La economía de casino de Argentina no puede defender el valor de su divisa

25 de may de 2018

24 de mayo de 2018 — A pesar de la serie de medidas desesperadas tomadas en las últimas dos semanas en un intento por defender el peso, entre ellas elevando drásticamente las tasas de interés hasta un 40% y prometiendo cumplir con lo que pide el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno de Mauricio Macri de Argentina sigue batallando tratando de evitar el desastre.

El miércoles 23, el peso siguió su tendencia devaluatoria, y el dólar se disparó drásticamente a una tasa de 25 pesos por dólares, después de un breve período de estabilización por debajo de eso, y Argentina, junto con Turquía, está ahora identificado como el país más vulnerable ante la crisis que se cierne en los mercados emergentes. En los dos años y medios desde que asumió la Presidencia, Macri ha aumentado la deuda externa de Argentina, la mayor parte de ésta en dólares, en $203,400 millones.

El problema de Macri es que convirtió a Argentina en una economía de casino, completamente dependiente del “acarreo de fondos” (arbitraje de tasas de interés entre divisas). Macri está pagando ahora el precio de haber eliminado todos y cada uno de los mecanismos de regulación impuestos por el gobierno anterior de Cristina Fernández de Kirchner para impedir que los buitres financieros entraran al país. No es ningún accidente que su gobierno se haya ganado el apodo de “gobierno extraterritorial” ya que, aparte de sus actividades personales en paraísos fiscales extraterritoriales, que quedaron al descubierto en los Documentos de Panamá, los altos funcionarios del Ministerio de Finanzas tienen todos o parte de sus activos personales guardados en los paraísos fiscales extraterritoriales, de acuerdo también con los Documentos de Panamá.

Según el reportero veterano de El Clarín, Marcelo Bonelli, Macri solo pudo evitar la debacle el 15 de mayo, cuando se vencieron $30 mil millones en bonos Lebac de corto plazo, con negociaciones secretas llevadas a cabo con los bancos más grandes del país, entre ellos los extranjeros HSBC, Santander y BBVA, reduciendo el coeficiente de encaje bancario para seducirlos para que compraran de regreso los Lebacs a una tasa de interés del 40%. El hecho de que Argentina se ha convertido en el juguete de los buitres queda de manifiesto en el hecho de que cuando la tasa de cambio todavía estaba a 20 pesos por dólar, JP MOrgan y BlackRock cada uno de ellos sacaron $1,500 millones del mercado argentino, solo para regresar de nuevo cuando la tasa de cambio alcanzó los 25 pesos por dólar y para comprar nuevos bonos BoTe a 40%.

El 9 de junio, se vencen otros $30 mil millones en Lebacs y, según el periódico Ambito Financiero, el Banco Central y el Tesoro están tratando de convencer a los tenedores que intercambien sus bonos actuales por otros con un período de maduración mayor para evitar el desastre.