EU reitera el apoyo a Arabia Saudita en Yemen; anuncia venta de armas a los saudíes por $670 millones de dólares

26 de marzo de 2018

26 de marzo de 2018 — Estados Unidos seguirá apoyando la guerra genocida saudí contra Yemen, como resultado de la reciente visita que hizo el príncipe heredero de la monarquía saudí, Mohammed bin Salman, la semana pasada en Washington. El Secretario de Defensa estadounidense, James N. Mattis, dijo el 22 de marzo desde el Pentágono, en sus palabras de bienvenida , que Estados Unidos y Arabia Saudita “continuarán trabajando juntos para llevar la unidad, la estabilidad y la seguridad a la región, para luchar contra las organizaciones terroristas y para frenar las actividades malvadas de Irán”. Parte del “trabajar juntos” consiste en un paquete de entre $670 millones a $1 mil millones de dólares en equipo militar que le será vendido al reino saudí.

Mattis dijo que vio en el nombramiento de un nuevo enviado de la ONU para Yemen, refiriéndose al diplomático británico Martin Griffiths, una oportunidad para acelerar una solución política para resolver el conflicto. “Porque eso puede traer a la región la estabilidad necesaria para proteger a su nación y quitarle a los terroristas el refugio seguro que buscan, al darle a todos los ciudadanos yemeníes condiciones estables de derechos humanos”.

“Creemos que Arabia Saudita es parte de la solución”, dijo Mattis. “Ellos se han mantenido apoyando al gobierno reconocido por las Naciones Unidas, y nosotros vamos a terminar con esta guerra. Eso es lo fundamental, y la vamos a terminar en términos positivos para el pueblo de Yemen, aunque también para la seguridad de las naciones de la península”.

Los saudíes están interesados en comprar otro producto estadounidense: plantas nucleares. Aunque lo presentan como una compra estrictamente civil, han insistido en que se les permita, contrariando las leyes de Estados Unidos, desarrollar uranio enriquecido e invertir en el reprocesamiento del combustible, como una protección en caso de la posibilidad de un futuro programa iraní de bomba nuclear. Su amenaza es que si Estados Unidos no accede a sus exigencias, los saudíes van a comprar estas plantas a Rusia o a China. Sin embargo, el Congreso estadounidense no está dispuesto a cambiar las leyes bajo tales amenazas, por ahora.