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¿‘Acuerdos’ o guerras?: Se decidirá en la relación económica de Trump con Xi y la reunión con Putin

15 de may de 2018
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Durante el viaje del Presidente Trump a Alemania y a la cumbre del G20. El Presidente Donald J. Trump y el Presidente Xi Jinping, 8 de julio de 2017 (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

13 de mayo del 2018 — Un periódico japonés planteó la posibilidad de que a la importante cumbre entre el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el líder de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Kim Jong-un, el 12 de junio, se una el Presidente de China, Xi Jinping. Este informe, que se obtuvo de un funcionario estadounidense anónimo, no se ha confirmado del todo. Sin embargo el potencial de la reunión de los líderes de los tres países del armisticio de la Guerra de Corea, con el objetivo incluído de finalizar la reunión con un tratado, es muy importante para que la cumbre favorezca la paz y el progreso económico en el mundo.

Más importante, sin embargo, es que el Presidente Trump decida entre su propia campaña a favor del “Sistema Americano” de Alexander Hamilton para “hacer a Estados Unidos grande de nuevo”, y el sistema británico de grandes ganancias del comercio y de la mano de obra barata, que su partido y sus asesores le quieren imponer.

¿Por qué? Porque la decisión del Sistema Americano significaría unirse y cooperar con la extraordinaria Iniciativa de la Franja y la Ruta china, de grandes proyectos, la cual es la culminación de décadas y décadas de que los chinos estudiaran y adoptaran las ideas económicas de Hamilton con características chinas. Y eso hará que el “acuerdo” del Presidente Trump con Corea sea un éxito.

El Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ya le presentó una plan de paz al lider de Corea del Norte, para construir nueva infraestructura e integrar a la península coreana a la Iniciativa de la Franja y la Ruta; así que si el tercer lider que se ha sugerido para la cumbre de Singapur del 12 de junio, terminara siendo el Presidente Moon, la cuestión decisiva es la misma.

Las declaraciones del secretario de Estado, Pompeo, sobre los preparativos para la cumbre, que dio hoy en “Fox News Sunday”, dejaron ver el gran problema de la influencia imperial británica en la economía. “Compañías estadounidenses privadas —no el dinero de los contribuyentes estadounidenses— llegarán y ayudarán a Corea del Norte a desarrollar una economía del siglo 21”, si [Corea] desiste de su programa nuclear y de misiles balísticos, dijo Pompeo.

La visión de sacar ganancias que tienen esas compañías entrará en conflicto con el proyecto integral de desnuclearización y paz: de llevar a la península todo el desarrollo del Puente Terrestre Eurasiático, toda la extensión de conectividad desde Japón, a París y a Madrid.

Helga Zepp-LaRouche, presidente del Instituto Schiller le dijo a Weixing Satellite Communications de China, que si Trump se va por el modelo británico, eso llevaría a Estados Unidos y al mundo a una profunda crisis económica. “En esas condiciones, todo el sistema transatlántico se hundirá en el caos. Si se va... con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, esta nueva comunidad en Eurasia tendrá el efecto exactamente contrario”.

El Presidente Trump ha mantenido esa posición, incluso durante el tema tan conflictivo del comercio con China. Él envió un tuit el 13 de mayo, que decía, “Xi, el Presidente de China, y yo, estamos trabajando juntos para encontrar la manera, rápida, de que la gran compañía de teléfonos china, ZTE, pueda volver a funcionar en el negocio. Hay demasiados puestos de trabajo en China que se han perdido. ¡Él Departamento de Comercio recibió instrucciones de hacer esto!”.

La Franja y la Ruta es lo que puede hacer que funcione de manera única el “acuerdo” de Trump con Corea.

Es claro que además, el Presidente quiere un nuevo “acuerdo” integral del Medio Oriente con Irán, y cree que lo logrará con fuertes presiones económicas, que mejor habría que llamar guerra financiera. Sin embargo, aquí lo que sucede es que él está caminando derechito hacia la trampa de la geopolítica británica. Los agentes de inteligencia británicos en Israel y en Arabia Saudita no quieren tener un nuevo “acuerdo” con Irán, quieren una guerra con Irán, otro paso más en la escalada de las guerras desde Irak, a Libia, a Siria, y a Yemen que lleven al infierno de una guerra contra la potencia nuclear de Rusia.

Trump no puede lograr nada en el Sudoeste de Asia si no se lleva a cabo la cumbre con Putin, cosa que él quiere claramente, pero que las agencias de inteligencia británica y de Estados Unidos están furiosamente tratando de impedir que ocurra.

De nuevo, el servicio noticioso chino Weixing Satellite Communications reseñó el 13 de abril, “en una entrevista con este servicio de noticias, Helga Zepp-LaRouche, presidente del Instituto Schiller, dijo que entre más pronto se puedan reunir el Presidente Trump y el Presidente de Rusia, más rápido podrán ponerle fin al peligro de un conflicto. ‘Precisamente en el momento en que el Presidente Trump manifestaba ese deseo, se pusieron en marcha muchas operaciones dentro de Estados Unidos para impedir que suceda’ ”.

El pronóstico de Helga LaRouche aquí, también incluye el que los mismos Estados Unidos de Trump retorne al “Sistema Americano de Economía” hamiltoniano, como se especifica en las Cuatro Nuevas Leyes de su esposo Lyndon LaRouche desde el 2014. Las medidas empiezan con la restauración de la Ley Glass-Steagall, para separar a los grandes bancos con sede en Wall Street y Londres, sin lo cual el crac financiero del que advierte, puede barrer con todos los “acuerdos”.