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LaRouche y la batalla por la Presidencia de Estados Unidos

24 de septiembre de 2018

24 de septiembre de 2018 — Barbara Boyd, de EIR, habló el 22 de septiembre durante el programa semanal del Proyecto Manhattan, sobre las implicaciones del anuncio del Presidente Trump de que tiene la intención de desclasificar los documentos esenciales relacionados con el golpe de Estado en marcha en contra de su Presidencia. Dijo lo siguiente:

“Si esa documentación se hace pública y la población estadounidense la comprende con todas sus implicaciones, el golpe está acabado. La gente comprenderá plenamente que una potencia extranjera, los británicos, actuando en conjunto con un Presidente en turno, Barack Obama, inventaron pruebas en contra del rival político del Presidente, un candidato a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump... Cuando estos documentos salgan a la luz, hay gente que irá a la cárcel. Todas las corporaciones de los medios noticiosos van a quedar patas arriba. Los profesionistas y su clase tendrán que simplemente ‘cerrar la boca’ y volver a educarse con respecto a nuestros valores humanos y constitucionales fundamentales.

“Y yo agregaría que, Lyndon LaRouche será exonerado. Es decir, si y solo si, esta organización dice la historia. Porque en realidad somos los únicos que pueden hacer esto bien, con base en la enorme biblioteca de conocimiento que Lyn nos ha legado exactamente para hacer esto bien.

“Igual que a Trump, los británicos exigieron la cabeza de LaRouche. Al igual que a Trump, procedieron bajo la cobertura secreta de la ‘contrainteligencia’ para vigilar e inventar pruebas. En el caso de LaRouche, no fue con el tribunal de FISA, sino bajo la Orden Ejecutiva 12333. Al igual que Trump, empezaron con una andanada de calumnias y embustes y luego un procesamiento ilegal en el que se hicieron a un lado todas las normas y procedimientos judiciales; y a los asociados de LaRouche los pusieron en la cárcel con sentencias que durarían décadas si se afincaran en su posición de negarse a ser unos Judas. El Presidente está algo correcto cuando se describe a sí mismo como un ‘genio estable’. O sea, un agente de cambio fundamental. Esa es el tipo de persona que los británicos y sus predecesores imperiales escogen para su destrucción absoluta.

“LaRouche, por supuesto, es por un genio estable mucho mejor, porque él actúa para ampliar constantemente su campo de conocimiento; lo motivaba hacer avances y más avances en el conocimiento de la mente humana y el universo físico; actuaba sobre la base del principio de cambio constante y progresivo; enemigo de cualquier conjunto social fijo, tal como el actual imperio británico”.

Entre estos avances fundamentales, destaca el programa esencial de LaRouche para un Nuevo Sistema de Bretton Woods, la reorganización por bancarrota del sistema financiero transatlántico, y su sustitución por un nuevo sistema de crédito diseñado para fomentar los avances económicos impulsados por la ciencia. Y hacer que esto ocurra en concierto con otras naciones de igual parecer, encabezadas por las grandes potencias como China, Rusia e India. La urgencia es enorme; el sistema financiero mundial se balancea al borde de un nuevo estallido, mucho más devastador que el del 2008.

Ese es el tema político central en el orden del día de las elecciones de medio período en Estados Unidos.