Penn: la investigación de Mueller “irreversiblemente contaminada”, tiene que clausurarse

28 de abril de 2018

27 de abril de 2018 — La operación del Fiscal Especial Robert Mueller, que funciona de manera desbocada como un “gobierno dentro del gobierno”, tiene que clausurarse debido a que desde su inicio se basó en pruebas ilegales, argumentó Mark Penn, encuestador de vieja data de Bill Clinton y asesor estratégico de la campaña de Hillary del 2008, en un artículo editorial publicado el jueves 26 en The Hill; un artículo que merece ser leído. Penn cita la doctrina jurídica denominada “frutas de un árbol venenoso” del magistrado de la Suprema Corte de Justicia Felix Frankfurter de 1939, la cual asienta que una evidencia que se obtenga ilegalmente es inadmisible en el tribunal.

“La investigación desde un principio estaba contaminada. El ex espía británico Christopher Steele era un contratista del gobierno, cuando ilegalmente filtró el expediente a Yahoo y mintió sobre ello; los miembros del equipo de Mueller y funcionarios del FBI, Lisa Page y Peter Strzok, operaron con un odio tan declarado en contra de Trump que se les tuvo que sacar de la investigación, después de manejar partes claves de la misma; y los directores del FBI y la CIA participaron en diseminar y avalar el expediente Trump, que nunca verificaron y que sin embargo utilizaron para espiar a ciudadanos estadounidenses”, explica Penn.

De igual manera, el representante Devin Nunes, que preside la Comisión Selecta de Inteligencia de la Cámara de Representantes, informa ahora que el documento utilizado por el FBI para abrir la investigación contra Rusia (que finalmente el FBI le mostró después de “darle largas al asunto interminablemente”) no contiene inteligencia de canales oficiales.

El informe de Penn sobre la última encuesta de CAPS/Harris de Harvard, sobre la operación de Mueller, deja en claro que los estadounidenses están listos para que se haga algo. Según Penn, la encuesta encontró que, aunque cerca del 70% dijeron que no se debe despedir a Mueller ni al subprocurador general Rod Rosenstein, un 72% dieron que “se necesita nombrar un segundo fiscal especial y las acciones de Comey y el despedido subdirector del FBI Andrew McCabe, deben de investigarse penalmente”.

Según Penn, ha llegado el momento de impugnar ante un tribunal todo el proceso “irreversiblemente contaminado”, para “presentar todas las pruebas de que sus fundamentos estaban tan corrompidas, y las acciones dilatorias fueron tan descaradas, que se pueda invocar la doctrina de los frutos de un árbol venenoso para parar esta distracción nacional”.