Ante la sentencia de Manafort, “RESIST” responde: ¡hay que matarlo!

11 de marzo de 2019

11 de marzo de 2019 — El juez federal de Distrito Thomas Ellis, sentenció el 7 de marzo a Paul Manfort a 47 meses en prisión, lo que produjo indignación universal en los medios de prensa dominantes de Estados Unidos (que han estado promoviendo la farsa del “Rusiagate”) y de los demócratas pertenecientes a la pandilla de “RESIST” en el Congreso, así como el jefe de la CIA de Obama, el desquiciado John Brennan. Una indulgencia total absurda, declaran todos, tratando de imitar lo mejor posible a la reina de Alicia en el país de las maravillas: ¡cortémosle la cabeza!

En un intento por esconder sus intenciones asesinas descaradas, esgrimen varios argumentos sobre las disparidades en la sentencia entre hombres blancos ricos y personas de color atrapadas vendiendo drogas. Las directrices de la sentencia en el caso Manafort, debido a la cantidad de dinero involucrado, y el propósito general de las directrices de negociar declaraciones de culpabilidad y de cooperación, en vez de llegar a los juicios, conllevan una sentencia que va de los 19 a los 24 años. Pero los jueces federales pueden descartar las directrices generales, en interés de hacer justicia. En su mayor parte, la indignación se volcó en contra del juez Ellis por ser republicano y por lo tanto estar prejuiciado supuestamente en contra de toda la inquisición demócrata que se está llevando a cabo en torno al fiscal especial Robert Mueller.

Después de todo, ¿no es éste el mismo juez que habló con la verdad pura, al haber destacado anteriormente en público que la única razón por la cual se estaban persiguiendo las operaciones de lavado de dinero sucio y fraude fiscal de Manafort, era debido a que Manafort fue durante seis meses el gerente general de la campaña presidencial de Trump, y Mueller quiere exprimir a Manafort para hacerlo cantar o que de perdida componga algo en contra del presidente? Todo indica que la cantada no se produjo porque Manafort no tiene nada que ofrecer. El trabajo de Manafort para Trump, no tuvo nada que ver con el espionaje y todo que ver con organizar a los delegados de Trump para mantenerlos en línea en la Convención Republicana, frente a a la revuelta montada por los “Never Trumpers” (Nunca con Trump) que trataban de negarle la postulación a Trump.

Los esfuerzos del juez Ellis para controlar en la realidad el juicio contra Manafort, en particular limitando evidencia perjudicial e irrelevante que la fiscalía trató de introducir sobre e l“estilo de vida lujoso" de Manafort,. fue también denunciado acaloradamente en artículo tras artículo durante todo el juicio. Es una táctica persistente en el Departamento de Justicia tratándose de juicios fiscales, de presentar a los acusados como extremadamente ricos y extremadamente codiciosos y que por lo tanto, los miembros del jurado comunes y corrientes, que pasan aprietos para pagar sus impuestos a tiempo, año con año, no deben simpatizar con ellos para nada. Difícilmente se podría decir que el juez Ellis es el primero en limitar estos abusos. Sin embargo, por estas y otros límites marcados por el juez a los fiscales de Mueller, Ellis fue considerado un César en su propio mundo autocrático y autoritario en los medios de comunicaciones nacionales. Nuevamente, el sello en la conducta del juez Ellis es interferir con los planes de cada lado.

Es un indicador del nivel de desquiciamiento en que ha caído un gran segmento de la sociedad estadounidense, que se considere que meter a la cárcel a un viejo de 70 años, en evidente mala salud, por cuatro años, se considere como sentencia indulgente. La histeria en los medios ahora totalmente explayada tiene un propósito: influir en la Jueza Amy Berman Jackson, quien va a sentenciar a Manafort el 13 de marzo, en un segundo caso, para que le imponga la sentencia máxima de 10 años, y que la declare consecutiva a la sentencia en Virginia. Catorce años en la cárcel para un hombre enfermo de 70 años es, por supuesto, una sentencia de muerte. Solo para estar seguros, el Fiscal de Distrito de Nueva York, Cyrus Vance, está preparando un nuevo caso en contra de Manafort con base en las mismas actividades por las que ya se le juzgó a nivel federal.

En Washington DC, Manafort se declaró culpable ante la Jueza Jackson de dos cargos de conspiración en base en la criminalización que ha hecho Mueller de los asuntos relacionados al registro de cabildeo extranjeros que, en épocas anteriores, se resolvían como casos civiles y no penales. Contrario a la histeria sobre Rusia, las acusaciones penales contra Manafort se centran todas en sus actividades de cabildeo a nombre de varios oligarcas ucranianos. Entre ellas se incluyen las actividades de cabildeo para hacer que Ucrania se uniera a occidente en un acuerdo comercial con la Unión Europea y se alejara de Putin y Rusia. Todo esto salió a la superficie en los testimonios en el juicio en Virginia contra Manafort y fue elaborado por el ex investigador de Fusion GPS, Graham Stack.

Esta es la razón de por qué el juez Ellis le dijo a la prensa en términos claros el 7 de marzo que el caso no tiene nada que ver con una “colusión rusa”. Sin embargo, parece que la jueza Jackson ha adoptado la perspectiva de Mueller sobre Manafort. Una cabellera es, después de todo, realmente muy importante aquí para mantener la credibilidad de Mueller y seguir adelante con la guerra que está librando RESIST.