La crisis venezolana es parte del golpe de Estado de los británicos en contra de Trump

3 de febrero de 2019

1º de febrero de 2019 — La secuencia de acontecimientos que llevaron a que Estados Unidos reconociera el 23 de enero al presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, como Presidente interino, deja bien claro que esta crisis orquestada es un elemento clave del golpe de Estados dirigido por los británicos en contra del Presidente Donald Trump, para sacarlo de su cargo.

El diario Wall Street Journal publicó el jueves 31 de enero un artículo donde lo plantea de manera descarada: “El empuje de Estados Unidos para derrocar a Maduro de Venezuela, es el primer disparo para reconfigurar a Latinoamérica”. Lo de “reconfigurar” incluye no solo a Venezuela, sino también a Cuba y a Nicaragua, lo que Bolton denomina “la troika de la tiranía”. “El gobierno de Trump”, dice el Wall Street Journal, “está repleto de funcionarios que por mucho tiempo han pensado que Cuba es la amenaza más grave a la seguridad nacional... El propósito, según como lo piensa el gobierno, es poner fin a los vínculos que hay entre Venezuela y Cuba y hundir los regímenes en ambos países”.

Como lo documenta el Wall Street Journal, la política de Estados Unidos hacia Venezuela es obra de la pandilla de neoconservadores dirigidos por Londres que habitan en el gobierno: el vicepresidente Mike Pence, el asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el secretario de Estado Mike Pompeo, el criminal del Irán-Contra Elliot Abrams, y el director del Consejo de Seguridad Nacional para Asuntos del Hemisferio Mauricio Claver-Carone, entre otros. Ellos se coordinan con legisladores republicanos de Florida, entre ellos el senador Marco Rubio, Rick Scott, y el representante Mario Díaz-Balart, “que tiene un amplio número de bases de votantes que tienen nexos con Venezuela”, y con la fanática comunidad cubana en el exilio, ligados a las agencias de inteligencia estadounidense.

El 22 de enero, un día antes de que Juan Guaidó se proclamara presidente interino, y de que Estados Unidos lo reconociera, Rubio, Scott, y Diaz-Balart se reunieron en la Casa Blanca con Trump, Pence y otros. Un mes antes de la declaración de Guaidó el 23 de enero, sucedieron una serie de reuniones de planificación, en Washington y en otros lugares, para coordinarse con los aliados claves de Estados Unidos (Colombia y Brasil) y con las facciones de la oposición venezolana dirigidas por el Proyecto Democracia (Fundación Nacional por la Democracia, del Departamento de Estado de EU). La ministro neoconservadora de Relaciones Exteriores de Canadá tuvo un papel importante en la fase de planificación.

En cuanto Nicolás Maduro fue juramentado como Presidente el 10 de enero, Pompeo habló con Guaidó, prometiéndole “trabajar estrechamente hacia un futuro democrático para Venezuela”. Ese día, el Departamento de Estado oficialmente respaldó a la Asamblea Nacional como la única institución legítima y electa democráticamente en Venezuela.