El “Rusiagate” arrastra a Estados Unidos hacia una guerra contra Rusia

8 de diciembre de 2018

7 de diciembre de 2018 — Stephen Cohen, profesor universitario emérito de estudios rusos en la Universidad de Nueva York, subió un artículo en The Nation adaptado de su nuevo libro “¿Guerra con Rusia? De Putin y Ucrania a Trump y el Rusiagate”. Argumenta que el único propósito del Rusiagate es orillar a Estados Unidos hacia una guerra en contra de Rusia.

“La nueva Guerra Fría entre EU y Rusia es más peligrosa que su predecesora de hace 40 años que sobrevivió el mundo. Existen más posibilidades de que ésta pueda resultar, inadvertida o intencionalmente, en una guerra real entre las dos súper potencias nucleares” escribe Cohen en su introducción. La diferencia ominosa entre ahora y la Primera Guerra Fria, escribe, es que durante la Primera Guerra Fría, el peligro de una catástrofe nuclear estaba presente en primer plano en las discusiones políticas generales y la toma de decisiones políticas, algo que parece ser que ahora raramente preocupa. Esto, según la perspectiva de Cohen, es lo que la vuelve tan peligrosa. Cita unos cuantos ejemplos de esto, comparando la situación en el período previo a la guerra de Irak o cómo las grandes potencias caminaron “sonámbulas” hacia la Primera Guerra Mundial.

Primero, las acusaciones del Rusiagate, aunque las acusaciones siguen sin pruebas, “restringen severamente la capacidad del Presidente Donald Trump para conducir negociaciones para resolver la crisis con Moscú, a la vez que vilipendian a Rusia y a su Presidente Vladimir Putin por haber supuestamente ordenado personalmente “un ataque contra Estados Unidos” durante la campaña presidencial del 2016.

Segundo,“funcionarios y ex funcionarios estadounidenses de muy alto nivel, para el otoño del 2018, lanzaban amenazas casi sin precedentes en contra de Moscú”. Entre estas se incluye la amenaza de Kay Bailey Hutchison de “tumbar” los misiles de Rusia que supuestamente violan el tratado; el alegato de Ryan Zinke de que EU puede imponerle un bloqueo naval a Rusia, y el arrebato de Nikki Haley quien declaró que “mentir, engañar y comportarse como forajidos” es “la norma de la cultura rusa”.

“Pudieran haber sido declaraciones extravagantes de parte de funcionarios políticos ignorantes, pero surge de nuevo la pregunta inescapable: ¿Quién decidía la política sobre Rusia en Washington? ¿El Presidente Trump con su política reconocida de “cooperación” o alguien más?” destaca Cohen.

Siria y Ucrania son dos posibles detonantes para la guerra, observa Cohen, a pesar de que Trump, personalmente, preferiría trabajar con Rusia para encontrar soluciones.

Cohen se lamenta de que, por primera vez en décadas, no existen fuerzas compensatorias en Washington que restrinjan este impulso de guerra, excepto por Trump.