Bruce Ohr, el chivo expiatorio designado en el plan de vigilancia colonial británica de 1916 de Obama

14 de marzo de 2019

13 de marzo de 2019 — El ex analista de la CIA y experto del Departamento de Estado en contraterrorismo, Larry Johnson, desafió otra vez a los poderosos en un artículo publicado en el blog de Pat Lang: https://turcopolier.typepad.com/sic_semper_tyrannis/2019/03/bruce-ohr-liar-or-moron-by-larry-c-johnson.html

Se refiere a las 268 páginas de la transcripción recién publicada del testimonio del ex asistente del subprocurador general, Bruce Ohr, ante la audiencia conjunta de la Comisión Judicial y de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes. Esa audiencia se llevó a cabo el 28 de agosto de 2018, y el pasado 8 de marzo lo hizo público el representante de Georgia, Doug Collins, luego de que el Departamento de Justicia le dio largas a la aprobación de su publicación. El título del artículo de Johnson es “Bruce Ohr, ¿mentiroso o imbécil?”

Luego de repasar las respuestas inverosímiles que ofreció Ohr para explicar cómo se convirtió en el conducto del espía británico, Christopher Steele, con el FBI y los niveles superiores del Departamento de Justicia, creemos que la respuesta a la pregunta de Johnson es que Ohr simplemente utilizó el tipo de mentiras en las que son expertos los abogados del Departamento de Justicia —haciéndose pasar como unos idiotas y confundidos— en esencia, un buzón humano para dejar caer los hechos inexplicables, cuando la realidad muestra a gritos que lo que ocurre es algo totalmente diferente.

Johnson llega a la conclusión de que el motivo por el cual Steele se acercó a Ohr, fue para “blindar” al FBI en lo que era un evidente acto de sedición. El FBI interfirió en las elecciones de 2016 y se empeño en destruir a Donald Trump. Como lo hemos demostrado en repetidas ocasiones, sin embargo, Ohr no solo quería “blindar” al FBI. También quería blindar las actividades ilegales de la CIA, de la Casa Blanca de Obama y del Departamento de Estado, todos los cuales le hacían un servicio al proyecto estratégico británico de voltear la elección hacia Hillary Clinton.

Como lo señala Johnson, dos de los tres temas principales del testimonio de Ohr eran conocidos debido a las filtraciones: que el agente del MI6, Christopher Steele, era un informante pagado del FBI desde hace mucho tiempo, y que Ohr le dijo en varias ocasiones a los funcionarios del Departamento de Justicia (DOJ, en sus siglas en inglés) que Christopher Steele estaba prejuiciado y que haría cualquier cosa para impedir la elección de Trump. Los funcionarios del FBI y del DOJ que participaron en la redacción de la solicitud al tribunal FISA para que aprobase la vigilancia al voluntario de la campaña de Trump, Carter Page, utilizaron el informe de Steele y nunca le dijeron a los jueces de FISA que sabían que Steele había confesado a Ohr sus prejuicios, y que lo había contratado la campaña de Clinton para hacer el informe. Lo nuevo ahora, es la documentación de que Ohr se reunió con Glenn Simpson, de la firma Fusion GPS (que contrató a Steele para hacer el informe marrullero) en agosto de 2016. Simpson había jurado antes de manera estridente que nunca se había reunido con Ohr sino hasta después de las elecciones de 2016. Esto pone a Simpson, el supuesto empleador estadounidense de Christopher Steele, en un problema judicial serio.

La explicación de Ohr para sus reuniones con Steele, empezando en julio de 2016 en Washington, DC, no tiene ningún sentido; algo que los republicanos de la Comisión le martillaron a Ohr en la sesión de su testimonio. Johnson señala que Ohr sabe que Steele ya tiene un contacto asignado en el FBI. ¿Por qué habría de contactar Steele a un alto funcionario del Departamento de Justicia para pasarle los fragmentos de su informe al FBI, en vez de ir directo con su contacto designado? Johnson señala también que el empleo de larga data de Steele en el FBI, viola la política establecida de los Cinco Ojos (el acuerdo de los países angloparlantes para intercambiar inteligencia, Australia, Canadá, Estados Unidos, el Reino Unido y Nueva Zelandia) de no emplear al mismo espía en dos agencias.

Por otro lado, la esposa de Ohr, Nellie, se fue a trabajar en la firma de Glenn Simpson en el proyecto del informe Steele, para la campaña de Clinton. Ella también le dio a su esposo una memoria USB para que se lo pasara al FBI. Ohr se reúne con la abogada del subdirector despedido del FBI, Andy McCabe, Lisa Page (quien trabajaba para Ohr) y con McCabe en julio, en donde establecen otro canal oficial entre Steele y el FBI, a pesar de que ya existía un canal oficial. Ohr le dijo también a los abogados del DOJ, Andrew Weissmann, Bruce Swartz y Zainab Ahmad, sobre su proyecto con Christopher Steele, pero no le dijo a su superior la subprocurador general Sally Yates, ni a ningún otro designado político del DOJ sobre el asunto porque se consideraba como algo “político”. Esta versión tan fantástica de Ohr, contrasta con el papel reconocido de Brennan en el Rusiagate, y de los informes reconocidos del DOJ y de la CIA a la Casa Blanca de Obama sobre la operación británica ilícita en contra de Trump, ejecutada mediante Chris Steele.

Lo mejor que se le pudo ocurrir a Ohr (además de las constantes pérdidas de memoria o ceguera absoluta ante las implicaciones del asunto en el que estaba metido) es decir que Steele, Ohr y Simpson tenían una relación de larga data desde 2007, y tenían un interés común en el hampa rusa. Esa relación, sin embargo, no explica la flagrante violación al protocolo que se exhibe en el testimonio de Ohr. Primero, él es el conducto para darle al FBI el producto de Steele, a partir de julio de 2017, a pesar del hecho de que Steele tiene un contacto oficial en el FBI, que es Michael Gaeta, y quizás otro agente con sede en Nueva York. Luego de que el FBI despide a Steele, a principios de octubre de 2016, por sus constantes conversaciones con los medios de prensa, Ohr se convierte de nuevo en el conducto extraoficial, y recibe los informes marrulleros de Steele. En todo este período, Ohr se reúne, como testigo, con el agente del FBI Joe Pientka, quien registró las reuniones de Steele y Ohr y las informaciones transmitidas, en el registro FBI 302s. Estos registros 302s continúan desde octubre de 2016 hasta mayo de 2017. Sin embargo, Ohr sigue con las reuniones extraoficiales con Steele y Pientka hasta noviembre de 2017. Ninguno de estos 302s de las actividades de mayo a noviembre se le presentaron al Congreso. Ohr atestiguó también que Kathleen Kavalec, la asistente de Victoria Nuland en el Departamento de Estado, también recibía las misivas de Steele. Ohr atestiguó que a él nunca lo contactó John Huber, el fiscal designado por el entonces procurador general Jeff Sessions para investigar todo esto. Todavía no lo ha entrevistado tampoco el inspector general del DOJ, General Michael Horowitz, aunque Horowitz le ha notificado a Ohr que lo quiere entrevistar.