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El poder de la némesis

28 de febrero de 2019
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El Presidente Donald J. Trump, escoltado por el director general de Protocolo del Estado de la República Socialista de Vietnam, Mai Phuoc Dung, camina sobre la alfombra roja desde el avión presidencial Air Force One y pasa revista a la guardia de honor, a su llegada a Hanoi el 26 de febrero de 2019.

Con su fallecimiento, Lyndon LaRouche ha desencadenado un proceso que está poniendo en movimiento al mundo de manera sustancial hacia una nueva alianza estratégica de fuerzas capaces de establecer un Nuevo Paradigma de desarrollo de la economía física, de paz, y renacimiento cultural. Esto está tomando la forma de una alianza emergente de las Cuatro Potencias, como lo propuso LaRouche en los años recientes, entre Estados Unidos, Rusia, China e India, para marcar el inicio de ese cambio global.

Ese proceso puede parecer poco definido, intangible, e incluso volátil para la mayoría de los espectadores; sin embargo, es una forma sustancial de poder en el dominio que de hecho le da forma a la historia: el dominio de las ideas. Está surgiendo de un modo que se podría describir como que fuerzas importantes en China, Rusia y en otros países, países grandes y pequeños, “están jugando la carta LaRouche”, cuando manifiestan con toda convicción la importancia de las ideas y propuestas de LaRouche, y transmiten el mensaje de que es el Estados Unidos de Lyndon LaRouche con el que sus naciones buscan una alianza permanente en el que todos ganan.

Tal fue el significado de la carta de condolencia que le envió a Helga Zepp-LaRouche el coronel (r) Bao Shixiu del EPL y profesor en la Academia de Ciencias Militares de Pekín, quien evocó la labor de vanguardia realizada por Lyndon y Helga LaRouche para “hacer del orden mundial uno más sensato y saludable”, así como su papel prominente para promover la Nueva Ruta de la Seda. El coronel Bao declara: “Señor Lyndon LaRouche, usted fue un amigo sumamente confiable del pueblo chino y nunca lo va a olvidar”.

Un mensaje similar fue el que envió el embajador de Rusia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Vassily Nebenzia, quien lamentó la muerte de LaRouche y dijo que “estamos convencidos de que el paradigma de relaciones internacionales, políticas y económicas que él propuso será desarrollado más ampliamente por sus discípulos y asociados”; y por Sergei Glazyev, asesor del Presidente Vladimir Putin, quien recalcó que “esas ideas [de Lyndon LaRouche] cobran vida hoy en un nuevo paradigma económico mundial”; y por cientos de otras personas en todo el mundo.

Estas son declaraciones que las fuerzas políticas de Estados Unidos pasan por alto a su propio riesgo, en especial cuando cada vez más estadounidenses también, están tomando la antorcha de LaRouche, y respaldan al Presidente Trump en su búsqueda de una política de buenas relaciones con China y con Rusia, y están pidiéndole a Trump que exonere plenamente a Lyndon LaRouche.

Cuando llega a su fin el mes de febrero del 2019, el Presidente Donald Trump avanza con la intención de finiquitar un acuerdo económico amplio con China, que beneficiará a ambas naciones y al mundo. Y salió de viaje hacia Vietnam, para sostener allí su segunda cumbre con el mandatario de Corea del Norte, Kim Jong-un, en la cual no solo se podría acabar con uno de los principales puntos de conflicto mundial, sino además podría sentar las bases para eliminar del todo la geopolítica británica y las guerras perpetuas. No es sorprendente, por lo tanto, que Trump enfrente a cada momento una violenta oposición externa inspirada por los británicos, de los demócratas de Obama y Hillary Clinton, y de las instituciones de inteligencia en Estados Unidos, y de parte de su propio gabinete y de su propio partido.

Para el espanto del imperio británico, el poder de la némesis es en verdad una fuerza a tomar en cuenta. El claro llamado que hizo en 1998 el ex Presidente de México, José López Portillo, ahora retorna para perseguirlos con renovado vigor. En una conferencia en que participó junto con Helga Zepp-LaRouche, en la Ciudad de México, López Portillo dijo: “Y ahora es necesario que la sabia palabra de Lyndon LaRouche se escuche en el mundo; y ahora es por la voz de su señora esposa, como hemos tenido el privilegio de escucharlo. Qué importante que nos ilustren respecto de lo que está pasando en el mundo, de lo que va a pasar, y de lo que se puede corregir. Qué importante que alguien dedique su tiempo, su generosidad y su entusiasmo a ese propósito... Muchas gracias, Doña Helga”.