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Macron habla por el imperio. ¿Le escucha Trump?

26 de abril de 2018
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El Presidente Trump de Estados Unidos y el Presidente Macron de Francia; 4 de abril de 2018 (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

26 de abril de 2018 — Si uno creyese que el Presidente Trump aceptó los dislates del Presidente francés, Emmanuel Macron, ante la sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos el miércoles 25, entonces se aceptaría que Trump está listo a someter a Estados Unidos al viejo paradigma del imperio británico. Macron, hablando claramente por el imperio (como lo suelen hacer los políticos franceses) actuó como si Trump hubiese estado de acuerdo con él, que Estados Unidos se debe quedar en Siria como una potencia de ocupación, que pronto regresará a Estados Unidos al acuerdo fascista verde de París sobre la desindustrialización del mundo para “salvar al planeta”, y que cuando Trump se queja de las “noticias falsas”, se refiere a los rusos.

Perdón, Monsieur, pero el intento de golpe de Estado de los británicos contra el Presidente, todavía no ha ganado, y en realidad, se encuentra muy estropeado, ya que el agente del MI6, Christopher Steele, y sus cómplices estadounidenses de la comunidad de inteligencia de Obama y del Departamento de Estado de Obama, se acercan cada vez más a enfrentar una investigación penal. El representante de California, Devin Nunes, que encabeza la investigación de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes sobre las acusaciones detrás de la farsa del Rusiagate, ha determinado que “no hubo inteligencia oficial que se utilizó para iniciar esta investigación”. Más bien, fueron todas mentiras británicas, difundidas a los medios noticiosos como “noticias falsas”, como lo ha afirmado correctamente Trump en repetidas ocasiones.

Sin embargo, Monsieur Macron recibió desafortunadamente un saludo de héroe de parte de los miembros corruptos del Congreso de Estados Unidos, quienes lo aplaudieron de pie y lo ovacionaron cuando Macron dijo que la humanidad está destruyendo el planeta, que el CO2 destruye toda esperanza para nuestros nietos, que “no hay un planeta B”, y que “tenemos que trabajar juntos para hacer grande el planeta de nuevo”. El príncipe Felipe no lo hubiera dicho de manera más diabólica.

Pero hasta ahora, Trump no ha capitulado ante quienes lo amenazan, y le exigen que reniegue de sus promesas al pueblo estadounidense, que lo apoyó para ganar la elección. Trump culpa a la prensa vendida de Estados Unidos y del Reino Unido por las “noticias falsas”, no a Rusia. Trump sostiene que el desarrollo es más importante que la ciencia falsa del cambio climático. Insiste en que Estados Unidos debe ser amigo de Rusia. El martes mismo anunció que enviará a su equipo económico a China, en donde “tenemos una muy buena probabilidad de llegar a un acuerdo” con el Presidente chino Xi Jinping, quien es un “tipo increíble y amigo mío”.

Eso es lo que los británicos y sus piezas en Estados Unidos, y en Francia, están desesperados por impedir. Tenemos el potencial de crear un movimiento de masas en Europa, Estados Unidos y en Iberoamérica, en contra de la política imperial bélica impulsada por las mentiras británicas. La gente reflexiona sobre el cuento mentiroso de Tony Blair sobre las armas de destrucción masiva en Iraq con los que desataron los últimos 15 años de sangre y destrucción por todo el Medio Oriente, que a su vez provocó el surgimiento de enormes redes de terroristas entre las poblaciones atacadas, y millones de refugiados desesperados que llevaron el caos a Europa. Una comisión parlamentaria alemana declaró el 20 de abril que el ataque instigado por los británicos contra Siria, constituye “un quebrantamiento del derecho internacional”, a pesar de que la patética Canciller Angela Merkel lo calificó de “necesario y apropiado”. El mundo tiene que decir realmente “nunca más” al partido imperial británico de la guerra.

El mundo tiene que decir “si” a la Nueva Ruta de la Seda, como la única alternativa a los dictados de los lores de la City de Londres y de Wall Street, quienes van a recurrir a cualquier medio para tratar de salvar a su sistema quebrado de especulación y fraude. Están bastante dispuestos a correr el riesgo de una guerra global para impedir que Estados Unidos se una a china y a las otras 140 naciones que ven ahora una salida a la austeridad y la guerra en el nuevo paradigma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El Primer Ministro de la India, Narendra Modi, viajará a China esta semana con la intención de llegar a un acuerdo de cooperación con China y Rusia en la alternativa de desarrollo global. Si el Presidente Trump lleva a Estados Unidos a concretar una cooperación plena con la Nueva Ruta de la Seda, esto concretaría la alianza de las “cuatro potencias” que ha promovido Lyndon LaRouche desde hace a tiempo, como la fuerza necesaria para acabar con el imperio británico.

Con la unión del Este y el Oeste, se puede despachar al plan del imperio de “dividir y conquistar”, de una vez y para siempre, y la especie humana puede proceder a construir un futuro basado en los objetivos comunes de la humanidad. No hay opción, y tenemos un precioso momento de oportunidad que no se puede perder.