Estados Unidos sigue la política británica en el G7 y en la destrucción de Siria

26 de abril de 2018

25 de abril de 2018 — Forzado a escoger entre las farsas químicas de los británicos y sus exigencias de una confrontación bélica con Rusia, por un lado, y la visión varias veces reiterada del Presidente Donald Trump de que “cooperar con Rusia es algo bueno, no es algo malo”,por el otro, Estados Unidos se puso de lado del Reino Unido para convertir la reunión de ministros de relaciones exteriores del G7, el fin de semana en Otawa, en un espectáculo contra Rusia. El espectáculo lo montó la rusofóbica ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Crystia Freeland, para lo cual invitó escandalosamente al ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Pavlo Klimkin y ofreció una cena en su honor para mostrar su saña contra Rusia.

Además, el “funcionario de alto nivel del Departamento de Estado de EU” que dio el informe del gobierno sobre el evento declaró que “hubo unidad en el G7 en la oposición al comportamiento maligno de Rusia”. Klimkin alegó haber tenido “una gran reunión” con el Secretario de Estado en funciones, John Sullivan.

El funcionario de alto nivel agregó que, “sobre Siria... Estados Unidos no cree que deba dársele ninguna ayuda para la reconstrucción a ninguna de las zonas bajo control del régimen de Assad”.

La mayor parte del suroeste de Asia y el Medio Oriente han sido destruidos por una serie continua de guerras genocidas desatadas por los británicos y sus subordinados en la monarquía saudí. Si Estados Unidos no va a tomar parte alguna en la reconstrucción deberían entonces, como dijo el Presidente Trump, salirse de Siria ahora y dejar que la reconstrucción se lleve a cabo como parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

El Washington Post del lunes 23, confirmó en un mesurado artículo de primera plana de 3,000 palabras, las declaraciones de Rusia sobre que la “coalición” encabezada por EU en Sira, está dejando en ruinas toda la ciudad de Raqqa, de donde sacó al EIIS hace seis meses. Esto, en fuerte contraste con la reconstrucción en marcha en el este de Aleppo por parte de instituciones sirias y rusas a partir de su liberación. El artículo titulado “El peligro latente en las ruinas de Raqqa” muestra en detalle que Raqqa sigue arrasada y no apta para la vida humana, en donde no hay casi ningún proyecto de reconstrucción en marcha, miles de cadáveres no reclamados (“se asume que la mayoría son de no combatientes”). Un mapa detallado de los edificios muestra la destrucción de la ciudad, de un extremo a otro. “La ciudad no cuenta con agua potable ni electricidad, y no hay suficientes empleados públicos para desactivar los cientos de explosivos plantados por los milicianos...”.

“La destrucción de Raqqa y su lenta recuperación están contribuyendo al sentimiento creciente aquí, de que Estados Unidos destrozó la ciudad pero no está dispuestos a tomar la responsabilidad de reconstruirla de nuevo” informa el periodista.