El malandrín de Bob Mueller muestra sus verdaderos colores; los demócratas se agarran a un clavo ardiendo

3 de may de 2019

3 de mayo de 2019 — La audiencia que llevó a cabo la Comisión Judicial del Senado con el procurador general de Estados Unidos, William Barr, el 1º de mayo, con relación al informe Mueller, demostró que todos y cada uno de los senadores del partido Demócrata que actualmente se desempeñan en esa Comisión, no están calificados para ningún cargo debido a que no entienden ni un ápice de los principios constitucionales fundamentales que juraron defender. No entienden para nada lo que significa la presunción de inocencia y el Artículo II sobre las facultades del Presidente de Estados Unidos.

El marco mismo de la audiencia lo creó Bob Mueller, quien le demostró a todos que tipo de malandro es. Al parecer, Mueller o alguien que trabaja para él, filtró deliberadamente al diario Washington Post el sábado 27 de marzo de 2019, una carta que él le envió al procurador general Barr, en donde se queja de que Barr no había dado a conocer el resumen ejecutivo de 19 páginas que escribió Mueller sobre su informe, sino que planteó al público una síntesis elaborada por él, sobre las conclusiones del informe, mientras que se aseguraba que el informe completo, casi sin tachaduras de seguridad, entre ellos las 19 páginas de referencia, estuviera disponible al público lo más pronto posible. Mueller se queja en la carta de que la declaración que hizo Barr el 24 de marzo sobre el veredicto de Mueller (en el sentido de que el Presidente Trump no había conspirado con Rusia para ser electo y que no podía acusar al Presidente por obstrucción de la justicia pero no lo podía “exonerar”) confundió la percepción del público sobre su investigación.

Según el testimonio de Barr, Mueller le aclaró a él que estaba preocupado de la cobertura de prensa de la declaración de Barr sobre las conclusiones de Mueller, pero no estuvo en desacuerdo con la descripción que hizo Barr de las conclusiones. Barr le había ofrecido a Mueller la oportunidad de revisar la carta que envió Barr al congreso el 24 de marzo y de la declaración público sobre las conclusiones, pero el malandrín de Mueller declinó el ofrecimiento. Al terminar su testimonio, Barr describió la carta de Mueller del 27 de marzo como “presumida” y probablemente escrita por uno de los asistentes de Mueller. Barr caracterizó la queja de Mueller, como la del fiscal que sale del tribunal luego de que se da a conocer el veredicto del jurado en un juicio y sale protestando de que su súper discurso de cierre que dio en el juicio y toda la preparación del mismo, no va a salir destacado en las noticias.

El ex fiscal Andrew McCarthy resumió la carta de Mueller de manera muy precisa, como el “escándalo de una diva”. Lo que les preocupa al grupo “RESIST” de los demócratas, es que el retraso de la publicación del informe completo por unas tres semanas, le dio al Presidente una ventaja publicitaria debido a que el Procurador General dio a conocer una versión propia de las conclusiones del informe. Mueller perdió el control de la “narrativa” de los medios. Por eso los demócratas pusieron el grito en el cielo, y hasta chillaron que Barr debería renunciar, porque ya había demostrado una predisposición a proteger al Presidente y de actuar como su abogado, en vez de actuar de manera “independiente” en el Departamento de Justicia (que es una dependencia del Ejecutivo) totalmente separado de la Presidencia, algo que los redactores de la Constitución rechazaron por completo.

En algunos momentos de su testimonio en la audiencia del Senado, Barr señaló que el pensaba que Bob Mueller era minúsculo, a pesar de sus años de amistad. Nunca dijo la palabra “minúsculo” ni “diminuto”, pero se refirió a él en la jerga leguleya de Washington. Barr manifestó su sorpresa e incomprensión de que Mueller se hubiera rehusado a tomar una decisión procesal con relación a la obstrucción de justicia, y repetidamente señaló que eso es lo que se supone que debe hacer un fiscal. Dijo que cuando le preguntó a Mueller por qué no podía dar una decisión, Mueller había respondido que sus asistentes estaban todavía tratando de formular el motivo. Dijo que había hablado con Mueller para que sacara el informe lo más pronto posible y que lo redactara de tal modo que no fuese necesario aplicar la Norma 6E, según la cual todos los aspectos relacionados con el Gran Jurado se deberían de tachar.

Pero el informe llegó con partes relacionadas a la Norma 6E integradas al texto, lo cual hacía necesario un largo proceso de revisión para tachar esas partes. Barr criticó el segmento sobre la obstrucción de justicia en el informe de Mueller porque lo hace depender de un “patrón” de actividades obstructivas, como si fuese una narrativa judicialmente separada, en vez de clasificar un delito que se demuestra sin ninguna duda. Barr advirtió en repetidas ocasiones sobre el peligro de utilizar la función procesal de un fiscal para zanjar las diferencias políticas, tal y como ha resultado el proceso que rodea esta investigación.

Una y otra vez Barr destacó que las armas procesales del Departamento de Justicia, tales como los citatorios y los Gran Jurados, no son instrumentos para utilizarlos para conseguir información con fines políticos. También subrayó que el reclamo porque dijo que Mueller exoneró al Presidente, en vez de decidir si había o no suficiente evidencia de un delito, representa un ataque al principio constitucional de la presunción de inocencia.

Varios precandidatos presidenciales tomaron turno para hablar para competir quién resultaba el que hacía el ataque más feroz y efectivo para difamar a Trump y a Barr. Todos ellos fueron superado spor la loca Mazie Hirono, senadora demócrata por Hawai, la que dice que si digo que la Luna es de queso verde, y que la ciencia demuestra lo contrario, sucede simplemente que ambos tenemos una opinión diferente pero igualmente válida. Igual que en el caso d las audiencias de Kavanaugh para confirmarlo como magistrado de la Suprema Corte, Hirono y sus bufonadas serían un espectáculo bochornoso para los demócratas, si no sacaran tanto dinero de los donantes locos del Partido gracias a su espectáculo.

Barr dijo muy poco sobre la investigación de la investigación, y lo que sí dijo parece indicar que está procediendo, por lo pronto, de una manera muy limitada. Sigue habiendo un consenso bipartidista de la idiotez de que “fueron los rusos”, y de que China es un peligro al acecho. Es por esto que se hace más urgente que nunca la intervención de LaRouchePAC para insistir en el origen imperial británico del intento de golpe, porque lo que está en juego es el futuro de Estados Unidos y del mundo entero.