Congresistas demócratas lanzan un asalto comando contra la Casa Blanca

7 de marzo de 2019

6 de marzo de 2019 - Tres demócratas que presiden comisiones de la Cámara de Representantes —Adam Schiff (Comisión de Inteligencia), Eliot Engel (Comisión de Relaciones Exteriores), y Elijah Cummings (Comisión de Supervisión)—- escribieron una carta el lunes 4 dirigida al Jefe de Personal (en funciones) de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, en donde exigen que se les entregue todos los documentos relacionados con las comunicaciones entre el Presidente Donald Trump y el Presidente de Rusia, Vladimir Putin. ¿Por qué? Porque las “denuncias [en la prensa], si son ciertas, despiertan profundas dudas de contrainteligencia y de política exterior, en especial a la luz de la activa campaña de Rusia para influir de manera indebida en las elecciones estadounidenses”.

En la carta exigen que “la Casa Blanca identifique y ponga a la disposición, las entrevistas transcritas de todo el Despacho Ejecutivo de la Casa Blanca de los empleados del Presidente, contratistas, o agentes, los actuales y los anteriores, que tengan conocimiento de estas comunicaciones, incluyendo, aunque no limitado a: 1) Todo el personal, incluyendo pero no limitado a los lingüistas, traductores o intérpretes que participaron o asistieron o que de algún modo escucharon las reuniones en persona del Presidente Trump con el Presidente Putin, así como las llamadas telefónicas del Presidente Trump con el Presidente Putin”. Los confabulados en el golpe le dieron a la Casa Blanca hasta el 15 de marzo como plazo para la entrega de lo solicitado.

Lo que están interesados en determinar, alegan los congresistas, es “entre otras cosas, (i) el impacto de esas comunicaciones sobre la política exterior de Estados Unidos, (ii) si algún funcionario federal, entre ellos el Presidente Trump, haya actuado en el interés nacional... [y] si cualquiera de esas comunicaciones hubiera proporcionado una base para reconsideración, modificación, o implementación de la política exterior”.

Lo que dicen realmente estos congresistas demócratas es que, cuando el Presidente de Estados Unidos no sigue el guión que le entrega la Oficina del Exterior británica, y en vez de ello se empeña en un diálogo con otro jefe de Estado que afecta su pensamiento sobre asuntos internacionales, es un delito que amerita el juicio político.