“Argentina está al borde” del colapso, igual que el sistema financiero internacional

30 de abril de 2019

29 de abril de 2019 — El titular del diario británico Financial Times del 25 de abril, decía eso: “Argentina está al borde del abismo”, lo cual resume la miríada de artículos publicados en la prensa financiera internacional ese fin de semana, que expresan su temor a que Argentina se declare en incumplimiento, otra vez.

El banco JP Morgan fijo la prima de “riesgo país” de Argentina en más de 1,000 puntos en un momento del viernes 26, en segundo lugar después de Venezuela en todo el mundo. Las tasas de las permutas de cobertura por incumplimiento (swaps, en inglés) —que son una especie de seguro contra incumplimiento que compran los acreedores— para los bonos argentinos, reflejan una probabilidad de incumplimiento del 60%. El rendimiento de los bonos a dos años se disparó al 18%; los bonos de corto plazo se comerciaron el fin de semana a niveles de emergencia.

El peso cayó en un 4% de su valor el jueves25. El precio del combustible, entre otros bienes, está indexado al precio del dólar, y la inflación anualizada que ya está en 55%, se espera que siga subiendo. No obstante, los tiburones financieros están furiosos porque el Presidente Macri de Argentina, volvió a imponer un control de precio a 60 artículos básicos, en un intento de frenar su precipitosa caída política.

(No hay comparación sin embargo con la inflación y parálisis económica que sufre Venezuela, debido a las política económica ambientalista de cero crecimiento, y de las sanciones económicas que le han dado el tiro de gracia a la economía venezolana. La inflación se mide en miles, al igual que el por ciento de la devaluación del bolívar. Pero a pesar del desastre humanitario que eso significa, la crisis de Venezuela no es un temor para Wall Street como lo es Argentina, donde habían fijado todas sus esperanzas de saqueo).

La crisis no obstante no es solo de Argentina. Varios países de los llamados “mercados emergentes”, como Turquía, Líbano y Corea del Sur, también están en una situación caótica.

El columnista de Bloomberg, Robert Burgess, advirtió nerviosamente hace tres días que “algo parece haber espantado a los mercados de divissas”. Los indicios que muestra de una crisis de pánico, a pesar del alza en los mercados de valores, entre otros, son: “los participantes en el mercado de divisas de $3 billones de dólares al día, se están concentrando en el dólar, el yen y el franco suizo”, las monedas que se consideran históricamente como “refugio” en una crisis; el Banco de Canadá y el Riksbank de Suecia se unieron a la larga lista de bancos centrales que han “expresado su preocupación por la perspectiva económica global y lenta inflación”; Corea del Sur, “un indicador para el comercio global y la tecnología”, registró su mayor contracción en el producto interno bruto en una década.

Pero “quizás no haya mejor indicador de que no todo va bien, que el comercio global. La nueva información del jueves [25 de abril] muestra que los volúmenes han caído al ritmo más rápido desde los abismos de la crisis financiera” del 2008, escribe Burgess. Bloomberg calcula, en casi a los datos de seguimiento al comercio mundial que hacen las autoridades holandesas, que hubo una caída de 1.9% en los tres meses hasta febrero, comparado con los tres meses anteriores, “la caída más pronunciada desde el período de mayo de 2009”.

Y en medio de esto, vuelve a estallar la crisis de las divisas de los “mercados emergentes”.