Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

La paz y el desarrollo sustituyen a la guerra en Asia; las piezas de los británicos en EU intentan traer el cambio de régimen en EU

28 de febrero de 2019
trump-kim-vietnam-feb27-2018.jpg
El Presidente Donald J. Trump y Kim Jong Un, presidente de la Comisión de Asuntos de Estado de la República Democrática Popular de Corea, sostuvieron una reunión social en una cena el miércoles 27 de febrero de 2019 en el marco de su segunda reunión cumbre en Vietnam. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead)

28 de febrero de 2019 — Se llevó a cabo la segunda cumbre entre el Presidente Donald Trump y el mandatario norcoreano Kim Jong-un en Vietnam. Como había dicho Trump en un tuit ayer, él y Kim “tratarán con fuerza de elaborar algo sobre la desnuclearización y luego hacer de Corea del Norte una potencia económica. Yo creo que China Rusia, Japón y Corea del Sur serán de mucha ayuda”; (esa posibilidad sigue abierta a pesar de los resultados de la cumbre). Al mismo tiempo que se realizaba esa cumbre, los ministros del exterior de Rusia, China e India se reunían en China, en donde tomaron medidas para impedir una mayor escalada en la peligrosa erupción de acciones militares entre India y Pakistán, provocada por la matanza de 40 soldados indios a manos de la organización terrorista Jaish-e-Muhammad, con sede en Pakistán, el pasado 14 de febrero.

Este es el potencial muy real inherente a la colaboración de las grandes naciones del mundo, lo que Lyndon LaRouche ha llamado las Cuatro Potencias, de Rusia, China, India y Estados Unidos, en un nuevo paradigma de paz a través del desarrollo.

Sin embargo, en Estados Unidos, los enemigos de la paz y el desarrollo están siguiendo la dirección desde Londres en un esfuerzo desesperado para salvar el menguante golpe del “Rusiagate” contra el Presidente Trump, y al mismo tiempo intentan arrastrar al Presidente hacia una nueva guerra de cambio de régimen (algo que el Presidente ha jurado terminar) esta vez en las Américas. Una invasión a Venezuela provocaría una repetición del caos y muertes en masa por toda la región, quizás en el mundo, del mismo modo que Tony Blair y George Bush lo desataron con su guerra en Iraq desde 2003.

El embajador de Rusia ante la ONU, Vassily Nebenzia, advirtió el martes 26 en la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la crisis de Venezuela, que las naciones que secunden a los dementes círculos neoconservadores en torno al Presidente Trump (Pompeo, Bolton, Pence) que fomentan un cambio de régimen y una posible intervención militar, serían “cómplices de la violación de la Carta de la Onu y del derecho internacional”. Luego les preguntó a los representantes de esas naciones: “¿Son ustedes tan ingenuos de pensar que ustedes son inmunes a que les suceda algo de este tipo? ¿No han escuchado los reclamos de los líderes estadounidenses de que siguen Cuba y Nicaragua? ¿Creen ustedes que no van a ir por ustedes?”

No obstante, el embajador Nebenzia no ha abandonado a Estados Unidos. En su mensaje de saludo a la Conferencia del Instituto Schiller en Nueva Jersey el 16 de febrero, el embajador Nebenzia dijo: “El Instituto Schiller es conocido por su valiosa contribución al entendimiento de los procesos políticos internacionales, y al desarrollo de nuevos enfoques a los problemas globales. Las conferencias que se realizan bajo sus auspicios son plataformas respetables en donde se pueden discutir los asuntos más urgentes del momento sin politizarlos y sin clichés ideológicos. Nos causó mucha tristeza la amarga noticia del fallecimiento de Lyndon LaRouche, fundador e inspirador del Instituto Schiller. Quisiéramos expresar nuestras más profundas condolencias a Helga Zepp-LaRouche, así como a sus familiares y colegas. Estamos convencidos de que el paradigma de participación internacional, político y económico, que él ha propuesto será desarrollado más por sus alumnos y asociados”.

Los confabulados en el golpe contra Trump están en pánico debido a que Trump está decidido a sacar las tropas estadounidenses de Siria y de Afganistán, y porque está a punto de forjar una relación productiva totalmente nueva con China, y está abierta la posibilidad de que haya un régimen de paz en la península coreana; por esto montaron el circo en la Cámara de Representantes con Michael Cohen, el desacreditado ex abogado de Trump. Como le dijo Trump al noticiero de Fox News el martes, en referencia a los demócratas que orquestaron el espectáculo en televisión nacional: “¿Quién no quiere paz en la península coreana? Es una locura; pero te están mostrando que realmente odian a Trump mucho más de lo que quieren a Estados Unidos... Solo quieren que Trump fracase, no importa si eso significa que Estados Unidos fracase”.

El concepto de las Cuatro Potencias de LaRouche no pretende solo detener la guerra geopolítica británica, sino también crear el mínimo conjunto de fuerzas necesario, junto con otras naciones de buena voluntad que se unan, para convocar una conferencia para un Nuevo Bretton Woods. Solo un foro como ese puede sustituir al quebrado sistema monetario occidental con una estructura crediticia capaz de financiar un proceso de desarrollo global como el de la Nueva Ruta de la Seda. Sin este nuevo orden financiero, en el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda, es prácticamente inevitable el peligro de una guerra global causada por el viejo paradigma moribundo.

El presidente de la Universidad Americana en Moscú, Edward Lozansky, escribió el 26 de febrero un artículo en el Washington Times donde señala que el mundo camina como sonámbulo hacia una guerra nuclear global, y que este proceso tiene que dar marcha atrás. “Un buen comienzo”, dice”, “sería una reunión cumbre trilateral de los dirigentes de Estados Unidos, Rusia y China, o mejor aún, un cuarteto que incluya a India, para empezar a trabajar en los parámetros de un nuevo consenso constructivo internacional. Todo depende del señor Trump, porque los otros tres ya se han reunido y definitivamente aceptarían su invitación. Si el señor Trump da ese paso, no solo podría darle la vuelta a la marcha sonámbula hacia la guerra nuclear, sino que ayudaría a consolidar su victoria en 2020 recordándonos por qué fue electo en primer lugar”.

De nuevo, esto refleja el poder de las ideas veraces iniciadas por Lyndon LaRouche que se hacen realidad en momentos decisivos de la historia, cuando su verdad se hace evidente a los de buena voluntad.