El ascenso de la tasa LIBOR apunta hacia el próximo crac financiero

5 de abril de 2018

4 de abril de 2018 — Aunque la mayor atención se la ha ganado el subibaja del mercado de valores en Estados Unidos, la situación del mercado de bonos se ha vuelto más peligrosa, y ahora está sucediendo un aumento muy rápido en la tasa interbancaria de Londres, (LIBOR), el acontecimiento que desató el crac financiero del 2008. La tasa LIBOR es la tasa de interés referencial no solo de los préstamos bancarios, sino del mercado de deuda en general, y muchos derivados financieros están vinculados también a esa referencia. Por lo pronto, todo el que puede, trata de comunicar “tranquilidad”, y señala que por lo pronto, todo está seguro. Pero nadie les cree.

La diferencia entre la tasa LIBOR y la tasa de los certificados de Tesorería de EU (la tasa de referencia para el mercado de bonos y de todo documento de deuda) pasó del 0.1% a casi 0.6% desde enero. Esto quiere decir que lo que han tenido que pagar las corporaciones que han emitido bonos y también los deudores por bienes de consumo, ha aumentado casi el doble de rápido que las tasas de referencia que ha fijado la Reserva Federal en sus aumentos de diciembre y de marzo. Los voceros de los bancos y sus panegiristas en la prensa financiera, dicen que ese aumento obedece a “motivos técnicos”, que tienen que ver con la nueva ley fiscal en Estados Unidos y otras cosas, y que los bancos no corren peligro. Pero en lo inmediato, las que están en problemas son las corporaciones deudoras (la burbuja de la deuda corporativa es una de las más riesgosas, si no es que la más riesgosa) y sobre todo los emisores de deuda de baja calidad o “bonos chatarra”. Detrás vienen los bancos que han suscrito esas deudas.

El 22 de marzo, el diario Wall Street Journal informó que no hay nada de que preocuparse. “Las buena noticia es que, lo que parecen destellos de luces rojas de alerta sobre problemas inminentes para los bancos, no es nada de eso. La mala noticia es que las obstrucciones en las cañerías del sistema financiero pueden conducir a rupturas impredecibles mientras que los mercados se adaptan al nuevo régimen monetario. Las señales de peligro por el momento vienen de los mercados de dinero, donde los bancos han tenido que pagar una prima mayor para conseguir prestado, de la que tenían pagar durante la crisis del euro en 2012. Los ahorristas están poniendo su dinero en los certificados de Tesorería de EU en vez de los bancos, igual que como lo hicieron en las dos últimas crisis importantes”.

“Esta vez la causa no es una fuga de pánico en busca de seguridad”, trata de tranquilizar el Journal. “Sino que el estrés en el mercado de dinero viene en medio de una transición a una nueva fase del ciclo financiero y económico. Es un momento en que quienes no se preparen pueden quedar expuestos; y en el pasado esos cambios han conducido al colapso de los fondos compensatorios [especulativos] y de los bancos, e incluso a incumplimientos soberanos”. (¡Esa fue la buena noticia!)

Luego salió el adusto análisis de Forbes el 25 de marzo, titulado “Does the Spike in LIBOR Signal the Next Financial Crisis?” (¿Señala el aumento en la LIBOR la siguiente crisis financiera?). Allí dicen lo siguiente: “Hay señales graves de estrés en los mercados de dinero de Estados Unidos. El papel comercial y las diferenciales de la LIBOR han aumentado durante los últimos dos meses a los niveles más altos desde la crisis financiera del 2008... La diferencia entre la LIBOR y el OIS [permuta de tasas de interés], que es un indicador popular del riesgo en el sector bancario, se ha ampliado hoy a un 0.57% del 0.10% que tenía hace cuatro meses. La pregunta del billón de dólares es si el estrés es de naturaleza técnica, en cuyo caso las tasas de corto plazo se van a normalizar eventualmente, o si el aumento en el costo del crédito es un presagio de otra catástrofe bancaria”.

El 27 de marzo, la agencia Reuters informó que el “diferencial” supera ahora el 0.6%. El 29 de marzo y el 2 de abril, el Wall Street Journal y el portal financiero Seeking Alpha, publicaron sendos artículos largos para tranquilizar con explicaciones técnicas. El 3 de abril, CNBC publicó declaraciones de voceros de Goldman Sachs en el sentido de que “los bancos no están preocupados”, pero informó que las corporaciones sumamente endeudadas sí han tenido problemas. CNBC se refirió al fabricante de sopas enlatadas Campbell Soup, al de herramientas Black and Decker, a Colgate-Palmolive, y Tesla, para dar algunos ejemplos de los nombres más conocidos. La agencia Bloomberg informó de una caída súbita en la venta de automóviles con créditos de alto riesgo y una caída en la venta de autos en general, ya que los incumplimientos en los préstamos de alto riesgo (como las hipotecas del 2008) aumentaron a un 9%.

Algunos economistas señalan otro factor. En el primer trimestre del año, la deuda total en la economía de Estados Unidos aumentó en $621,000 millones, pero el PIB solo aumentó $100,000 millones. Esta proporción marcó un nuevo récord también.