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El “Acuerdo del Clima” al descubierto, con los garrotazos de Macron para imponerlo; se enfrenta a un nuevo paradigma de progreso humano

4 de diciembre de 2018
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El enfrentamiento en el Arco del Triunfo, hizo que algunos trazaran el paralelo entre las protestas de los Chalecos Amarillos y el pasado revolucionario de Francia. (Foto de pantalla de Ruptly TV).

4 de diciembre de 2018 — La resistencia cada vez mayor frente a los intentos de imponer el macabro régimen del “Acuerdo de París sobre el Clima”, con impuestos, tarifas y apagones, está abriendo las puertas a un nuevo paradigma de progreso directamente opuesto a ese régimen.

Esto va a depender de la cooperación audaz y valiente de las naciones más capaces de ello, en especial de Estados Unidos, China, Rusia e India, para utilizar las fronteras de la tecnología, como la energía nuclear y las tecnologías de la fusión termonuclear, para darle a la humanidad nuevas facultades para el progreso. Los informes sobre la infraestructura del Puente Terrestre Mundial del Instituto Schiller se han preparado durante 30 años para guiar a ese nuevo banco de desarrollo internacional de un Nuevo Bretton Woods, cuya creación pueden organizar los dirigentes de estas naciones.

Precisamente cuando casi todos los medios del mundo se deshacen en elogios a la Conferencia sobre el Clima “COP24” que se lleva a cabo en Polonia, queda al descubierto su intento de imponer una “ecodictadura” como una mezcla de demencia y de austeridad. El FMI, la ONU, los voceros de las ONGs, todos en Katowice, Polonia, están pidiendo que se imponga una monopolio mundial, eólico y solar, para el 2035; quieren convertir en “parques naturales” todas las zonas de explotación minera y de generación de energía eléctrica; la eliminación completa de los vehículos de motor que queman combustibles. Luego de haber impuesto la proliferación de la polución cuanto trataron de eliminar toda la energía nuclear, ahora pretenden atacar la polución mediante el recurso de erradicar la industria y el mismo núcleo familiar humano, exigiendo un “límite de dos niños” por familia en todo el mundo, junto con otras medidas contra la población humana. Las manifestaciones de los trasnochados del clima abrazan esta retrogresión humana como los flagelantes medievales.

Esa es la locura. Los gobiernos que tratan de aplicar esas medidas, como el caso emblemático de Emanuel Macron en Francia, exageran la austeridad con un montón de “impuestos climáticos” y cierres de fábricas.

De ahí la resistencia a esta ecodictadura que ha estallado en Francia y que se ha esparcido a Bélgica, y ha aparecido en forma diferente en Alemania y en Italia, luego de que Macron estuvo a punto de imponer la ley marcial en Francia.

Lo que está sucediendo aquí realmente, como dijo la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, es la desintegración económica y cultural de un orden. Comenzó hace casi 50 años, cuando Richard Nixon fue forzado a separar al dólar del patrón oro, lo cual desató el nuevo orden monetario global del sistema de “tipos de cambio flotante”. Eso significó el triunfo de Londres en destruir el sistema de Bretton Woods de Franklin Roosevelt. En ese agosto de 1971, Lyndon LaRouche pronosticó rápidamente que el sistema de tipos de cambio flotante crearía un nuevo orden internacional de recortes salariales, desindustrialización e incluso impuesto de nuevo por el fascismo.

Ese orden se está desbaratando ahora en un intento por imponer la ecodictadura y también con el derrumbe financiero transatlántico que amenaza con ocurrir por segunda ocasión en diez años.

Ya es hora de que cuando menos estas cuatro potencias (que son naciones que viajan por el espacio, líderes en la fisión nuclear y en el desarrollo de la fusión, con grandes capacidades industriales y de infraestructura) inicien un nuevo sistema crediticio de Bretton Woods. La Iniciativa de la Franja y la Ruta de China —a la que solo los medios de las noticias falsas tratan de proyectar como “controvertida— es realmente el paso firme hacia la consolidación de los grandes proyectos del Puente Terrestre Mundial que puede construir ese nuevo sistema.

Y el Presidente Trump, en su mensaje de lunes 3, se ha mostrado optimista y en búsqueda de ese tipo de colaboración luego de la reunión del G-20 en Buenos Aires, Argentina.

La ciudadanía está llamada a echar jugar un papel en esto, y elevar la “resistencia” a una actitud de tomar responsabilidad por la humanidad.