El derrumbe de la deuda corporativa amenaza la “recuperación” de Trump y del mundo

3 de julio de 2018

3 de julio de 2018 — Este lunes 2 de julio, apareció una admisión sorprendente en la cobertura principal de CNBC, muy orientado a favor de Wall Street: “Lo único que mantiene a flote a la bolsa de valores en este momento es que las compañías están comprando sus propias acciones”. La reseña empieza diciendo “en este momento las acciones están prendidas de un hilo, potenciadas por la bonanza en la recompra corporativa sin paralelo en la historia de la bolsa y contenida por una explosión en la venta de los inversionistas que también ha establecido un nuevo récord”.

Los grandes recortes en los impuestos aprobados por los republicanos, que entraron en vigor el 1 de enero, está alimentando la ola de recompra de acciones, la cual está alcanzando niveles asombrosos: $242,100 millones de dólares en el primer trimestre; $433,600 millones en el segundo trimestre. Según la cita de un estratega sobre mercados, que cita la CNBC, “el efectivo de las corporaciones va a encontrar su hogar, y será en las recompras de acciones, o en los dividendos, o en actividades de fusión y adquisiciones. Donde no va a estar es en el capex [inversiones de capital de las empresas -NDR]... Los individuos ven las turbulencias que han habido este año y que no hubo el año pasado. Esto crea su propia señal de salida para los inversionistas que no quieren tener que lidiar con esto”.

También se dieron a conocer nuevos informes, entre ellos el de la gigantesca compañía global McKinsey Consulting, el 28 de junio (“Deuda corporativa al alza: ¿peligro o promesa?”) sobre el crecimiento gigantesco de la deuda corporativa desde el crac del 2008 a la fecha. McKinsey muestra que la explosión de la deuda corporativa para llegar a $11.7 billones de dólares, está dominada por el crecimiento de la deuda en $7.4 billones en Estados Unidos y en Europa, y no por el crecimiento del endeudamiento de compañías chinas en $2 billones.

Esta semana entran en efecto los aranceles de Estados Unidos, China, Canadá, México y Europa y se culpa de ellos al temor inmediato de una “recesión”. Pero es la burbuja de la deuda de los bancos centrales y el alza en las tasas de interés, no los aranceles del Presidente Trump, lo que amenaza con un crac.

Sin embargo, el recorte en los impuestos que impuso el Partido Republicano, ha vuelto más peligrosa la burbuja de la deuda, aunque esté posponiendo su explosión y esté generando más crecimiento económico en Estados Unidos este año.

En Rolling Stone del 12 de julio, el conocido periodista Matt Taibbi hace un llamado a favor de un impuesto a las transacciones financieras y la Ley Glass-Steagall; el subtítulo es “Ahora que el país está sentado sobre una gigantesca bomba de la deuda, se hacen necesarias medidas para frenar el exceso de especulación”.