La política antidrogas de AMLO objeto de pelea; México y EU deben adoptar el plan de LaRouche de 1985

4 de febrero de 2019

4 de febrero del 2019 — En sus dos primeros meses en el cargo, el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha negado notablemente a avanzar en la dirección de los repetidos llamados de Olga Sánchez, su secretaria de Gobernación y achichincle de George Soros, para legalizar tanto la marihuana como el opio en México, y a su exigencia a negociar un “acuerdo de paz” con los carteles de las drogas. Eso es debido en parte a la enorme oposición pública a la legalización de las drogas proveniente de la Casa Blanca de Trump. López Obrador no ha dicho ni una palabra al respecto desde que asumió el cargo, aunque durante su campaña jugó de manera favorable con la idea.

Sin embargo, el 30 de enero, López Obrador si respondió a una pregunta que le hizo un periodista al respecto de si había capturado alguno de los altos capos del crimen, y dijo: “No hay guerra, oficialmente ya no hay guerra” dijo AMLO. “No se ha detenido a capos, porque no es esa nuestra función principal. La función principal del gobierno es garantizar la seguridad pública. Ya no es la estrategia de los operativos para detener a capos... Nosotros queremos la paz, vamos a conseguir la paz”, insistió AMLO.

Cómo se va a configurar esta batalla al interior de México, dependerá en gran medida de los pasos que de Estados Unidos en dirección a la solución de 15 puntos que planteó Lyndon LaRouche en 1985 para dar la guerra contra las drogas, en la que LaRouche declaró que “las fronteras entre las naciones aliadas, y las fronteras con otras naciones, deben estar cerradas herméticamente contra el narcotráfico”. LaRouche subrayó allí lo que fue la tesis central del estudio que el comisionó sobre Dope, Inc. en 1978 (de donde salió la versión en español, Narcotráfico, S.A.).

“Se debe establecer y mantener un sistema de regulación completa de las instituciones financieras, a los efectos de detectar los depósitos, las transferencias hacia el exterior, y las transferencias hacia el interior de fondos, de los cuales se tenga sospecha razonable de ser fondos obtenidos del narcotráfico. Se debe dar especial atención a esos bancos, compañías de seguros, y otras instituciones de negocios que son de hecho elementos de un cartel financiero internacional que coordina el flujo de cientos de miles de millones de dólares anuales de ganancias del narcotráfico internacional”.

En su programa de 15 puntos, LaRouche también recalcó la importancia de la tecnología avanzada para detectar y destruir las cosechas de drogas, los laboratorios de procesamiento y las redes de distribución. La importancia que sigue teniendo ese enfoque se puso de relieve por la captura que se hizo la semana pasada de 254 libras de fentanilo escondidas en un camión que intentaba cruzar la frontera desde México, en el punto fronterizo de Nogales, Arizona, luego de que los agentes escogieron ese transporte para hacerle un segundo chequeo, en el cual los perros entrenados para olfatear las drogas encontraron este letal contrabando.

Como informó la Administración para el Control de Drogas (DEA en sus siglas en inglés) en su Evaluación Nacional de la Amenaza de la Droga del 2018: “El método más común utilizado por estas OCT [organizaciones criminales transnacionales] incluye el transporte de drogas ilícitas a través de PdE [puertos de entrada] hacia Estados Unidos en vehículos de pasajeros que tienen compartimientos secretos o entremezclado con productos legítimos en camiones de remolque”. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Seguridad Nacional de Estados Unidos, ellos solo llevan a cabo chequeos “de posibles riesgos”, es decir, solo pueden chequear una pequeña fracción de los 25 millones de contenedores que atraviesan la frontera y entran al país cada año.