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Se reanudan las pláticas de comercio EU-China en Pekín; ¿saldrá de ahí un acuerdo estratégico sobre la Franja y la Ruta?

2 de may de 2019

1º de mayo de 2019 — Luego de la exitosa culminación del Segundo Foro de la Franja y la Ruta, Pekín se vuelve la sede de la siguiente ronda de negociaciones entre Estados Unidos y China, que muy bien podrían llevar a una cumbre de Trump y Xi Jinping en Washington, DC, en el futuro próximo. Aunque el tema de las negociaciones nominalmente es un acuerdo comercial entre los dos países, la cuestión que subyace realmente es si Estados Unidos se va a integrar, o no, al proceso global definitivo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Los británicos se muestran visiblemente nerviosos de que esto pudiera suceder, a pesar del bajo nivel que tuvo la representación estadounidense en el Foro propiamente.

El problema que tienen los británicos no es solo que la mayoría de las naciones del mundo están cambiando en general su centro de atención hacia la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El factor verdaderamente grave, desde su punto de vista, es que el Presidente Donald Trump está machacando el papel británico (no ruso) en el fracasado golpe de Estado en su contra, y amenaza de nuevo con hacer públicos los documentos confidenciales sobre el asunto. Los británicos entienden que el Presidente Trump es perfectamente capaz de enterrar la “relación especial” con el Reino Unido, y virar hacia una alianza de trabajo con China, con Rusia y con otras naciones, una alianza centrada en el rápido crecimiento económico y en una nueva arquitectura de seguridad global.

En una situación en la que tienen todo por perder, la mano de Gran Bretaña se muestra detrás de una ola de propaganda contra China, subrayada esta semana con el llamado a las armas que hizo Kiron Skinner, la directora de Planificación Política en el Departamento de Estado de Estados Unidos. Y la misma mano se muestra en las actividades de guerra irregular y terrorismo, desde Venezuela hasta el estrecho de Taiwán, hasta el terrorismo interno en Estados Unidos.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, quien se encuentra en Pekín para las negociaciones comerciales junto con el representante comercial Robert Lighthizer, le dijo a la cadena Fox Business el lunes 29 de abril, que “hay todavía algunas cuestiones importantes. Todavía tenemos trabajo por hacer. Si llegamos a un acuerdo completo, tendrá verdaderas disposiciones de cumplimiento”, y estas disposiciones están “a punto de culminar”, y necesitan solo “un poco de refinación”. Después de las pláticas en Pekín, el principal negociador chino, el viceprimer ministro Liu He, viajará a Washington, DC, el 8 de mayo para las pláticas de seguimiento.

Helga Zepp-LaRouche sintetizó ayer lo que está en juego en esta situación: “La cuestión de cambio de época es, en realidad: ¿Seremos capaces de hacer avanzar a la civilización hacia un nuevo paradigma en donde se acabe la geopolítica, en donde hallemos una forma para cooperar en las metas comunes de la humanidad, y logremos el tipo de reconstrucción global de la economía mundial a la que dedicó toda su vida Lyndon LaRouche? Obviamente, esto va junto al tipo de avance trascendental revolucionario en la ciencia y en la cultura que aportó LaRouche. Todo esto está al alcance, pero si necesita, de manera enfática, que se derrote al imperio británico y que Estados Unidos tome el rumbo de unirse a la nueva dinámica de la Nueva Ruta de la Seda, que es en realidad sinónimo de este nuevo conjunto de relaciones internacionales.

“De eso se trata la pelea por la exoneración de Lyndon LaRouche. Es por eso que constituye la vía que conduce más directamente hacia la creación de un Nuevo Paradigma”.