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El presidente Trump está poniendo fin a la política de guerras perpetuas

27 de diciembre de 2018
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Familiares le dan la bienvenida a casa a miembros de la Guardia Nacional del Ejército del estado de Oklahoma, EU. el 29 de abril de 2017. Los soldados habían estado por un año en el Oriente Medio (foto de la Guardia Nacional del Ejército, Tte, Leanna Litsch).

23 de diciembre

Personajes del Establishment y los medios de comunicación de Estados Unidos están histéricos sobre la renuncia del general James Mattis como secretario de Defensa. Pero lo que importa son las políticas públicas y las acciones del presidente Donald Trump, y no si los miembros de su gabinete, congresistas y otros funcionarios están o no de acuerdo con él.

La salida de las tropas estadounidenses de Siria y de Afganistán es una de las cosas por las que el pueblo estadounidense eligió al presidente Trump y que han estado esperando ansiosamente que haga. Esas tropas han estado librando una “guerra perpetua” al servicio de las intenciones geopolíticas británicas y sus planes de “cambio de régimen” desde 1991, y eso ha costado una gran destrucción de vida y dinero en los países del suroeste asiático y la muerte y desmoralización de muchísimos militares estadounidenses y sus familias. Los billones de dólares de gastos militares han fortalecido el “complejo militar industrial” y se ha hecho caso omiso de la inversión productiva en la economía física de Estados Unidos.

La amenaza de que eso pueda escalar a una confrontación nuclear con Rusia ha crecido constantemente. Como dijo el senador Rand Paul, “la responsabilidad de Estados Unidos no es remplazar regímenes en todo el mundo. La gente quiere que regresen las tropas”.

El presidente Trump claramente está considerando otro paso que va a enloquecer a Wall Street y a sus jefes en la City de Londres y que causará que entren en furia y caos: degradar la autoridad de la Reserva Federal y de su actual presidente. La política de la Reserva Federal ha sido un desastre que ha producido burbujas especulativas y desplome por lo menos desde que Alan Greenspan fue nombrado presidente de la Fed en 1987, y de su cruzada personal por destruir la ley Glass Steagall bajo órdenes de Wall Street. La supuesta independencia de la Reserva Federal y su autoridad para conducir la economía de Estados Unidos, según repiten los acobardados miembros del congreso, ha crecido proporcionalmente con sus fracasos y los derrumbes financieros repetidos.

En todo el mundo del transatlántico se están viendo erupciones de las protestas de “los chalecos amarillos”, que se extienden en contra de las políticas de austeridad de todas las décadas en que la Reserva Federal y otros bancos centrales han controlado a los gobiernos de occidente.

La acción extremadamente valiente del presidente Trump, quien sigue bajo ataque político, para poner fin a las guerras perpetuas instigadas por los británicos, antes de que se conviertan en una nueva guerra mundial, significa que ahora tiene que actuar el pueblo de Estados Unidos. Existe un potencial para una pelea aún más importante en contra de la Reserva Federal y esto aumenta lo que está en juego para los estadounidenses, lo que ha creado un momento extraordinario de la historia.

Ese pueblo tiene que sacudirse de la confusión, que es producto de una cultura popular de violencia, drogas y victimización. Ahora les toca ser líderes y forjar una nueva política.

Si las acciones del presidente Trump ponen fin a las odiadas guerras perpetuas y desafían a la desprestigiada Reserva Federal, ¿cuáles serán las nuevas políticas? El presidente Trump no lo sabe con certeza, y se ha colocado directamente en la mira de un Establishment imperial angloamericano enfurecido, que está dispuesto a asesinar para sacarlo del cargo, o a utilizar al asesino legal, el consejero especial Robert Mueller.

Más aún, existe el peligro inminente de un nuevo desplome financiero. Eso exige el restablecimiento inmediato de la ley Glass Steagall en Estados Unidos y en Europa para asegurar que no ocurra otro rescate desastroso y un desplome económico. El trabajo organizativo del Instituto Schiller y el Comité de Acción Política LaRouche (LPAC, por sus siglas en inglés) están señalando el camino. Lyndon LaRouche ha propuesto cuatro acciones, como paquete, incluyendo Glass Steagall y una nueva institución de crédito nacional, que se utilizaría para inversiones en infraestructura de alta tecnología y para proyectos de gran envergadura en el desarrollo de la energía de fusión para la exploración espacial.

Familiarízate con estas políticas potenciales y cómo se pueden instrumentar. Estudia los acuerdos para nuevas inversiones productivas que Estados Unidos puede realizar ahora con los países con los que el presidente Trump ha querido trabajar, especialmente China, Rusia e India.

Además de poner fin a la guerra perpetua, podemos terminar con la pérdida perpetua de industria y productividad, y reemplazar todo eso con una nueva política de desarrollo económico y de paz.