El espíritu de la Nueva Ruta de la Seda despierta en Centroamérica el pensar en grande

10 de septiembre de 2018

10 de septiembre de 2018 — El periódico La República de Costa Rica, en artículo publicado el 7 de septiembre, lanzó una polémica esta semana en contra de quienes argumentan que las naciones no deben endeudarse para invertir en el desarrollo, y pone de relieve que la inscripción de Costa Rica a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) es fundamental para ponerle fin a la parálisis económica de su nación. Deuda es una palabra prohibida en Costa Rica, escribe La República, pero “es necesario entender que sin inversiones, es imposible el crecimiento y si no hay disponibles los recursos adecuados, se tienen que pedir. La decisión inteligente es invertir en áreas que generen desarrollo y tengan un rendimiento positivo”.

Sobre este punto, el periódico cita a la embajadora de Costa Rica en China, Patricia Rodríguez Holkemeyer: “Debemos deshacernos de nuestros miedos a endeudarnos para construir infraestructura básica, que necesitamos para desarrollarnos. Si nos rezagamos, otros países lo van a hacer y vamos a perder competitividad. Si lo hacemos de una manera inteligente, viendo dónde están los cuellos de botella, entonces iremos por la ruta positiva hacia un desarrollo futuro”.

La firma del acuerdo IFR constituye “una gran oportunidad que China le da a Costa Rica, introduciendo ideas nuevas” sobre el desarrollo, le dijo la embajadora al periódico; “una opción que occidente no está ofreciendo”, agregó.

El Salvador, que acaba de establecer relaciones diplomáticas con China hace unas cuantas semanas, está por enviar en los próximos días una delegación de ministros del gabinete para iniciar pláticas sobre cooperación económica. Uno de esos participantes, la ministra de Comercio Luz Estrella Rodríguez, le dijo a la agencia noticiosa china Xinhua que El Salvador ha visto con atención la firma de adhesión de Costa Rica a la IFR y desde su perspectiva, los miembros del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), que ahora tienen relaciones con China “podrían formar un bloque común para aprovechar las ventajas de su potencial logístico”.

Cuatro de los ochos países miembros del SICA (integrado por Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana) no tienen relaciones diplomáticas con China aún, aunque los debates internos en esas cuatro naciones (Guatemala, Nicaragua, Honduras y Belice) sobre establecerlas son cada vez más frecuentes.

Un artículo en el periódico La Prensa de Panamá del 6 de septiembre presenta uno de los planes más emocionantes para la IFR en Centroamérica, que el semanario EIR sabe es fundamental en esas discusiones: el ferrocarril largamente anhelado que atravesaría toda América Central. El tema del autor Roberto Montañez es el ferrocarril a la provincia de Chiriquí que China está planeando construir en Panamá como parte de la Nueva Ruta de la Seda. Todavía hoy, el ferrocarril revoluciona las economías y significa progreso social y económico, escribe. Con la vista al futuro, el Presidente Xi Jinping busca construir una conexión marítima y terrestre más extensa entre China y América Latina, y ejecutivos de compañías chinas nos dicen que China está comprometida firmemente a hacer negocios en este continente, agrega. Luego, lo central:

“El interés estratégico de China es construir una red ferroviaria a América Central que se haga cargo del transporte de carga y convertir a Panamá en un centro agroindustrial, fortaleciendo su eje logístico, a través del cual se importarían los productos y materias primas de una subregión que tiene 50 millones de habitantes, no insignificante como una economía de escala”.