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El siglo de LaRouche

22 de may de 2019
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Lyndon LaRouche, en su 95avo aniversario, acompañado de su esposa Helga y su querido perro; septiembre de 2017 (Foto: EIRNS).

22 de mayo de 2019 — El pasado 27 de abril, en su presentación inaugural de la serie de clases de LaRouchePAC “Los últimos 50 años de la Tierra, y los próximos 50 años de la Tierra” –-dedicadas a la vida y legado de las ideas revolucionarias de Lyndon LaRouche— Helga Zepp-LaRouche llamó la atención de un discurso que dio su esposo en mayo de 1997, en el cual pone de relieve la importancia estratégica primordial de la colaboración entre Estados Unidos y China para llevar a cabo un resurgimiento económico. En ese discurso, LaRouche señaló:

“Solo hay dos naciones respetables que quedan en este planeta. Es decir, naciones de poder respetable. Esto es, Estados Unidos, en particular Estados Unidos no en la representación del Congreso, sino del Presidente. Es la identidad de Estados Unidos, que es un poder político, no cualquier concatenación de sus partes. Estados Unidos está representado hoy en día solo por su Presidente, en tanto institución política...

“Ahora bien, solo hay otra potencia en este planeta... y es la República Popular de China. Actualmente, China está empeñada en un gran proyecto de construcción de infraestructura, en el cual mi esposa y otros han tenido un empeño persistente desde hace varios años...

“Por lo tanto, si Estados Unidos, el Presidente de Estados Unidos, y China, participan en acoger ese proyecto, llamado a veces Proyecto de la ‘Ruta de la Seda’, o a veces Proyecto del ‘Puente Terrestre’, si se amplía ese proyecto para construir corredores de desarrollo a través de Eurasia, hacia África, hacia Norteamérica, ese proyecto representa suficiente trabajo para poner a todo este planeta en un resurgimiento económico”.

Esa evaluación estratégica de Lyndon LaRouche, planteada hace 22 años, sigue siendo totalmente válida hoy en día, y es esencial para entender los mentados “sucesos en curso”.

El reciente rompimiento de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, y más aún la guerra económica declarada en contra del gigante de la tecnología y las comunicaciones Huawei, son políticas diseñadas por el imperio británico para asegurarse de que no se forje esa alianza entre Estados Unidos y China, a pesar del hecho de que los Presidentes de ambas naciones lo desean, como lo han declarado ambos en público repetidamente. Los medios semioficiales de China, como Xinhua y Global Times, ahora advierten que si las relaciones económicas de China y Estados Unidos no vuelven al buen camino, se podría derrumbar todo el orden económico mundial. “Esta perspectiva peligrosa”, subrayó Xinhua, “no es del interés de nadie”.

Más allá de las cuestiones inmediatas del conflicto, Helga Zepp-LaRouche señaló la semana pasada que se perdió una gran oportunidad, al menos por el momento, para que los Presidentes Donald Trump y Xi Jinping tuviesen una nueva cumbre, en la cual pudieran acordar la materia comercial, y dar luego nuevos pasos en la dirección de una alianza global para el resurgimiento económico como el que planteaba Lyndon LaRouche. Pero esa oportunidad se puede revivir todavía en torno a una posible reunión a fines de junio en la reunión del Grupo de los 20 en Osaka, Japón, en donde el Presidente Trump ha dicho que le gustaría reunirse con el Presidente Xi, y también con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Más aún, hay una apertura estratégica más amplia para acabar con el imperio británico por completo, y para crear un Nuevo Orden Económico Mundial justo. Una de las razones principales para esto es el potencial que encarna la Presidencia asediada de Donald Trump en Washington, que sigue comprometida a refrenar al “complejo industrial militar”; (de hecho, ningún Presidente de Estados Unidos, desde Eisenhower, se había atrevido a desafiarlos directamente); sigue comprometido a sostener una buena relación funcional con China y con Rusia; y a despertar la misión de la NASA para explorar la Luna, Marte y más allá. El video de cuatro minutos de la NASA titulado “We Are Going” (Vamos a ir) ya tiene 5.7 millones de visitas, lo cual indica el nivel de respaldo para esa política entre la población.

Trump se ve obstaculizado en este potencial por dos cosas. Primero, los británicos siguen empeñados en tumbar su gobierno, y utilizan a sus agentes de influencia tanto dentro como fuera del gobierno de Trump para hacerlo, entre otras cosas mediante la provocación de conflictos y de guerra con China, Rusia, Irán y otros.

Segundo, no se puede evadir el hecho de que la nueva política estratégica que se requiere, no se puede desarrollar en su profundidad indispensable sin la aportación central del cuerpo de ideas revolucionarias de Lyndon LaRouche, ideas mismas cuya consideración y comprensión requieren de la exoneración de LaRouche. Como lo sintetiza Helga Zepp-LaRouche en su clase del 27 de abril:

“El propósito de esta serie de clases, entre otras cosas, es contribuir a la pelea por la exoneración de mi difunto esposo. Yo estoy profundamente convencida de que el futuro de Estados Unidos, y por implicación, el futuro del mundo, está estrechamente entrelazado con la exoneración de Lyn. El motivo es muy sencillo: Primero que nada, porque el aparato que ha sido responsable por la persecución de mi esposo —en realidad, desde los años 50 probablemente, pero de lleno realmente desde la década de los 80— es el mismo aparato que está detrás del intento de golpe contra el Presidente Trump, y es el mismo aparato que busca la confrontación contra Rusia y China, en contradicción con las intenciones del Presidente Trump casi en todos los aspectos. Y si no se detiene a este aparato, el peligro de que esas confrontaciones lleven hacia la guerra con Rusia y China es realmente muy alto.

“Relacionado con esto, se encuentra naturalmente la cuestión de que solo si se libera el nombre de mi esposo por completo de los efectos de esta persecución, de años, realmente décadas de calumnias en su contra, solo entonces tendrá el pueblo estadounidense un acceso desprejuiciado al cuerpo entero de sus ideas. Y yo les puedo decir que lo que ha producido mi esposo en términos de conceptos, en términos de ciencia natural, de arte clásico, de historia universal, es tan valioso que yo creo que todo estadounidense vivo, y de hecho, mucha gente en todo el mundo, debe tener absolutamente un acceso a esas ideas, porque constituye el siguiente nivel de conocimiento de lo que la gente tiene que conocer”.