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Ministerio de Defensa de Rusia denunció el papel de los británicos para montar la farsa de las “armas químicas” en Guta Oriental

abril 16, 2018

16 de abril de 2018 — Tan solo horas antes del ataque con misiles cruceros del 13 de abril contra Siria, el vocero del Ministerio de Defensa de Rusia, general Igor Konashenkov, dio un informe a la prensa en Moscú en donde, por segunda vez en la semana, señaló el papel de los británicos en la farsa totalmente escenificada del supuesto incidente con armas químicas en Guta Oriental, lo cual se utilizó como un casus belli fabricado para justificar el ataque de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia.

“Hoy tenemos más evidencias a disposición del Ministerio de Defensa de Rusia, las cuales dan testimonio de la participación directa de Gran Bretaña en la organización de esta provocación en Guta Oriental”, dijo el general Konashenkov. “La parte rusa sabe con certeza que desde el 3 al 6 de abril, los representantes del llamado “Cascos Blancos” fueron instigados por Londres para implementar de manera expedita la provocación preparada por adelantado. Los “Cascos Blancos” recibieron la información de que los militantes del grupo Jaysh al-Islam llevarían a cabo una serie de disparos de artillería pesada sobre Damasco del 3 al 6 de abril”. La andanada de artillería del Jaysh al-Islam tenía el objetivo de provocar una respuesta por parte de las fuerzas del gobiernos sirio, informó el vocero, y de esta manera disponer el escenario para la provocación.

El día anterior, Konashenkov había informado sobre la manera en que los yihadistas habían escenificado los videos de supuestas víctimas de armas químicas, de acuerdo al testimonio de testigos presenciales que hablaron con los militares rusos. Unos días antes, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, había advertido que las “agencias de inteligencia de un Estado que ahora se esfuerza por impulsar una campaña de rusofobia, estuvieron involucrados en la fabricación de esa farsa... [Moscú tiene] información irrefutable de que se trata de un embuste más”. En esa ocasión, Lavrov no dio a conocer la inteligencia detallada a su disposición, que aportó posteriormente Konashenkov.

La denuncia de Rusia, y todas las interrogantes que han surgido por todo el mundo en torno a la farsa provocada en Guta, ha forzado a los británicos y a sus aliados a salir de las sombras y negar con fervor las acusaciones. Durante la turbulenta reunión del Consejo de Seguridad de la ONU que se llevó a cabo el 13 de abril, antes de que se lanzaran los ataques con misiles, la embajadora de Gran Bretaña, Karen Pierce, se sintió obligada a atacar las imputaciones de Rusia —que había presentado el general Konashenkov y que reiteró el embajador de Rusia ante la ONU, Vassily Nebenzia— a las que calificó de “grotescas”, descabelladas y mentira evidente”. Quiero declarar de manear categórica que Gran Bretaña no tuvo ninguna participación y nunca tendría ninguna participación en el empleo de un arma química”. De modo predecible, la embajador de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, secundó a Pierce, quien fingió que se sentía “asombrada” de que Nebenzia pudiera hace tales imputaciones “con una cara impasible”. La bruja Haley no se quedó en eso, sino que en la sesión del Consejo de Seguridad del sábado 14, al cual convocó Rusia para denunciar el ataque contra Siria, insistió en que los videos no eran falsos, y que se trataba ahora de toad una campaña de desinformación rusa que ya estaba en marcha.

De manera similar, un extenso artículo en el diario británico Guardian que publicaron en su portal electrónico ya tarde el viernes 13, también destacaba el rechazo a las imputaciones de Rusia desde su primera frase hasta la última, y para sustentar todo cita a la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, quien también rechazó las denuncias rusas, al igual que la vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert.