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Impacto del Segundo Foro de la Franja y la Ruta. Cobra forma el nuevo paradigma

3 de may de 2019
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El Presidente Putin de Rusia toma la palabra en el Segundo Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional. 26 de abril de 2019, Pekín, China (Foto: en.kremlin.ru).

2 de mayo de 2019 — La culminación histórica del Segundo Foro de la Franja y la Ruta en Pekín, desató olas de choque positivas por todo el mundo, lo que puede y tiene que servir de impulso para lograr que Estados Unidos participe en el nuevo paradigma. Gobiernos por toda África, Asia e Iberoamérica e incluso Europa, elogian el potencial, ahora evidente por si mismo, de que todas las naciones participen en el proceso de desarrollo más grande que haya visto el mundo hasta ahora. El primer ministro Mahathir de Malasia, a quien se había puesto como ejemplo de la “trampa de la deuda” cuando suspendió la construcción de una importante vía ferroviaria que iba a construir China, elogió a China por haber renegociado el contrato y expresó su satisfacción en el Foro de ver que el programa es verdaderamente universal. Italia sostuvo ayer la segunda reunión con su Equipo de Trabajo sobre China, en donde Michele Geraci, director del equipo, dejó en claro que el Memorando de Entendimiento (ME) de Italia con China sobre la Franja y la Ruta “acercó a China a Europa”.

Si bien Estados Unidos no envió una delegación de alto nivel al Foro, el equipo del Presidente Trump acaba de concluir una ronda de pláticas en Pekín en las conversaciones en marcha sobre un acuerdo comercial sino-estadounidense, y el viceprimer ministro Liu He y su equipo vendrán a Washington la próxima semana para continuar con las pláticas. El Presidente ha dicho repetidamente que el impulso es positivo y que en cuanto se complete el acuerdo habrá una cumbre con Xi Jinping en la Casa Blanca. Lo que se necesita para tener resultados exitosos es poner al descubierto y repudiar los bloqueos económicos y político a las inversiones chinas en EU, por parte del Congreso federal y de la CFIUS (Comisión de Inversión Extranjera en Estados Unidos), con base en las acusaciones fraudulentas de espionaje chino y posible sabotaje a la infraestructura.

Trump acordó esta semana, en reunión con los dirigentes del Partido Demócrata en el Congreso, un paquete de infraestructura por $2 billones de dólares (que no está mal para empezar, dada la escasez desesperada de infraestructura por toda la nación) pero sin ninguna idea sobre de dónde sacar esa suma. Aunque ayudaría en algo vencer la resistencia a las inversiones chinas proveneniene de los grupos antichinos, la única solución real son las Cuatro Leyes propuestas por Lyndon LaRouche, en particular, el establecimiento de un banco nacional hamiltoniano. Funcionarios chinos le han confirmado repetidamente a la EIR que estarían más que dispuestos a cambiar sus enormes posesiones de deuda del gobierno de EU, por valores en dicho banco nacional, para financiar infraestructura básica por todo el país. Y por supuesto, no es China la única que posee deuda del gobierno de EU, sino que también hay otros países y millones de ciudadanos, que han estado recibiendo tasas de interés cercanas a cero por esos bonos durante la última década, y quienes tendrían la oportunidad de invertir en un banco nacional.

Aunque el gobierno de Trump está a punto de concluir un “acuerdo épico” (como le llama Trump) con China, las relaciones con Rusia están al filo de la navaja. A pesar del fracaso del intento de golpe de Estado británico en contra del Presidente, que él mismo ha identificado como una operación británica para sabotear sus intenciones de establecer relaciones amistosas con Rusia y el Presidente Putin, Trump aún no se ha aprovechado de la situación para hablar con Putin, avanzar hacia la reconciliación, y romper con el núcleo neoconservador que lo rodea, aunque sigue insistiendo en que una relación positiva con Rusia “es algo bueno, no algo malo”.

Mientras tanto, el trío de Bolton, Pompeo y Pence están haciendo todo lo posible por provocar una confrontación tanto con Rusia como con China en torno a la situación de Venezuela y de Irán, donde cualquiera de ellas podría llevar a una guerra devastadora, si no se para a tiempo. El intento de golpe del martes 30 y miércoles (Primero de Mayo) por derrocar al gobierno en Venezuela ha fracasado hasta ahora, debido a que las Fuerzas Armadas siguen siendo leales al gobierno. El Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif fue entrevistado por el noticiero Fox el domingo, en donde le preguntaron si pensaba que EU pretendía imponer un cambio de régimen en el gobierno de Irán. “Yo no creo que el Presidente Trump quiera hacerlo” respondió “Yo creo que el Presidente Trump hizo campaña con la promesa de que no iba a llevar a Estados Unidos a otra guerra”. Pero, agregó, existe un “equipo B”, en el que esta John Bolton, que está presionando para meter a Trump en las políticas de cambio de régimen, e incluso en una guerra.

No se van a poder disipar del todo las sombras del fraude británico del Rusiagate, mientras que la mentira de Mueller de que Rusia hackeó las computadoras del Partido Demócrata sigan considerándose válidas. Así como LaRouchePAC puso al descubierto que la acusación de “colusión” entre Rusia y la campaña de Trump no era más que una mentira proveniente del MI6, así también tenemos que poner al descubierto y destruir la mentira del hackeo, aprovechando el coraje del ex director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por siglas en inglés) Bill Binney para sacar a relucir la verdad. El Baltimore Sun de hoy publicó una carta larga de un organizador de LaRouchePAC sobre esta mentira, donde hace un llamado al Congreso para que llame a Binney a testificar para que presente las pruebas que tiene.

El peligro es grande, pero igualmente es el potencial de un nuevo paradigma. Si el Presidente Trump responde al llamado que se le ha hecho para que exonere a Lyndon LaRouche, los británicos y sus neoconservadores se volverían locos, pero la hermosa gama de las ideas de LaRouche estaría repentinamente ante los ciudadanos del mundo, y eso abriría las puertas al nuevo paradigma.