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Hay todo un continente para organizar en torno al Nuevo Paradigma

5 de diciembre de 2018
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El Presidente Donald J. Trump y la Primera Dama Melania Trump, posan con los dirigentes del Grupo de los 20 y sus esposas el viernes 30 de noviembre, en el Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina. (Foto oficial de la Casa Blanca por Andrea Hanks).

5 de diciembre de 2018 — La cuestión central de la historia ahora mismo es, ¿podemos hacer que Estados Unidos se una a los esfuerzos en marcha internacionalmente para organizar un Nuevo Paradigma que sustituya al sistema de saqueo y geopolítica del imperio británico en quiebra, de acuerdo a los lineamientos especificados por Lyndon LaRouche en su llamado por un Nuevo Bretton Woods? Este es el cuadro general que surge, como señaló Helga Zepp-LaRouche ayer, luego de revisar el campo de batalla estratégico a raíz de la cumbre del G-20 en Buenos Aires.

“Si se revisan los resultados de nuestra movilización para conseguir un acuerdo de las Cuatro Potencias entre Estados Unidos, China, Rusia e India para iniciar un sistema de crédito con un Nuevo Bretton Woods, que pudiera sentar las bases de un Nuevo Paradigma en las relaciones internacionales para sustituir a la geopolítica, dijo Zepp-LaRouche, “se puede decir que estamos todavía en una dinámica dual completamente”.

Por un lado, las fuerzas del viejo sistema siguen tratando de ejercer una máxima presión y trastorno para impedir que surja el nuevo sistema. Antes de la reunión del G-20, el imperio británico lanzó la doble maniobra de la provocación de Ucrania en el Mar Negro, y la escalada de los ataques del fiscal especial Robert Mueller contra el Presidente Donald Trump, con el acuerdo de culpabilidad que le sacó al abogado Michael Cohen. “Todo esto estuvo diseñado para impedir la cumbre entre Trump y Putin”, explicó Zepp-LaRouche, “y nadie puede negar que tuvieron un éxito parcial, pero solo parcial”.

Sí lograron sabotear la reunión programada entre Trump y Putin, lo cual, dadas las tensiones estratégicas, es algo verdaderamente muy lamentable. Pero por otro lado, se dieron acontecimientos muy positivos en la cumbre del G-20 que tienen una importancia estratégica. La reunión misma del G-20, que debería ser el grupo que abordase la cuestión del peligro de un nuevo derrumbe financiero global, y la creación de un nuevo sistema, no se esperaba naturalmente que lo hiciera, dado que hay algunos países en el grupo que son adversarios mortales de cualquier nuevo sistema. Pero no obstante, en las márgenes de la reunión se llevó a cabo la reunión del Presidente de China, Xi Jinping, y el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la cual fue muy exitosa, según la calificaron ambas partes.

“Más importante aún quizás”, señaló Zepp-LaRouche, “fue el hecho de que, a solicitud de Putin, se llevó a cabo una reunión tripartita entre Xi, Putin y Modi de India. Y acordaron sostener ese tipo de reuniones del RICh (Rusia, India y China) de manera periódica. Claro que el cuarto país que falta ahí es Estados Unidos. Y eso sigue dependiendo de nosotros para organizar verdaderamente y garantizar que eso suceda”.

Es claro que el Presidente Trump ha renovado su amistad con Xi, y el lunes 3 publicó un tuit donde plantea la perspectiva de tener una reunión entre él y Putin y Xi, para discutir la cuestión de la estabilidad estratégica global. “Esa es su intención claramente”, dijo Zepp-LaRouche. “Pero eso no quiere decir necesariamente que todos en su gobierno tienen la misma opinión”. Todo el aparato británico sigue en la ofensiva total para impedir ese entendimiento entre las Cuatro Potencias, a como de lugar.

“No hay forma en que pueda continuar este sistema. El peligro de un crac financiero que lleve al caos y a la guerra, estará con nosotros totalmente en todo momento hasta que se sustituya al sistema”, señaló Zepp-LaRouche. En toda nuestra actividad organizativa hacia la conferencia del Instituto Schiller en Estados Unidos programada para febrero próximo, tenemos que intersectar el fermento que hay en la población en contra del viejo sistema moribundo, y organizar a favor de las propuestas programáticas de LaRouche para crear un nuevo sistema económico global, incluyendo de manera muy enfática la necesidad de un renacimiento cultural clásico como parte de esto. “Ese enfoque es el único para movilizar suficiente gente a tiempo”, subrayó Zepp-LaRouche.

Estados Unidos tiene que orientarse internacionalmente de este modo, para trabajar con China, Rusia, India y las demás naciones a favor de esta política. No se trata de una nueva idea o venida de fuera, señaló Zepp-LaRouche. Este es el fundamento mismo sobre el cual se fundó Estados Unidos, sobre la base de hacer el Bien para otros. Es el legado de Benjamin Franklin, de Quincy Adams, de Abraham Lincoln, de Franklin Roosevelt y muchos otros. Y eso es lo que hace de Lyndon LaRouche el estadounidense por excelencia.

“Hay todo un continente para organizar en torno al Nuevo Paradigma”, concluyó Zepp-LaRouche. “La cuestión más importante en la historia ahora mismo es: ¿podemos hacer que Estados Unidos cambie su manera de actuar? Nosotros podemos marcar la diferencia”.