbury es deplorable. Pero tenemos que evitar que derive en un conflicto), en el cual Corbyn repudia el atentado, y señala que “Gran bretaña tiene que hacer que los perpetradores rindan cuentas. Pero este no es el momento para hacer juicios precipitados que pudieran llevarnos a una nueva guerra fría”. Subraya que “adelantarnos a las evidencias que la policía está recopilando, en una atmósfera parlamentaria febril, no satisface ni a la justicia ni a nuestra seguridad nacional”.

“Ya sea que este fue un crimen cuya autoría recae en el Estado ruso; o el Estado permitió que esas toxinas mortales se les salieran del control que tiene la obligación de ejercer. Si es la segunda, no se puede excluir una conexión con grupos de la mafia rusa a quienes se les ha permitido afianzarse en Gran Bretaña”, señala Corbyn.

“Como dije en el Parlamento, se debe hacer responsable a las autoridades rusas con base a las evidencias, y nuestra respuesta tiene que ser tanto decisiva como proporcionada. Pero no hagamos una división en torno a Rusia en donde no existe ninguna. El Partido Laborista por supuesto no apoya el régimen de Putin, ni su autoritarismo conservador, los abusos a los derechos humanos ni la corrupción política y económica. Y le rendimos homenaje a los muchos que hacen campaña por la justicia social y los derechos humanos, entre ellos los derechos LGBT”, agrega.

“Sin embargo, eso no quiere decir que debemos resignarnos a una ‘nueva guerra fría’ de mayores gastos en armamento, guerras sustitutas por todo el globo, y una intolerancia McCartyista contra quienes disientan. Más bien, Gran Bretaña tiene que hacer valer sus leyes y sus valores sin reservas. Y esto debe ir de la mano de una política de relaciones exteriores que aproveche cada oportunidad para reducir tensiones y conflictos en donde sea posible”.

Corbyn luego se refiere al hecho de que se ha utilizado dinero ruso para apoyar campañas electorales del Partido Conservador, y también al hecho de que la City de Londres ha estado lavando dinero sucio de los rusos por décadas.

“Y nuestra capacidad para hacer frente a las atrocidades provenientes de Rusia se ve comprometida por la ola de dinero mal habido que los oligarcas rusos —tanto los aliados al gobierno como los de la oposición al gobierno— han lavado a través de Londres durante las últimas dos décadas. Tenemos que dejar de darle servicio al capitalismo clientelista ruso en Gran Bretaña, y a los multimillonarios corruptos que utilizan a Londres para proteger sus riquezas.

“Así que no voy a abandonar el llamado que hago a que se excluya al dinero ruso de nuestro sistema político. Vamos a seguir quemándole los pies al gobierno para que respalde plenamente la propuesta laborista de sanciones al estilo Magnitsky contra los abusadores de los derechos humanos, además de medidas drásticas contra el lavado de dinero y la evasión fiscal”, indicó.

Luego Corbyn advierte sobre la inteligencia marrullera, y escribe que “en mis años en el Parlamento he visto cómo muy a menudo en una crisis internacional el pensamiento claro se ve agobiado por las emociones y los juicios precipitados. Inteligencia defectuosa e informes marrulleros nos llevaron a la calamidad de la invasión a Iraq. Hubo un respaldo bipartidista contundente para atacar a Libia, pero se demostró que fue un error. El rechazo universal a los ataques del 11 de septiembre nos llevó a la guerra contra Afganistán, la cual continua todavía hoy, mientras que el terrorismo se expande por todo el globo”.

Así que, “tenemos que abordar las repercusiones permanentes del colapso de la Unión Soviética y el colapso virtual del Estado ruso en la década de 1990, por medio del derecho internacional y la diplomacia, a fin de evitar caer en el conflicto”, concluye Corbyn. “En estos momentos, hay que identificar a los perpetradores del ataque en Salisbury y hacer que rindan cuentas. Solo por medio de una acción multilateral firme podemos asegurar que un crimen tan estremecedor nunca vuelva a suceder”.